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Consejera Universitaria, Consejero Universitario
Hoy te dirigimos estas palabras porque en tus manos está la posibilidad de contribuir a cerrar una deuda histórica que la Universidad de Guadalajara mantiene con las mujeres y con la sociedad.
Hace casi un siglo, nuestra universidad fue refundada gracias al empeño y visión de una jalisciense ilustre: Irene Robledo García. A pesar de que hoy la mayoría de nuestra comunidad estudiantil está compuesta por mujeres, los cargos de decisión siguen ocupados en su mayoría por hombres. Esto refleja un sistema que aún arrastra prácticas machistas y patriarcales, negando una representación auténtica e igualitaria.
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), existen “techos de cristal” —barreras invisibles que frenan el avance de las mujeres hacia posiciones de poder. Son barreras invisibles solo para aquellos que no desean verlas ni asumir la responsabilidad de abrir espacios para una participación real. Confiamos en que tu compromiso con nuestra alma mater te permitirá ver estos obstáculos y te motivará a hacer historia, rompiendo con tu voto ese techo de cristal, abriendo el camino hacia un liderazgo inclusivo y justo, y otorgándonos a todas la oportunidad de contar, por primera vez, con una RectorA General en la Universidad de Guadalajara.
Las grandes transformaciones institucionales surgen cuando se escucha a quienes conformamos la mitad de esta comunidad: las mujeres. Es momento de reivindicar el legado de mujeres como Irene Robledo y Ruth Padilla, quienes nos enseñaron que la universidad debe ser un espacio radical de transformación. Como sus egresadas, desde diversas trincheras de la sociedad civil, ya dimos la batalla en el Congreso de la Unión por la reforma constitucional de “Paridad en Todo”. Esa lucha nos permitió modificar el artículo 41 de la Constitución, y luego continuamos impulsando esta causa en el Congreso de Jalisco y por la vía judicial, para que el propio Instituto Electoral y de Participación Ciudadana respetara la paridad. Incluso en ayuntamientos, como el de Tlajomulco, logramos avances significativos.
Hoy, en congruencia con ese esfuerzo incansable y como parte de la comunidad universitaria (estudiantes, egresadas, profesoras), te pedimos que tu voto sea el nuestro. Que tu decisión nos permita romper con 50 rectorados de hombres y, por fin, darle paso a una Rectora.
50 hombres antes de ella, todas nosotras junto a ella.



Que lástima que se necesite una ley para lograr la paridad.
Deberíamos elegir a las mejores personas para cualquier cargo o posición sin distingo del sexo, y no por cumplir un reglamento