El reciente anuncio del Gobierno de México sobre un estímulo fiscal para la producción cinematográfica y audiovisual ha generado expectativas en la industria, al prometer atraer inversión y fortalecer la industria nacional. Sin embargo, especialistas advierten que, sin reglas claras, este mecanismo podría no beneficiar a pequeñas producciones si no a grandes casas productoras fuera del territorio.
Por: Farah Medina / @_dtfarahm_
En febrero de este año, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un estímulo fiscal que tiene como propósito proyectar y fortalecer la industria cinematográfica en México.
Este estímulo, publicado el 16 de febrero de 2026, contempla un crédito fiscal de hasta el 30% del costo total de producción, con un tope de 40 millones de pesos por proyecto, además de la posibilidad de transferir este beneficio a otros contribuyentes de los proyectos elegibles para recibir dicho crédito.
Es la transferencia del crédito una de sus principales propuestas innovadoras es fortalecer la “cadena productiva” en la industria, la cual va desde la generación de empleos con la contratación de personal técnico hasta postproducción y distribución.
“Está pensado principalmente para atraer inversiones extranjeras, producciones que implican montos multimillonarios de inversión y tiene ciertas condiciones para que al mismo tiempo esa inversión fortalezca a la cadena de proveedores a nivel nacional (…) Por ejemplo, para poder acceder al estímulo tienes que comprobar que vas a realizar un gasto en México de por lo menos 40 millones de pesos, y además el 70% de tus proveedores deben de ser empresas mexicanas.” explica Iván Benumea, quien forma parte de Fundar, Centro de Análisis e Investigación. Esta organización ha hecho un análisis detallado de las fortalezas y los beneficios de esta propuesta, pero también de las preocupaciones que surgen a raíz de puntos no esclarecidos aún.
A pesar del potencial de la iniciativa, desde Fundar, advierten que el diseño actual del estímulo podría distar de la intención original.
Señalan que uno de los principales riesgos es la posible concentración del beneficio en grandes plataformas o empresas, ya que el modelo permite transferir créditos fiscales sin límites claros en ciertos casos, especialmente servicios de grandes compañías de streaming, “Si se prioriza a las plataformas de streaming en todo este mecanismo sería también algo negativo porque México necesita desarrollar sus propias industrias (…) México debería estar pensando en cómo crear su propio Netflix en lugar de solo querer continuar impulsando a empresas como esta”.
Esto abre la posibilidad al desvío de la inversión en “servicios indirectos”, como lo sería la industria del hospedaje o el transporte en lugar de fortalecer a la producción cinematográfica, “lo que nos preocupa es que las empresas extranjeras contraten a otras empresas mexicanas que no están necesariamente ligadas con la producción de una película” explica Iván.
Esto también afectaría a producciones independientes, ya que el criterio de un costó máximo de producción de 40 millones para acceder al crédito no se encuentra cerca de el costo real en producciones fuera de las grandes casas productoras que tienen poca presencia en el país, “las productoras que tengan la capacidad de invertir, ( 40 millones de pesos) son son muy pocas (…) La situación en México de las casas productoras es muy frágil y lo más probable es que no puedan acceder a estos estímulos. No es un estímulo pensado para apoyar al cine emergente, independiente”.
Sin embargo, existe una forma en la que empresas emergentes puedan ser beneficiarias sería a través de la contratación, esto para Iván “sería una noticia positiva en el sentido de que sí están generando más empleo y están incrementándose las capacidades técnicas y creativas en el país. Pero eso está por verse”.
Este análisis, también ha señalado problemas relacionados a la baja participación de mujeres dentro de la industria ya que “solo el 24% de las direcciones y el 20% de los puestos técnicos son ocupados por mujeres”señalan en su análisis.
Por ello, recomiendan la incorporación de criterios de equidad de género en la asignación de estos estímulos.
“Habrá que evaluar posteriormente cuántos empleos se generan, si esa si la cadena de producción a nivel nacional realmente se fortalece. Si, por ejemplo, se priorizan a las empresas mexicanas que tengan menos brecha salarial en razón de género, por ejemplo.” señala Iván.
Otro punto es la inclusión de comunidades indígenas y afromexicanas, “en los procesos de selección y evaluación de proyectos se propone que el Comité Técnico otorgue un puntaje adicional a aquellas producciones que integren de manera sustantiva la participación de comunidades indígenas y afromexicanas, así como a personas pertenecientes a dichos pueblos y comunidades” señalan en su análisis.
También preocupa la accesibilidad para personas con discapacidad, mediante servicios como subtitulaje adaptado o audiodescripción. Y aunque, el estímulo no tiene cláusulas que delimitan temáticas o condicione el acceso a este, es necesario para Fundar que esto sea parte de las producciones, buscando el crecimiento económico pero también social y cultural dentro de la industria.
Desde Fundar, consideran que la efectividad de este estímulo depende de los lineamientos que se emitan desde el Comité Técnico, previsto para finales de marzo de 2026, mientras tanto, recomiendan hacer transparente quiénes acceden a los créditos, evitar conflictos e interés entre empresas y evaluar de forma constante el verdadero impacto de este estímulo.
“También nos preocupa que el decreto que se publicó el 16 de febrero no contiene obligaciones de transparencia ”señala Iván, quién también señala que aún hay puntos que deben definirse en los lineamientos del estímulo, lo que mantiene aún abierto el debate sobre riesgos, beneficios y el verdadero alcance de este.
“El peor escenario sería que los estímulos beneficien, por decirlo de algún modo, a quienes no lo necesitan(…) también sería una muy mala noticia que los grandes contribuyentes abusen de este estímulo y que adquieran créditos fiscales con la única intención de no pagar impuestos en lugar de comprometerse con fortalecer el cine mexicano.”
Aunque el estímulo abre el debate en la industria del cine en el país, desde la perspectiva de Iván, este estímulo debería invitar a analizar y vigilar el uso de recursos públicos para la cultura y el desarrollo del país, “Creo que en primer lugar, el estímulo es una inversión pública que implica el uso de nuestros impuestos. Y desde ahí es muy importante que demos seguimiento, muy pendientes de lo que hace la Federación con esos recursos.”


