En el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), ser mujer en 2026 significa vivir en una ciudad que avanza en algunos indicadores, pero que sigue atravesada por desigualdades profundas en ingresos, tiempo, seguridad y acceso a la justicia.
El informe Ser Mujer en GDL 2026, de Jalisco Cómo Vamos y Fundación Marisa, condensa diez años de seguimiento a la calidad de vida de las mujeres tapatías y deja una conclusión incómoda: detrás de la idea de una ciudad “moderna” persisten roles de género rígidos, violencia casi generalizada y un sistema de cuidados sostenido casi en exclusiva por ellas.
Por Ana Paula Carbonell/@AnaPauCarbonel1
Fotografía de portada @deirdreabril_ph
Una ciudad que cansa: bienestar emocional y carga mental
En promedio, mujeres y hombres valoran de forma similar su felicidad y calidad de vida, pero cuando se observa lo que sienten en el día a día, la brecha aparece. Las mujeres reportan más angustia, tristeza y enojo que los hombres, además de más dificultades para dormir, concentrarse y recordar cosas, lo que el informe vincula con la sobrecarga de cuidados y trabajo doméstico. Así lo revela el Informe Ser Mujer en GDL 2026 de la organización Jalisco Cómo Vamos y Fundación Marisa.
Aunque la satisfacción con la vida familiar es alta para ambos, los hombres siguen más satisfechos con su relación de pareja que las mujeres, una tendencia que se mantiene al menos desde 2022. Las expertas que comentan el informe advierten que ese “malestar silencioso” suele normalizarse: muchas mujeres atribuyen su cansancio y estrés a causas individuales, no a la estructura que las obliga a sostener el hogar, el cuidado y el trabajo remunerado al mismo tiempo.
Trabajar más y ganar menos: brecha salarial y pobreza de tiempo
En Jalisco, las mujeres ganan 37.9% menos que los hombres, una brecha superior al promedio nacional (34.2%). De acuerdo con la ENIGH, en 2024 las mujeres percibieron en promedio 12 mil 333 pesos trimestrales menos que los hombres, y la diferencia no se ha reducido de forma significativa desde 2022.
La penalización por maternidad es clara: una mujer con cuatro o más hijas o hijos gana menos de la mitad que una mujer sin hijas, mientras que los ingresos de los hombres se consolidan tras la paternidad. Al mismo tiempo, 3 de cada 10 mujeres en el AMG se preocuparon en 2024 porque la comida se acabara en su hogar por falta de dinero, frente a 22.1% de los hombres. Y aunque 42.3% de los hombres dice proveer el ingreso, 43.5% de las mujeres se encarga de administrarlo, ubicándose en la primera línea de la escasez.
El informe también muestra que las mujeres sienten más insatisfacción con su situación económica y reportan mayores dificultades para que el ingreso familiar alcance; la proporción que dice “no me alcanza y tengo grandes dificultades” es más alta entre ellas que entre ellos.
Además de sentir mayor inseguridad económica, las mujeres también son las cuidadoras principales de manera desproporcional, ya que 8 de cada 10 hogares dependen de una mujer. Una de las radiografías más crudas del documento está en el capítulo de cuidados. En 81.4% de los hogares del AMG, la principal responsable del cuidado de otras personas es una mujer. En 2024, 5 de cada 10 mujeres se dedican al hogar, frente a solo 1 de cada 10 hombres.
- 65.3% de las mujeres hace de comer, 51.1% realiza el aseo y 31.7% educa y cuida a niñas y niños; en el caso de los hombres, estas proporciones caen a un dígito.
- Proveer dinero es la única tarea en la que ellos predominan o aparecen en condiciones más equilibradas.
El resultado es una “pobreza de tiempo” que limita el acceso de las mujeres al empleo formal, al descanso, al ocio y a la participación pública. El informe conecta esta realidad con la discusión latinoamericana sobre la “sociedad del cuidado”: reconocer el cuidado como derecho y trabajo, redistribuirlo entre el Estado, el mercado, las familias y la comunidad, y reducir la carga que hoy recae de forma desproporcionada sobre mujeres y niñas.
Moverse y tener miedo: movilidad, inseguridad y violencias
Casi la mitad de las mujeres del AMG (49.3%) se mueve caminando o en transporte público como el Macrobús, mientras que los hombres usan más el automóvil particular. 47.4% de las mujeres hace trayectos en condiciones de saturación (“apretadas”) y 11.7% tarda más de dos horas en sus traslados, con implicaciones directas en su tiempo disponible y su sensación de seguridad.
La inseguridad atraviesa la experiencia cotidiana:
- 49,8% de las mujeres se sienten inseguras en su ciudad, diez puntos porcentuales por encima de los hombres.
- 17 de cada 100 mujeres dicen haber sufrido acoso sexual en la calle en los últimos 12 meses, frente a 4 de cada 100 hombres.
- La percepción de seguridad cae todavía más entre quienes ya fueron agredidas, especialmente en la calle y en el entorno de pareja o vecindario.
En términos de violencia de género, el informe recoge datos duros: 74.1% de las mujeres en Jalisco ha vivido algún tipo de violencia a lo largo de su vida, y en 2024 solo 12 de cada 100 denuncias por violación con víctima mujer fueron vinculadas a proceso. Además, la Secretaría de Igualdad Sustantiva registró 16 mil 452 servicios por violencias y 14 mil 555 denuncias por violencia familiar en 2024, es decir, cerca de 40 denuncias diarias.
Aunque las tasas de feminicidio muestran una reducción respecto a 2022, la propia plataforma oficial registró 149 muertes violentas de mujeres en 2024, y la violencia familiar se mantiene en niveles superiores a los de 2019–2021. Especialistas señalan que estas cifras reflejan un sistema que llega tarde: muchas mujeres ya habían denunciado agresiones previas antes del feminicidio o la violencia extrema.
Racismo, clase y género: las otras capas de desigualdad
Más allá de la división entre mujeres y hombres, Ser Mujer en GDL 2026 insiste en que no todas las mujeres viven las mismas condiciones. Estudios nacionales sobre movilidad social, retomados en el informe, muestran que:
- Solo 2 de cada 100 personas que nacen en el 20% más pobre logran alcanzar el 20% más rico, y las mujeres lo consiguen menos que los hombres, incluso a igual nivel educativo.
- Las mujeres de piel oscura tienen mayores probabilidades de quedarse en la base de la distribución de ingresos (62% permanece en el nivel más bajo), mientras que las mujeres de piel clara tienen más opciones de subir.
- En el AMG, 44.1% de las mujeres dice vivir en desventaja social frente a los hombres; ellas reportan más discriminación por género, estado civil y edad, mientras ellos se sienten más discriminados por apariencia física, color de piel y nivel económico. Las autoras hablan de una “acumulación de desventajas” donde ser mujer, pobre y de piel oscura implica barreras reforzadas en educación, empleo, movilidad y seguridad.
Participación, democracia y un “velo” de igualdad
El informe también analiza la relación de las mujeres con la vida pública. En el AMG, muchas dicen estar dispuestas a votar, firmar peticiones, participar en espacios comunitarios o compartir información en redes, pero esa intención no siempre se traduce en acción. La sobrecarga de cuidados, la inseguridad en el espacio público, la desconfianza en las instituciones y entornos poco acogedores para las mujeres operan como frenos.
Al mismo tiempo, los datos muestran avances: la LXIV Legislatura del Congreso de Jalisco es paritaria (19 mujeres y 19 hombres), y Jalisco se ubica en sexto lugar nacional en el índice “Estados con lupa de género” del IMCO, con buenas condiciones de entrada de las mujeres al mercado laboral pero rezagos en su permanencia y autonomía económica.
Sin embargo, una de cada tres mujeres se declara poco o nada satisfecha con la igualdad que existe en la ciudad, y casi la mitad considera que las mujeres están en desventaja frente a los hombres. Las autoras hablan de un “velo de igualdad”: marcos legales más avanzados y discursos de equidad que no alcanzan a transformar la realidad material de los ingresos, el tiempo, la seguridad y la distribución de los cuidados.
Lo que el informe pone sobre la mesa
A diez años de la primera edición, Ser Mujer en GDL deja claro que los cambios no se juegan solo en la percepción, sino en decisiones muy concretas:
- Políticas de cuidados que saquen esa responsabilidad exclusiva del ámbito doméstico y familiar y la vuelven un tema de Estado, comunidad y empresa.
- Empleo formal con igualdad salarial y condiciones que permitan conciliar trabajo y cuidados, incluyendo corresponsabilidad masculina efectiva.
- Transporte público seguro, accesible y no saturado para que moverse por la ciudad no implique cansancio y miedo adicionales.
- Instituciones de justicia capaces de investigar, sancionar y prevenir violencias, antes de que se conviertan en feminicidio.
El informe cierra con una idea que atraviesa todos los capítulos: la vida en Guadalajara no se entiende sin el trabajo visible e invisible de las mujeres, pero la ciudad sigue sin estar pensada para ellas. Cambiar eso, sugieren las autoras y especialistas, no es solo un asunto de “agenda de mujeres”, sino una condición mínima para hablar en serio de democracia, igualdad y futuro en el AMG.
Puedes leer el informe completo de Jalisco Cómo Vamos https://drive.google.com/file/d/1v_DYT5ek0zcEqX5f7CkpG1sW1j_kU8-4/view



