El silencio fue lo primero que notaron. No las sirenas ni los disparos, sino ese silencio extraño que se instala cuando el miedo se vuelve colectivo. El domingo 22 de febrero que comenzó como cualquier otro en municipios como Ciudad Guzmán y Ayutla en Jalisco y Vista Hermosa en Michoacán terminó marcado por bloqueos, incendios y temor.
Por Karen García / @karen_gdlt
Lo que parecía ser otro domingo en Jalisco, en el que familias salieron a divertirse en la vía recreativa, desayunar con seres queridos, comprar la canasta básica para la semana, madrugar para correr el medio maratón de Guadalajara o simplemente descansar de la jornada laboral semanal; se convirtió en un domingo de febrero para no olvidar.
Esta crónica recopila las experiencias más allá de los datos oficiales. Aborda las vivencias e historias de las personas de municipios como Ciudad Guzmán y Ayutla en Jalisco y Vistahermosa en Michoacán. Sus identidades se mantendrá en anonimato para protegerles.
Rodrigo es de Ciudad Guzmán, pasó su fin de semana en Guadalajara pues es aquí donde está haciendo sus prácticas profesionales. El día domingo regresaría a su ciudad, cuando sus papás le dijeron que se quedara en Guadalajara, pues en Tapalpa había un operativo. Él ya había salido rumbo a la central camionera, así que tuvo que regresar a donde vive su hermano en la ciudad.
Durante el camino, visualizó lo que se compartía en videos de redes: autos incendiados, sucesos violentos en lugares donde había pasado, lo cual lo puso nervioso.
“Soy una persona que viaja frecuentemente a Guadalajara y uno de mis miedos siempre es el transporte. El encontrarse un bloqueo, que nos bajen del autobús. Le contaba a mi novia que tenía miedo de estar en Guadalajara y que haya una balacera o narco bloqueo.”, para Rodrigo, ese miedo se volvió en realidad.
El sentimiento se convirtió en impotencia, pues al mismo tiempo que revisaba la información, su novia viajaba en carretera. Tuvo que “aguantarse, no quería derrumbarme en una ciudad que no es la mía”. El domingo también se volvió en una historia de terror, de estar al pendiente de que su pareja llegara bien, de sobrevivir lejos de su ciudad y controlar los pensamientos catastróficos.
“En ratos me llegaban pensamientos de preguntarme ¿qué pasa si llegan a balacearnos, qué pasa si pasan aquí rafagueando, dónde me voy a esconder?. Es un impacto muy grande saber que mi miedo ya es una anécdota”.
Rodrigo aún tiene miedo de regresar a Guzmán, pues aunque el panorama parece tranquilo, la sensación de incertidumbre y que, en cualquier momento esto vuelva a ocurrir, no se va de su mente.
“Lo que me quedó muy presente ayer fue el silencio. Aquí en el cuarto de mi hermano se escuchaba el viento como en Gómez (pueblo en el que pasó su infancia). Dije, este viento se escucha como de pueblo”, expresó Rodrigo.
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Mariana es de Vista Hermosa, Michoacán. El domingo comenzó abriendo su negocio, como cualquier otro día, pero, estaba tranquilo, la atmósfera se sentía diferente, “raro”.
“Antes de entrar a redes sociales y ver las noticias, ya sabía que algo raro estaba pasando. Porque en mi rancho, se convive con el crimen organizado, por lo que, lo tenemos muy normalizado y te das cuenta de que algo diferente pasa”, comentó Mariana, pues al convivir en esas zonas, es muy fácil leer las situaciones de violencia.
Al detectar movimientos de camionetas a gran velocidad y personas armadas, Mariana decidió cerrar su local y resguardarse en su casa. No pasó mucho tiempo cuando el humo comenzó a verse desde las ventanas y los balazos se escucharon cerca de donde vive.
“Estaba muy asustada porque era la primera vez que vivía algo así, que se escuchaban tan cerca los balazos”, además, al consumir tanta información disponible en redes sociales y los noticieros, entró en un estado de pánico y ansiedad. Incluso, investigó qué hacer en caso de balacera, contemplando que podían entrar a su casa. Escenarios que suenan catastróficos, pero en ese momento eran una posibilidad.
El domingo transcurrió, los trastornos del sueño se hicieron presentes, pero sobre todo, la incertidumbre y el miedo de continuar la rutina después de lo vivido el día anterior.
“¿Qué va a pasar después? Es el miedo de pensar ahora ¿cómo hago para salir después de ver todo lo que está pasando y saber que voy a regresar bien a mi casa?, porque ya no tienes seguro llegar con bien”.
En el pueblo quedaron secuelas que evidenciaron la normalización de la violencia y la presencia cercana del crimen organizado. Las personas del pueblo, aunque hicieron un recuento de lo sucedido, aquello terminó en una lamentable “normalización justificación” de lo vivido, como quien ya no se sorprende.
“Comentaban que sí estuvo medio feo, pero pues que era su trabajo, que era lo que tenían que hacer. Mientras nosotros no nos metamos, es su trabajo”, expresó Mariana.
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El domingo de José en Ayutla, Jalisco, inició “normal”. Se levantó temprano para revisar el corral y de ahí prepararse para irse a Guadalajara, ciudad en el que estudia la universidad junto a su hermana. Revisó los mensajes de su celular y se encontró con el vídeo de un amigo que estaba pasando por Periférico Norte y la salida a la zona de La Venta del Astillero, lugar en el que a esas horas ya se había reportado el incendio de un camión.
Eso le alarmó, estaba a unas horas de regresar a Guadalajara. Después de ese vídeo llegaron más: uno en el que despojaron a un hombre de su taxi por San Juan de Dios, luego varios más de camiones incendiados por toda la ciudad. Con miedo, decidió quedarse junto a su hermana, aunque esto pudiera afectar sus trabajos o universidad.
Guadalajara parecía lejos y continuó con su mañana como cualquier domingo, aunque la incertidumbre de no saber qué estaba pasando le acompañaba. Desayunado en el mercado del pueblo, leyó una noticia que avisaba que habían “abatido al Mencho”.
“Me empecé a paniquear porque aunque el pueblo es tranquilo en ese aspecto, se sabe que no andaba muy lejos o que solía venir por acá”, expresó José. Los murmullos de las personas comenzaron a hablar sobre el tema.
Así que en cuanto la noticia llegó, decidieron regresar a casa para resguardarse.
“Se notaba la gente muy tensa, muy apurada, caminando muy rápido, los carros pasando más de lo común. Nadie llevaba música, lo cual estaba curioso. Como muy serio todo. Las personas como con ojos muy muy abiertos, como atentos, en alerta”.
La sensación de que algo fuerte estaba pasando cerca del pueblo invadió la tranquilidad de Ayutla. A media hora de ahí, en un municipio cercano, Unión de Tula, incendiaron un banco del bienestar. El ambiente parecía de película como “escena donde el viejo pistolero malo va llegando al pueblo y solo se ve que cierran las ventanas, puertas y el cerrojo”, dice José.
Los mensajes llegaban, de familiares preocupados de Estados Unidos, de amistades en Guadalajara y Puerto Vallarta, también de Autlán reportando su estado.
“La verdad que se sintió feo. Silencio en el pueblo. Casi no pasaba ningún carro, de vez en cuando una camioneta por ahí perdida, pero nada.”
A la mañana siguiente, las largas filas en el pueblo para comprar víveres y alimentos anunciaban el desconcierto sobre lo que seguiría para la comunidad.
Frente a la necesidad de reanudar la cotidianidad, José y su hermana deben regresar a Guadalajara para continuar con su trabajo y estudios, pero salir a carretera, con la posibilidad incierta de que esto se vuelva a repetir, es un temor que les deja.
“Se siente raro que se detenga el mundo o tener esa incertidumbre de ¿Qué te va a pasar en este periodo de transición? Y pues alertas a lo que se viene, esperemos que no se ponga más feo”, concluyó José.
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Si bien, en Ayutla el tiempo se detuvo ante la posibilidad de que la ola de violencia llegara, no se registró algún cierre en el pueblo o incendio. Pero la cercanía con Autlán, los mantuvo alertas.
Mientras que, en Vista Hermosa se registraron detonaciones de arma de fuego, así como el cierre de la autopista de Occidente, a la altura del municipio.
En Guadalajara, donde Rodrigo se encontraba, varias personas fueron despojadas de sus automóviles para después ser incendiados, así como ataques a establecimientos de autoservicio y varios enfrentamientos.


