De investigador a conductor de viajes compartidos: por qué este hombre de Zimbabue decidió hacer el cambio

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Didymus Mhuru trabajaba en investigación en el gobierno. En 2020, comenzó a trabajar a tiempo completo detrás del volante para aplicaciones de transporte privado. ¿Valió la pena el dinero?

Por Gamuchirai Masiyiwa, Global Press Zimbabue / @GlobalPress

HARARE, ZIMBABUE — Hasta febrero de 2020, Didymus Mhuru trabajaba como investigador en el Ministerio de Salud y Cuidado Infantil de Zimbabwe, cargo que ocupó durante nueve años. Era un empleo gubernamental digno, con beneficios como seguro médico y un salario equivalente a 300 dólares estadounidenses al mes. También se dedicaba a la investigación, un campo que había estudiado por años y en torno al cual estaba decidido a construir su futuro.

Entonces, sus amigos le hablaron de Hwindi, una aplicación de taxis para la que trabajaban. En 2015, fue la primera aplicación de taxis que entró al mercado de Harare, lanzada por el empresario local Patrick Manyangadze.

Mhuru se registró como conductor, pero solo para complementar sus ingresos.

Antes de comenzar su jornada laboral en el ministerio, aceptaba algunas solicitudes de clientes. A veces, aceptaba solicitudes durante el día si no estaba muy ocupado.

“Fuera del horario de trabajo, empezaba a conducir a partir de las 5 p. m. y hasta las 9 p. m., y acabé trabajando a tiempo completo los fines de semana, desde la mañana hasta la medianoche”, dice Mhuru, un hombre elocuente y de voz suave.

Pero su trabajo diario tenía sus propias exigencias, y mantener esta vida laboral doble era un desafío. Cuando terminaba el día, Mhuru siempre estaba exhausto, pero el dinero que ganaba duplicaba su salario mensual. Entonces, en febrero de 2020, atraído por la posibilidad de obtener mayores ingresos, Mhuru renunció a su trabajo en el gobierno para convertirse en taxista. La paga era buena, pero otros aspectos del trabajo —incluidos los peligros y la falta de tiempo para compartir con amistades y familiares— contribuyeron a que tomara la decisión de dejar el sector después de casi cuatro años.

Aunque Didymus Mhuru dice que su vida mejoró en gran medida después de que comenzó a trabajar como conductor de transporte privado, le preocupaba descuidar a su familia y a sus amistades.

GAMUCHIRAI MASIYIWA, GPJ ZIMBABUE
Aunque Didymus Mhuru dice que su vida mejoró en gran medida después de que comenzó a trabajar como conductor de transporte privado, le preocupaba descuidar a su familia y a sus amistades.

Antes de decidir irse, Mhuru había estado trabajando en dos plataformas: inDrive, un servicio internacional de transporte compartido que comenzó a operar en Zimbabwe en marzo de 2023, y Hwindi. Otras aplicaciones de transporte compartido en Harare son Vaya, TaxiF, G-Taxi, iTransi y Toda. Es común que quienes se dedican a conducir en Harare usen más de una aplicación, dice Mhuru, porque los clientes tienen distintas preferencias. “Si usas solo una app, sueles perder clientes potenciales de otras aplicaciones”.

Cada plataforma opera de manera diferente. Hwindi funciona de manera similar a un taxi con taxímetro, y calcula el precio con base al tiempo y la distancia. inDrive es un sistema de ofertas en el que los y las posibles usuarios proponen la cantidad que están dispuestos a pagar por un viaje y luego negocian con la persona conductora. Mhuru piensa que el sistema de ofertas es más efectivo porque le da más control sobre el precio a quien conduce, sobre todo de noche, cuando hay pocos conductores disponibles.

Hwindi proporciona sustento a más de 200 familias en Zimbabwe, dice Samantha Masimba, una administradora de la plataforma. “Tenemos cerca de 10 000 solicitudes al mes, más de 20 000 clientes activos”, añade.

En comparación con países como Sudáfrica y Nigeria, Masimba dice que el transporte privado en Zimbabue está tardando en ponerse al día. Ella cree que el país se está quedando atrás debido al menor poder adquisitivo, lo que atribuye a la situación económica del país y a la inestabilidad de las conexiones a internet.

Aunque Mhuru extrañaba su trabajo en el gobierno, nunca se sintió arrepentido. “El cambio valió la pena”, dice, y añade que le daba flexibilidad y una mejor paga: en promedio 1000 dólares al mes, “casi el triple de lo que ganaba antes”.

El mínimo que ganó en un mes fue 500 dólares estadounidenses, más del doble del ingreso promedio de un hogar en Harare, que es de 188 865 dólares zimbabuenses (231 dólares estadounidenses), según un informe reciente del Comité de Evaluación de la Vulnerabilidad de Zimbabue, un equipo dirigido por el gobierno que coordina los temas de seguridad alimentaria y nutricional a nivel nacional.

Por cada viaje, Mhuru pagaba una comisión: 10% en inDrive y 16% en Hwindi. Mhuru dice que quienes se dedican a la conducción han intentado negociar con Hwindi para reducir la comisión, pero eso aún no ha sucedido.

Masimba, sin embargo, niega que Hwindi cobre a los conductores una comisión del 16%. Ella dice que la empresa tiene diferentes acuerdos con sus conductores, aunque no reveló los detalles, ya que son de carácter confidencial.

GAMUCHIRAI MASIYIWA, GPJ ZIMBABUE
El mínimo que Didymus Mhuru ganó en un mes fue de 500 dólares estadounidenses, lo que es superior al ingreso mensual promedio de un hogar en Harare.

El mínimo que Didymus Mhuru ganó en un mes fue de 500 dólares estadounidenses, lo que es superior al ingreso mensual promedio de un hogar en Harare.

La falta de sindicatos en el sector del transporte privado preocupaba a Mhuru. “Si algo pasa, nadie defiende . No hay protección”, afirma.

Si bien no existe una ley específica que regule las aplicaciones para pedir taxis en Zimbabue, existe un acuerdo de negociación colectiva en virtud de la Ley del Trabajo entre empleadores y personas empleadas en la industria del transporte que incluye disposiciones especiales para las y los taxistas. El acuerdo establece las condiciones de servicio de la industria, incluidos salarios, horarios de trabajo y pagos.

Cuando aceptó el trabajo, Mhuru dice que su vida mejoró notablemente. Podía mantener fácilmente a su familia e incluso permitirse algunos lujos. “Recuerdo que fue muy difícil conseguirle a mi hija una tableta que siempre quise que tuviera”, dice. Al final, pudo comprársela.

La flexibilidad de su trabajo también le permitió estudiar un doctorado en ciencias sociales aplicadas, que comenzó en 2022. Esto le dio tiempo “para leer y relajarme a la espera del próximo viaje”, dice Mhuru, quien hacía alrededor de 15 viajes al día.

Pero el equilibrio entre trabajo y estudio no era sencillo. Trabajaba “24 horas al día sin descansos”, cuenta Mhuru, y agrega que los clientes a menudo lo llamaban “en horas inusuales”.

Finalmente, sintió que estaba descuidando a su hija, quien ahora tiene 3 años, y que ella estaba “creciendo sin ese vínculo fuerte que debería tener”.

Trabajar como conductor de transporte privado en una zona con altos índices de delincuencia a veces hacía que el trabajo de Mhuru fuera riesgoso. En agosto de 2023, fue asaltado cuando regresaba a casa después del trabajo, al detenerse para ayudar a un hombre que parecía haber sido atropellado por un automóvil. Pero era una trampa. El hombre se le acercó y se llevó su teléfono y el dinero en efectivo. Le robaron el auto y se dieron a la fuga.

Aunque recuperó su teléfono y su automóvil, el incidente dejó a Mhuru conmocionado.

Aun así, también hubo momentos memorables, como cuando recibió una solicitud de clientes que viajaban al lago Kariba, el lago más grande del mundo (por volumen) hecho por el hombre, para pasar unas vacaciones en 2022.

“También tuve vacaciones mientras trabajaba”, dice.

Mhuru estaba satisfecho con el dinero que ganaba, pero se sentía ansioso por cambiarse a otra línea de trabajo. A principios de enero, emigró al Reino Unido con su hija, donde su esposa se mudó por trabajo en octubre de 2023, y donde espera crecer profesionalmente y conseguir un mejor trabajo.

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Este texto se publicó en Global Press:

From Researcher to Ride-Share Driver: Why This Zimbabwe Man Made the Switch

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