“No creo que esto se haya terminado”: residentes de Ocotlán reflexionan sobre una violencia que les resulta familiar

Los bloqueos y la violencia generada a causa de la detención y muerte de Nemesio Oceguera “El Mencho” no sólo dejaron daños materiales, sino miedo, incertidumbre y desesperanza. Pero lo que para muchos son sucesos “nuevos”, para las y los residentes de Ocotlán, Jalisco, este sólo fue un hecho a gran escala, del cual tristemente han sido testigos por un largo tiempo.

Por Karen García / @karen_gdlt

Lo que parecía ser otro domingo en Jalisco, en el que familias salieron a divertirse en la vía recreativa, desayunar con seres queridos, comprar la canasta básica para la semana, madrugar para correr el medio maratón de Guadalajara o, simplemente, descansar de la jornada laboral semanal: se convirtió en un domingo de febrero para no olvidar. 

Un día en el que las personas callaron, no para oír a los pájaros cantar, sino para escuchar las sirenas de las patrullas pasar, las balas detonar y los noticieros informar. 

Tras el operativo del Ejército Mexicano en el Tapalpa, Jalisco, en el que se capturó y abatió al líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera alias “El Mencho”; el estado de Jalisco se vio envuelto en una ola de violencia con bloqueos, vehículos incendiados y quema de negocios.

Esta crónica recopila las experiencias más allá de los datos oficiales. Aborda las vivencias e historias de las personas en el municipio de Ocotlán, desde sus sentires ante la ola de violencia vivida el domingo 22 de febrero. Sus identidades se mantendrán en anonimato para protegerles. 

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Manuel inició su día como cualquier otro domingo. Despertó temprano para abrir su negocio de menudo y recibir a los clientes en lo que parecía ser una mañana tranquila, al igual que las ventas. Cuando revisó su teléfono, comenzó a recibir información sobre un operativo de seguridad que estaba provocando “movimientos” en su municipio. 

Algo que, en Ocotlán, es lamentablemente “normal”. Al colindar con el estado de Michoacán, los narco bloqueos o “movimientos” en la ciudad pasan cada cierto tiempo. Por lo que siguió con la venta, pero por la preocupación de sus clientes y la actividad en el municipio decidió cerrar su negocio y resguardarse en su casa. Manuel observó que los locatarios y comerciantes del tianguis también estaban recogiendo sus productos.

Durante el trayecto a su hogar, Manuel observó que, en el nodo vial, el puente que conecta a Ocotlán y Poncitlán, se encontraban tres tráilers atravesados, cerrando por completo la circulación. Al llegar a su destino, el miedo y la incertidumbre se hicieron presentes. 

“Aquí las calles estaban solas, no había ni un alma en la calle. Se sintió un domingo diferente, un ambiente muy pesado, como muy tenso. Yo sentía que el viento soplaba y se sentía muy raro ese viento de la tarde. Era muy fuerte y se sentía un ambiente pesado porque no sabíamos qué iba a pasar, cómo iban a reaccionar”, compartió Manuel. 

Manuel reconoce que, aunque esta ola de violencia sembró el terror en la población, es un sentimiento que ya conocen. Pero que no se compara a otros hechos que ya han pasado en la ciudad. “No es nada comparado, aquí han sucedido cosas muy fuertes”.

Bloqueos en Ocotlán (Foto: El Ocotlense).

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Al igual que Manuel, Daniela inició su día muy temprano para salir a correr a un parque cercano a su casa. Cuando al revisar los mensajes del grupo de foráneos de la ciudad en la que habita, se percató que algo extraño estaba sucediendo.  Al ser una estudiante foránea en Ocotlán, ese día sus papás se trasladarían desde Michoacán para visitarla a ella y a sus hermanos. 

Los mensajes no paraban de llegar, muchos de ellos eran alarmistas. El miedo y preocupación por sus papás la invadieron, afortunadamente, cancelaron su viaje. Pero el terror se sentía en el aire. Las calles se vaciaron, las personas se resguardaron en sus casas y los locales cerraron por completo. Al igual que Manuel, relacionó esta situación con sucesos de violencia anteriores en el municipio de Ocotlán. 

“Me dio muchísimo miedo y más por la dimensión del asunto, o sea, de la persona que agarraron”, Daniela comenzó a imaginar escenarios catastróficos, pero no alejados de la realidad, una realidad que ha vivido en Michoacán y  Ocotlán. 

“Estuvimos como 3 horas viendo noticias, llamando a mis papás para saber cómo estaban allá. Pues se escucharon enfrentamientos, que estaban quemando oxxos, bancos del bienestar, etc. Era mucho miedo porque iban escalando las cosas”.

La información tanto falsa como verdadera que circulaba en las redes sociales la alarmó demasiado. 

“Mandaban audios de que estarían matando civiles en la calle, que iban a quemar la central camionera y que quemarían la Comisión Federal de Electricidad y que nos quedaríamos sin luz. Todo empezó a aparecer como de apocalipsis”. 

Daniela y otros estudiantes foráneos sentían pánico de no poder regresar a sus casas, la incertidumbre de estar solos y prepararse para cualquier enfrentamiento en la ciudad. Comparándolo con el sexenio de Felipe Calderón. 

“Yo no creo que esto se haya terminado. Pero voy a tratar de tener una mañana normal.”, explicó Daniela, pues, aunque los sucesos están “calmados”, la sensación de alerta persiste en una ciudad alejada a su familia. 

El crimen organizado, el pasado 22 de febrero, sembró terror, incertidumbre y un viento de desesperanza. A pesar de la reanudación de actividades un día después de esto, el silencio pesa y el viento tiene aroma a incendio. 

¿Cómo regresar a la cotidianidad tras estos actos violentos? Es una pregunta nueva para muchos, pero para Ocotlán es una historia a la que, lamentablemente, se han acostumbrado.

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Karen Garcia
Karen Garcia
Fotógrafa y periodista en proceso. Fiel creyente de que el amor y la ternura son revolucionarios. Quiero contar historias que defiendan los derechos humanos y tengan un impacto en la estructura de la sociedad.

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