La calle del Turco
Por Édgar Velasco / @Turcoviejo
Déjense de preguntas.
En el lecho de muerte
cada uno se rasca con sus uñas.
Nicanor Parra
La anécdota la compartió Ánuar Zúñiga Naime a mediados de diciembre en su cuenta de Facebook y me pareció fascinante. Me tomo la libertad de copiarla:
«Hace 7 años estaba googleando mi nombre (¿qué? como si ustedes no lo hicieran) y encontré a un vendedor en Mercado Libre que ofrecía copias digitales de uno de mis libros y otro de Ángel Ortuño, entre muchos más. El vendedor pedía 88 pesos y a cambio mandaba por correo electrónico el libro que hubieras comprado en PDF.
Tomé algunas capturas de pantalla y se las mandé a Ángel, pensando que le haría gracia y así fue. Lo que más le divertía del hecho, era que el vendedor marcaba en su inventario que tenía 999 unidades disponibles de cada libro. Ángel propuso que escribiéramos juntos un libro de poemas que llevara por título 999 disponibles.
Nos tomó poco más de un año tener listos los 60 poemas (30 cada quien) y para celebrar que lo habíamos terminado, hicimos una videollamada y nos emborrachamos.
Hoy por fin salió de la imprenta 999 disponibles en una coedición entre Metrópolis Ediciones y la Secretaría de Cultura de Jalisco, con el impecable trabajo editorial de Carlos Vicente Castro.
Ángel no alcanzó a ver el libro publicado, pero creo que le hubiera gustado mucho cómo resultó.
Yo estoy feliz. Hoy me voy a emborrachar. Salud».
Como Ánuar, yo también he buscado mi nombre en Google. Entre los resultados que arroja el buscador, el que más me ha llamado la atención desde siempre es uno que pone: «El periodista Edgar Velasco ha fallecido». La suerte está echada, el oráculo ha hablado. Pero más allá de eso, no tengo una anécdota tan fascinante como la suya. Lo que sí tengo, y es lo que vengo a presumir, es un ejemplar de 999 disponibles, el maravilloso poemario que reúne la obra de Ánuar Zúñiga y una entrega póstuma de Ángel Ortuño (de cuya obra ya en otra ocasión había escrito por aquí).
“En realidad esto iba a ser/ un guion para karaoke/ pero la cacería de las/ interpolaciones estilísticas/ nos condujo a un terreno/ muy resbaladizo” es el título que abre el poemario y es, pareciera, un anticipo de lo que se viene: una serie de poemas que se mueven por escenarios callejeros, viejas salas de cine o sesiones de quimioterapia. Dos muestras, como botones:
Ecolalia
El vidrio en la ventana del camión
parecía muy limpio.
El día era transparente y la ventana
un hueco
por donde entraba el viento.
Bailaban unos brillos que no eran
sino tierra
y no necesitaban
ser nada más que tierra.
The bright side
lo que da nombre
es la secuencia en que caen
las pestañas sobre el lavabo
no soportar tu propio aliento
dentro de los tapabocas
poseer sábanas
que sólo pueden lavarse a mano
pero no todo está perdido
si lo pides por favor
en algunas agencias funerarias
te dejan escoger
entre acabado mate y brillante
999 disponibles (Metrópolis Ediciones/Secretaría de Cultura de Jalisco) es un poemario a cuatro manos integrado que, como anunció Ánuar en su publicación, está integrado por 60 poemas. En su estructura no presenta divisiones ni se hace explícita la autoría de los poemas: estos se suceden uno tras otro, dejando al ojo y al oído de los y las lectoras la responsabilidad de identificar quién escribió cuál poema. (Carlos Vicente Castro, quien hizo el impecable trabajo de cuidado editorial, me contó que sí hay una manera de distinguir de que cuál autor es cada poema, un guiño muy sutil, prácticamente imperceptible, pero no voy a desvelarles el secreto.)
Por otra parte, tampoco es necesario saberlo: una vez comenzada la lectura no hay más que dejarse llevar por los poetas como cuando éramos unos niños y los adultos nos balanceaban, uno de cada lado, sujetándonos de las manos. En este caso, Zúñiga y Ortuño nos hacen oscilar entre escenarios callejeros, cines donde se permitía fumar, carreteras y salas de espera de hospital donde lo que menos hay es esperanza: «si el problema persiste piense que en el futuro el sol/ colapsará y todo/ quedará en el olvido como un martes/ como el segundo hombre que pisó la luna/ como el ojo normal de david bowie», nos advierten en “Hard reset”: cada movimiento de ese péndulo, cada poema, llena el estómago de vértigo y estremecimiento. “Localice las salidas/ de emergencia”, advierte el título de uno los poemas, sabiendo que estas no existen: una vez abierto el libro, no hay manera de salir. No es queja.
El libro confeccionado por Ánuar Zúñiga Naime y Ángel Ortuño me resultó particularmente conmovedor: tanto por la anécdota que le dio pie —que bien pudo haber salido de un poema de Ortuño—, como por la franqueza con la que los autores nos inyectan la poesía con las agujas calibre 9.
Pero esto es apenas un esbozo, un pálido intento por traducir la experiencia detrás de 999 disponibles. Mejor vayan ustedes por el suyo.


