En el Tepetate, un barrio tradicional del estado de Querétaro, se encuentra un centro comunitario con el objetivo de asegurar que la cultura, el arte y la salud mental estén al alcance de todos.
Por Gina M. Erosa / @ginaemerosa
Fotografías cortesía Facebook La Otra Bandita
Fue hace 17 años cuando en el número 89 de la Calle Invierno, en el Barrio del Tepetate en Querétaro, José Ramón y José Guadalupe Nieves decidieron fundar un espacio donde promover la cultura y el teatro a través de las calles, así nació: La Otra Bandita.
Durante la primera década era común que las y los vecinos de “El Tepe” se reunieran cada domingo al mediodía en este espacio. Algunos venían regresando de hacer el mandado, otros llevaban consigo su tepache -bebida refrescante- e, incluso, había quienes decidían desayunar ahí. No importaba de dónde vinieran, su objetivo era convivir y reunirse para ver las obras semanales que les ofrecía La Otra Bandita.
Con el paso del tiempo, el espacio evolucionó. Si bien la cultura y el teatro seguían siendo sus principales motores, sus coordinadores, José Ramón y José Guadalupe se preguntaron qué más podían hacer por el barrio; por lo que tomaron la decisión de ahora ofrecer otros servicios necesarios para la comunidad, como: atención psicológica, incidencia en la calle y asistencia terapéutica.
“Hoy en día no nos enfocamos únicamente en lo individual, tenemos la Escuelita Móvil, talleres para hombres y mujeres y talleres artísticos” relata Daniel Montes, ahora coordinador del espacio.
La Escuelita Móvil es un proyecto que busca acercar la educación a infancias transitorias de la calle, brindándoles clases de matemáticas, lectoescritura, autoestima, movilidad y cultura de paz: llevamos estas materias a la calle y eso nos ha ayudado a desplegar otras actividades como estimulación temprana con las infancias, apoyo a las madres y labores artísticas” destaca Daniel.
Dentro de las actividades de la Escuelita Móvil también hay un trabajo conjunto con las madres de familia, donde se les involucra en actividades que buscan fortalecer y procurar su salud mental, generando reflexiones como ¿qué significa ser madre, hija y mujer en el barrio?

Adicionalmente, el espacio comunitario trabaja en colaboración con la Fundación Yolotl para brindar comida caliente a personas en situación de calle y a las personas migrantes que transitan la zona por la cercanía de las vías del tren.
La Otra Bandita también promueve temas relevantes para hacer frente a la violencia de género; organizan talleres de masculinidades con el objetivo de promover la salud mental comunitaria y educar sobre los machismos que existen en la sociedad.
“Hemos notado que desgraciadamente quienes más violentan y tienen más dificultad para establecer un vínculo ante la cultura de paz son los varones, por lo que hemos apostado mucho por talleres especializados en masculinidades” mencionó Daniel.
En La Otra Bandita hay un interés genuino por promover una salud mental accesible, frente a las barreras económicas que puede haber en la comunidad. Por ello, Daniel Montes cuenta que en el centro comunitario las personas pueden tener sesiones terapéuticas con un costo de $250 pesos mexicanos y participar, por ejemplo, en talleres -como el de nuevas masculinidades- por $70 pesos. Aunque, destacó que también hay un sistema de intercambio o trueque de servicios: “hay madres que traen a sus hijos y nos apoyan limpiando el espacio un día a la semana o personas que vienen a recibir ayuda y a cambio nos ayudan a pintar, a arreglar objetos o traen material.”
La Otra Bandita es un espacio abierto para todas las personas y donde la comunidad puede acercarse para descubrir estos proyectos y las distintas formas de sanar y crecer a través del arte: “El caparazón se cuida entre todos y nos interesa que haya caparazones en todos lados. Que la cultura, el arte y la salud mental estén al alcance de todos” concluyó Daniel.
Los talleres que ofrece el centro comunitario pueden encontrarse en su cuenta de Facebook (18) La otra bandita | Facebook


