Tras la detención y muerte de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, se registraron bloqueos en diversas carreteras de Jalisco, entre ellas la vía Tequila–Guadalajara, donde varias personas quedaron varadas cerca de la zona de La Primavera, durante una hora. Las familias permanecieron resguardadas en una gasolinera durante los disturbios.
Por Vanessa Briseño / @nevervb
Los acontecimientos suscitados el pasado 22 de febrero en Jalisco y estados aledaños después que Nemesio Oseguera “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, fuera abatido durante un operativo en Tapalpa. Ocasionó múltiples bloqueos, disturbios y muestras de violencia en distintas carreteras afectando el tránsito de civiles.
Una de las tantas vialidades afectadas por los acontecimientos fue la carretera Tequila – Guadalajara, el punto específico: la bifurcación entre la carretera libre y la autopista de cuota.
En conversación con ZonaDocs, una de las personas afectadas nos compartió su experiencia sobre el bloqueo de dicho punto. Lo que se suponía ser un viaje de domingo de convivencia y descanso, se convirtió en una experiencia aterradora.
Ese domingo la testigo salió con su familia desde un poblado cerca de Tequila, Jalisco rumbo a la ciudad para desayunar. Circulaban por el tramo de carretera en la zona cercana a La Primavera, poco después de las 8:30 de la mañana, fue cuando notaron que en el carril contrario algunas personas colocaban llantas sobre el camino.
Al principio no entendieron lo que ocurría. No habían visto noticias, así que continuaron el camino hasta que, antes de llegar a La Venta, observaron humo a lo lejos y varios autos que regresaban en sentido contrario. “Okay, algo raro está pasando aquí”, recordó.
Decidieron retornar, pero ya no pudieron avanzar en ningún sentido y quedaron en medio de dos bloqueos, resguardados en la tienda de conveniencia de la gasolinera junto a otras personas que viajaban en coche.
Ahí permanecieron alrededor de una hora. Buscaron información en redes sociales y confirmaron que había bloqueos en distintos puntos. Los motociclistas que intentaban pasar sobre el tramo donde se encontraban las llantas, recibieron pedradas, pero quienes permanecían estacionados no fueron agredidos. La testigo relata que la mayoría se mantuvo dentro o debajo de sus vehículos; mientras otro grupo se colocaron detrás del establecimiento para cubrirse.
Comentó que sintió miedo desde que vio el humo, aunque se mantuvo tranquila mientras no hubo agresiones directas. El momento de mayor tensión llegó cuando vio a la gente correr. “Me asusté muchísimo”, contó. Pensó que podían sacar un arma o incendiar sus autos y temió por su integridad, la de su familia y la de quienes estaban ahí, incluido un camión de pasajeros.
Minutos después alguien le avisó: “No, es que ya vimos que están llegando los soldados”. La presencia del Ejército cambió el ambiente. Los elementos lograron abrir el paso. En cuanto hubo vía libre, los automovilistas encendieron motores y se retiraron del lugar. Ella y su familia lograron regresar a casa, aunque con temor.

Durante el trayecto todos permanecieron atentos a lo que ocurría alrededor. Su papá se pasó una de las salidas habituales y tuvieron que rodear más para llegar al pueblo. No habían desayunado y el plan familiar quedó suspendido. Al llegar, advirtieron a conocidos que no viajaran a Guadalajara y mantuvieron contacto constante con familiares.
El resto del día lo pasó pendiente de noticias y mensajes. Supo que los bloqueos también afectaron a municipios como Tequila y Magdalena. Dijo que su celular “estaba reventar entre mensajes”. Aunque ya estaba en casa, siguió en comunicación con amigos que buscaban regresar a sus hogares ante la falta de transporte.
En lo personal, la información constante le inquietó. “¿En serio esto está pasando? ¿En serio esto es real?”, se preguntó. Compartió que se sintió segura en su casa, pero preocupada por amistades y por lo que pudiera ocurrir en los días siguientes.
El suceso también impactó su trabajo como docente. Consideró ajustar planes y cambiar clases presenciales ante la preocupación de sus alumnos. Algunos le escribieron que no se sentían seguros para asistir. Aunque para el día siguiente el ambiente parecía “más tranquilo”, indicó que aún no se siente completamente segura de retomar su rutina como antes.
Al hacer un balance, aseguró que intenta quedarse con lo positivo de lo vivido. Señaló que le marcó la forma en que las personas permanecieron unidas durante el bloqueo. No percibió actitudes individuales, sino un ambiente de apoyo mutuo entre quienes estaban varados en la carretera.
Recordó que, aun en los momentos de mayor tensión, la mayoría buscó mantener la calma. Cuando algunas personas corrieron, otras procuraron que la situación no se saliera de control y que el regreso a los vehículos ocurriera con orden. Esa actitud colectiva le dejó una impresión clara de comunidad.
Supo de vecinos y conocidos que ofrecieron ayuda a quienes lo necesitaban, incluso con comida para familias que no podían salir. Consideró que esos gestos fueron “muy esperanzadores ante todo esto que es perturbador”.
Finalmente, dijo que la experiencia la llevó a reflexionar sobre la importancia de actuar dentro de las posibilidades de cada quien. Invitó a apoyar “sin exponerse a un riesgo mayor” y recordó que “estos bloqueos no nos pegan igual a todos”. Afirmó que, dentro de lo que se pueda, vale la pena “ayudar a los que podamos”.
Si bien este testimonio es individual, refleja emociones y pensamientos comunes entre toda la población afectada. El temor y la incertidumbre perturbaron la vida en diferentes regiones, sin embargo, la unión ciudadana parece ser una alternativa a los efectos colaterales de estos sucesos.


