Zonas de exclusión

Manos Libres

Por Francisco Macías Medina / @pacommedina (X) / @FranciscoMacias (TG)

Existen muchos ejemplos en donde puede percibirse un cierto termómetro de lo que siente la comunidad, por ejemplo, alegría y festejo cuando hay celebraciones, entonces hay espacios para gritar, compartir y abrazar.

Otros de ellos reflejan frustraciones, como las calles con sus dinámicas complejas y conflictivas o el mismo transporte público, en el que empujones y otras dinámicas representan las angustias de los retardos o faltas que serán impuestos.

En lo social, las protestas donde se reclama el encontrar con vida a una persona, la reparación de una bomba de agua o justicia por un hecho ocurrido en una colonia, nos permiten mirar la exigencia, pero también la frustración y la falta de escucha, incluso de soluciones.

Desde las autoridades, los manuales de comunicación “estratégica” exigen pronunciarse, ubicarse en los espacios para redirigir las narrativas, en ocasiones acompañadas de un hacer reactivo o discreto, dependiendo la gravedad, el tamaño de la implicación o el riesgo de que se salga de control el tema de la delicada agenda de espectáculos que cumplen las autoridades.

Existe también un campo de disputa que es incluso utilizado por los medios de comunicación para enfatizar su propia línea respecto a la realidad, de ahí han surgido sobre nombres de personajes o la promoción de estigmas sociales, como en el caso de lo que ellos denominan “falsos migrantes” o recientemente “los ninjas de las alcantarillas”.

En ésos últimos casos, los contextos o causas de las dinámicas en ocasiones son profundizadas con informes, denuncias, visitas a los sitios o voces expertas, pero en otras se abandonan porque deja de ser novedosa en la agenda informativa hasta que aparece un nuevo incidente o video.

El caso de los habitantes de Pueblo Quieto, es uno que pretende ser explotado por el gobierno estatal como pieza o agenda informativa para imponer su narrativa de una lógica del enemigo, ante una sociedad muy lastimada por los hechos de violencia y los daños. 

Ante dinámicas en donde es visible la desprotección de la autoridad en delitos de alto impacto, se buscan lugares y sujetos que permitan hacer visible su fuerza como Estado.

Con el pretexto de un proyecto de infraestructura ferroviaria del gobierno federal en un futuro, se habló de una reubicación sin precisar en ningún momento la importancia de las condiciones de vida de las personas del lugar, ya que su interpretación es que es una zona delincuencial.

Pueblo Quieto ya lo hemos afirmado en varias ocasiones es un espacio de vivienda autogestionada, tolerada y propiciada por el Estado, donde han llegado otros actores que, en varios gobiernos municipales, no han sido intervenidos o limitados a una lógica de control desde un enfoque de seguridad ciudadana, de tal manera que existe una connivencia de ambas dinámicas.

Ese espacio representa las omisiones históricas a los derechos humanos de las personas, de tal manera que más que ser sujetos de una pieza informativa gubernamental en redes sociales, debería de emplearse inmediatamente un mecanismo de reparación con dicha comunidad, donde se reconozca su derecho a la vivienda, a sus condiciones de vida y a sus capacidades propias, para precisar como Estado y comunidad los saldos de nuestras responsabilidades.

La intervención en la seguridad debe partir también del mismo reconocimiento, en donde la supuesta inteligencia y operación de las corporaciones debe de ser evaluada con evidencia y como parte del problema durante décadas. 

La intervención debe de encontrar un equilibrio entre el control necesario de los actores fuera de la ley y la garantía de los derechos de los pobladores, para ello será necesario crear una estrategia de intermediación donde participen distintos actores sociales y no solo las autoridades.

Minimizar la protesta de los pobladores calificándola como sujeta a los actores violentos es una manera de evitar responsabilidades y reparar lo dañado. Las vidas de las personas importan

P.D. Los narcobloqueos desvelan el Jalisco que está lejos de redes y campañas. Es momento de decir ¡Ya basta! , como comunidad salgamos adelante.

 

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Francisco Macías Migrante de experiencias, observador de barrio, reflexiono temas de derechos humanos.

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