Nombrarles a todxs es una instalación y archivo textil impulsado por la artista Fabiola Rayas y el colectivo Familiares Caminando por Justicia que, a partir de nombres compartidos directamente por las familias, construye un registro colectivo sobre la desaparición forzada y otras violencias en México. Tras más de cuatro años de trabajo colaborativo, el proyecto se presenta por primera vez como obra independiente e inicia un recorrido por distintos estados.
Por Vanessa Briseño / @nevervb
Fotografías: Lucero Tepox / @tepox (IG)
“Nombrarles a todxs” es una instalación y archivo textil desarrollado por la artista multidisciplinaria mexicana Fabiola Rayas y el colectivo Familiares Caminando por Justicia, en colaboración con otros colectivos y personas solidarias. La pieza articula prácticas artísticas y de memoria para nombrar a personas desaparecidas y a víctimas de graves violaciones a derechos humanos en México, a partir de un archivo construido con los nombres compartidos de forma directa y autorizada por sus familias.
El proyecto se materializa a través de talleres y procesos colectivos que dan lugar a pendones bordados, escritos y dibujados, los cuales conforman un archivo textil en expansión. En LAGUNA se presentará una selección de alrededor de 500 pendones realizados hasta ahora. La exposición cuenta con la curaduría de Alma Cardoso, el diseño del dispositivo de Rubén Olvera y el acompañamiento en producción y registro de Nicole Galdámez, Frida Juárez, Diana López Nieto y Lucero Tepox, quienes forman parte del equipo que hace posible esta presentación.
La instalación surge de un proceso creativo de largo aliento. Fabiola Rayas explicó en entrevista con ZonaDocs que la pieza se inscribe en más de 15 años de trabajo visual en torno a la memoria, el nombrar y el caminar, así como en más de una década de acompañamiento con familias de personas desaparecidas. Desde la segunda mitad de la década de 2000, su práctica incluyó acciones en el espacio público basadas en listas, recorridos y trazos como formas de registro.

La organización surge en la coyuntura de la desaparición forzada de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa. Después y a partir de colaboraciones directas con tres familias, Fabiola desarrolló un archivo fotográfico que primero evidenció las ausencias y, con el tiempo, comenzó a documentar los efectos de la desaparición y otras violaciones graves a derechos humanos en la vida cotidiana de las familias. Ese archivo “dio paso a nuevas materialidades y a una construcción colectiva sostenida en el tiempo”, explicó.
El trabajo con el arte textil nació desde el vínculo con las familias. La artista relata que, durante las caminatas, las madres portaban rebozos con los nombres de sus hijos, lo que derivó en la propuesta de bordar también los rostros. El bordado permitió restituir identidad a los nombres que se repetían en listas y consignas, y dio origen a un archivo textil construido dentro de la organización y alimentado directamente por las familias.
Con el tiempo, la pieza amplió su alcance. La convocatoria dejó de centrarse solo en el bordado para permitir intervenciones libres y sumar a más colectivos y personas. Aunque el eje sigue siendo la desaparición forzada, Nombrarles a todxs también nombra otras violencias, como feminicidios y ataques. Para Fabiola, el núcleo del proyecto no es sólo la dimensión estética de los pendones, sino la creación de una lista viva, un archivo que muchas veces no existe en las instituciones y que se construye, de forma colectiva, desde la memoria de quienes buscan.

Así, el acto de nombrar se vincula de forma directa con la construcción de la memoria porque “enfrenta el silencio que suele imponerse tras una desaparición o una grave violación a los derechos humanos”. Señaló que, en esos contextos, decir los nombres resulta difícil y, en muchos casos, riesgoso, lo que limita la posibilidad de nombrar públicamente a quienes ya no están.
Explica que nombrar también permite dimensionar la magnitud de la ausencia. Recordó “Performatividades”, una acción realizada frente a la Secretaría de Gobernación, donde se leyó una lista de 900 nombres y la atención se centró en el tiempo que tomaría decirlos todos. A partir de esa experiencia, se planteó la pregunta “¿quiénes son esos 140 mil?, ¿dónde están esas listas, dónde están esos archivos que realmente dan fe de que esas personas están desaparecidas?”, rememoró.
En ese sentido, aseguró que el nombrar funciona como una forma de resistencia y de memoria activa. Es una manera de sostener la posibilidad de búsqueda frente a lo que describe como una doble desaparición: la de las personas y la de sus nombres en archivos, expedientes y espacios públicos, donde muchas veces ya no es posible nombrar ni caminar sin riesgo.

Además, reiteró que Nombrarles a todxs nació también como una estrategia para tejer vínculos entre colectivos. Señala que existen diferencias entre colectividades, marcadas tanto por las necesidades de cada grupo como por dinámicas que generan fragmentación. Frente a ello, la pieza se planteó como un espacio común para encontrarse y construir desde la memoria.
La colaboración con Familiares Caminando por Justicia y otros colectivos aportó experiencias diversas al proceso creativo. Mencionó que no todos los colectivos trabajan la memoria de la misma forma, ya que los tiempos de búsqueda, las condiciones de seguridad y la antigüedad de los casos influyen en sus prioridades. En su colectivo, integrado en su mayoría por casos de larga data, la memoria se volvió una herramienta central tras años de búsqueda y pérdidas.
A lo largo de cuatro años de trabajo, la pieza permitió acercar los procesos de memoria a colectivos que estaban enfocados principalmente en la búsqueda en campo. Fabiola reconoció que algunas familias cuestionan estas prácticas porque buscan resultados inmediatos, pero afirmó que la construcción de memoria “ayuda a que las violencias no se borren y apela a la no repetición”.


El trabajo colectivo también amplió las formas de creación del archivo. “Los pendones se realizan en talleres con personas solidarias, en acciones públicas y desde los propios colectivos y familias”. Cada aportación se registra y se integra a una cartografía que no solo ubica los lugares de desaparición, sino que incorpora los afectos y deseos de quienes buscan, fortaleciendo así el carácter colectivo y vivo de la pieza.
Añadió que la exposición pudo realizarse gracias a la colaboración con el equipo de curaduría de la Universidad Iberoamericana, bajo la curaduría de Alma Cardoso. Explicó que la muestra se inscribe en el marco de la celebración por los 10 años de la carrera de Arte Contemporáneo, lo que permitió articular un ejercicio de colaboración entre prácticas artísticas y activistas.
Igualmente, destacó la importancia de este acompañamiento institucional y del apoyo de las nuevas generaciones. Indicó que el proyecto se sostiene principalmente con recursos propios y recordó que el trabajo de acompañamiento y defensa de derechos humanos se desarrolla desde condiciones de precariedad. En ese contexto, las alianzas con universidades y personas solidarias han sido clave para sostener los procesos y ampliar su alcance.
Finalmente, Fabiola expresó que Nombrarles a todxs es una invitación abierta y una pieza en permanente construcción. Indicó que el proyecto busca sumar a estudiantes, juventudes y comunidades diversas, incluidas personas buscadoras que no siempre tienen un vínculo familiar directo. Invitó a quienes deseen participar a bordar o realizar pendones y a integrarse a este trabajo colectivo de memoria.
Nombrarles a todxs se presenta por primera vez como una pieza independiente. Aunque normalmente forma parte de la exposición Caminar el cuerpo desaparecido, dedicada al trabajo de memoria de la organización, ahora la obra inicia un recorrido propio. Actualmente se encuentra expuesta del 10 al 23 de enero en el espacio colaborativo LAGUNA, ubicado en Dr. Lucio #181 Doctores, Cuauhtémoc, Ciudad de México. En febrero se exhibirá en Zamora, en la Casa de la Cultura, y más adelante continuará su itinerancia a través de talleres y activaciones con colectivos en distintos estados.
A partir de marzo, el proyecto llegará a Tepic con el colectivo Agape, después a Jalisco con diversos colectivos -entre ellos Guerreros Buscadores– y más adelante a Veracruz, con colectivos del puerto. En agosto, la pieza se presentará en León, en el marco del Día de la Desaparición Forzada. En algunos casos no viajará la obra completa, sino una selección de pendones para propiciar la participación directa de las comunidades.
Si te interesa conocer las fechas exactas o en sumarte al proyecto puedes consultar la cuenta de Instagram @fabiola_rayas_ch, donde Fabiola publica las actualizaciones del recorrido. También es posible contactar al proyecto a través de la página de Facebook de Familiares Caminando por Justicia, ya sea para acompañar las actividades o para colaborar en la elaboración de pendones.





