En Colima, marchamos todas

#8M2026

Texto y fotos por Elizabeth Vázquez / @maeliz_v

A las 4:30 de la tarde, media hora antes de que la marcha con motivo del Día Internacional de la Mujer en el estado de Colima iniciara oficialmente, ocurrió algo inesperado: un grupo de mujeres policías caminó hacia el punto de reunión en la Plaza de los Desaparecidos, y se integró al contingente feminista. Vestían uniforme y llevaban carteles:

“Somos mujeres y estamos apoyando a la mujer, porque detrás del cartel y del uniforme, hay una mujer también. Venimos con toda la libertad, queremos que vea toda la gente que detrás del uniforme, somos mujeres y venimos a apoyar nuestros derechos. Es todo. Nadie viene obligada, al contrario, estamos aquí para unirnos a ustedes. Siento que tengo los mismos derechos y libertad de expresión, y eso es lo que venimos representando todas las mujeres policías el día de hoy. Que sepan que también detrás del uniforme tenemos este derecho y estos miedos, por la inseguridad que se está viviendo”, declararon al respecto.

Este fue un momento crucial, tomando en cuenta que la movilización de este 8 de marzo ocurrió en un contexto reciente de violencia en el país. El 22 de febrero de 2026, un operativo federal en Jalisco que derivó en la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, provocó una reacción violenta del crimen organizado con al menos 252 narcobloqueos registrados en 20 estados distintos, de acuerdo con reportes del Gabinete de Seguridad federal. En la región occidente, incluyendo a Jalisco, Michoacán y Colima, se reportaron vehículos incendiados, bloqueos carreteros y operativos de fuerzas federales para restablecer la circulación. Apenas unos días antes, el 27 de febrero de 2026, un ataque armado en la ciudad de Colima dejó un agente de la Policía Estatal muerto y una mujer policía herida, cuando ambos atendían el reporte de un vehículo incendiado; el caso volvió a poner en evidencia el clima de violencia que atraviesa la entidad, donde incluso quienes integran las corporaciones de seguridad se han convertido en blanco de ataques armados.

Para las cinco de la tarde, la marcha comenzó a avanzar: primero resonaron los tambores y luego los megáfonos se hicieron presentes. Las consignas se expandieron por las calles del centro a manera de marea: “Mujer, escucha, esta es tu lucha”, cantaban las asistentes.

El cuerpo de la manifestación fue variado; desde niñas con alas de mariposa hasta estudiantes con pañuelos verdes y morados, y madres con fotografías de sus hijas desaparecidas. Entre ellas se encontraba María Cornejo Gutiérrez, maestra y ambientalista, que lleva años asistiendo a estas marchas: “Esto que están haciendo ahorita las policías es inaudito. Nunca lo había visto en ningún país. Me encanta que estén aquí. Me encanta, les voy a felicitar ahora. Hay que seguir marchando porque aún no hay equidad. Punto. Cuando ya haya equidad, haya respeto y ya no estén matando mujeres ni violándolas, ya no tenemos que marchar. Así de fácil”, comentó al respecto.

La marcha se detuvo en un punto particular a la mitad del recorrido, como es tradición: se trata de una casa céntrica de color verde. El hogar de la familia de Joanna Isabel, una joven de 27 años que desapareció el 26 de noviembre de 2019 cuando salió de su domicilio en la calle Madero; desde entonces, su madre, Blanca Álvarez, se convirtió en buscadora.

Durante años, la señora Blanca recorrió oficinas, se integró a brigadas de búsqueda y convocó a conferencias de prensa exigiendo respuestas. Finalmente, Blanca murió el año pasado, víctima de una enfermedad, sin saber del paradero de su hija.

Ahora, a manera de tributo, el contingente se detiene frente a la casa, intentando acompañar el dolor de la familia. Esta tarde del 8 de marzo, la tía de Joanna compartió un mensaje para su sobrina:

“Querida, desde el día en que no sabemos de ti, nuestro corazón vive con una tristeza muy grande. Tu ausencia se siente en cada momento, en cada recuerdo y en cada lugar que solíamos verte sonreír. No hay ni un solo día que tu familia deje de pensar en ti, de hablar de ti y pedirle a Dios que cuide donde quiera que estés. Queremos que sepas que no estás sola. Te estamos buscando con todo nuestro amor y con toda nuestra esperanza: tu familia, tus seres queridos y todas las personas que te conocen te esperan con los brazos abiertos. No vamos a rendirnos hasta encontrarte, China. ¡Viva se la llevaron, viva la queremos!”

Entre las pancartas también se hizo presente otro nombre: Perla Citlali Martínez Zúñiga. Perla era una joven odontóloga y bailarina de huapango que fue asesinada por su pareja amorosa en Querétaro el año pasado.

Paula, integrante del colectivo de bailarinas que se manifestó por Perla, compartió la inconformidad con el manejo del caso por parte de las autoridades.

“Aparte de que era una muy buena chica, y una muy linda persona, ella también era doctora, era dentista, era campeona del concurso de huapangos de San Joaquín Querétaro, que es los eventos más importantes. Aún no se sabe nada del novio, o del exnovio, parece que se dio a la fuga. Perla, debería estar aquí, bailando y gritando al ritmo de su libertad. Pero le apagaron los sueños, la risa, la vida”.

Entre los contingentes también caminaba Hilde, que habló sobre algo menos visible que la violencia física: la dependencia económica: “El día de hoy marchamos para unirnos, para ver que todas juntas, mano a mano y corazón con corazón y viéndonos de frente, podamos decir, yo estoy contigo. Quizá porque fui violentada, porque tú fuiste violentada, que no nos dé miedo. No debería ser vergüenza si algún día recibimos maltrato. Unidas somos más fuertes.”

Cuando la marcha llegó al Palacio de Gobierno, ya comenzaba a caer la noche. Las manifestantes se reunieron frente al edificio para escuchar el pronunciamiento final: desde el micrófono, Leticia Zepeda, de la colectiva 50 más uno, resumió las exigencias que habían atravesado toda la jornada. “Gobierno, escúchanos: esto es lo que estamos pidiendo: paz y justicia”.

Las consignas continuaron horas más frente al Palacio de Gobierno. Aunque en algún punto de la noche la multitud se dispersó entre las calles del centro de Colima, las razones de la marcha permanecen.

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), entre enero y noviembre de 2025 al menos 109 mujeres fueron asesinadas en Colima, una cifra que colocó al estado con la tasa más alta de homicidio doloso de mujeres en todo el país: 22.21 víctimas por cada 100 mil mujeres, muy por encima del promedio nacional. Además, cifras oficiales señalan que entre 2022 y 2024 se registraron más de 300 asesinatos de mujeres en Colima, aunque solo una parte de estos casos fue investigada como feminicidio, lo que es señalado como un problema de clasificación y acceso a la justicia.

En el mismo periodo, el estado también encabezó indicadores de violencia familiar, con 3 mil 880 mujeres víctimas, además de registrar algunas de las tasas más altas de llamadas de emergencia por acoso y hostigamiento sexual en México.

Son cifras que explican por qué, año con año, las calles vuelven a llenarse de nombres, fotografías y consignas. Mientras Joanna Isabel siga desaparecida y familias como la de los Álvarez sigan esperando respuestas, y mientras las estadísticas continúen creciendo, el eco de la marcha será cada vez más necesario.

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Elizabeth Vazquez
Elizabeth Vazquez
Periodista en formación, dedicada al desarrollo de proyectos narrativos, periodísticos y audiovisuales con enfoque en derechos humanos y memoria colectiva. Me apasiona contar historias porque creo que, a través de ellas, podemos comprender y transformar el mundo con empatía, ética e imaginación.

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