¡Larga Vida a La Coyotera!

La radio comunitaria es una trinchera sonora. Un espacio donde la palabra viva respira y siente, se organiza y se vuelve colectiva. Aquí se hackea el silencio. Se toma el aire para amplificar las voces de quienes viven la ciudad. La Coyotera es un sueño compartido que suena a contracultura.

Por Tonatzin Moya

En un cuadrante históricamente dominado por concesiones comerciales, logró abrirse paso una concesión comunitaria. Sencilla, pero potente y con garra. Abrió un espacio donde los tapatíos se escucharan entre sí. Donde la creatividad fuera herramienta. Donde la palabra incómoda convoca y transforma mientras de fondo suenan acordes de Funk, Punk, Blues, Rock ‘n roll y hasta Bossanova. 

Un espacio donde lo que pasa en los barrios se amplifique. Donde las memorias recuperen su lugar y las luchas salgan del margen. Donde las disidencias de todo tipo puedan interrumpir los discursos hegemónicos sin pedir permiso, sin domesticarse, y salgan a crear y construir espacios de encuentro.

En el Fresno, donde antes bajaban coyotes al río, un grupo de vecinas y vecinos del Fresno empezó a reunirse en 2017 para imaginar la Coyotera. Antes de la antena, fue un periódico mural pegado en el mercado. Antes del aire, la cabina fue la calle. Radio-bocina, micrófono abierto, palabra en diálogo y encuentro en la Limón. 

Primero en patios prestados, en banquitas, en el mercado. Luego en internet. Después en trámites interminables que parecían no llegar a ningún lado. Y finalmente —en un momento que parecía improbable— en el aire.

En marzo de 2025, La Coyotera comenzó a transmitirse en el 102.3 FM. Un año después, lo que parecía lejano o un sueño imposible, está al aire y es parte del paisaje sonoro de Guadalajara. Eso hay que celebrarlo en grande.

No dar voz, sino amplificarla

Lo primero que llama la atención es el posicionamiento ético-político de la estación. En tiempos donde tantas iniciativas hablan de “dar voz”, La Coyotera se planta con claridad:

“Las radios comunitarias no dan voz. Las voces ya las tiene la gente. Las radios comunitarias son amplificadores de esas voces”.

Esa precisión política late para dotar de dignidad todo lo que emprende la estación. Reconoce que la gente tiene mucho que decir, y mucho desde donde encontrarse.

Se habla de todos los temas: la menstruación, el derecho a habitar la ciudad con dignidad, lo que leemos juntas, las redes subterráneas que conectan la ciudad o las fuerzas que la transforman. El gozo y la vida que habitan en Jalisco. Las luchas que ya están ahí: defendiendo el territorio, el agua, el barrio, los cuerpos y la dignidad.

Lo que faltaba era un lugar donde esas voces pudieran encontrarse, escucharse. Tejerse y resonar sin censuras.

La Coyotera las conecta y las hace audibles, porque una radio comunitaria es mucho más que la antena, es todo lo que se comparte, se construye y se sostiene en colectivo en torno a ella.

Hoy, esa diversidad refleja un momento histórico donde las desigualdades se han agudizado y las luchas se entrecruzan. La Coyotera responde al tiempo que habitamos, donde las disidencias buscan dejar de pensarse aisladas y entretejerse.

Crédito: Archivo La Coyotera

Un oasis en el cuadrante

La estación suena a la mitad de un dial saturado de publicidad, fórmulas repetidas y playlists previsibles. Empezó a posicionarse como “un oasis en el cuadrante” por lo que se dice, y por cómo suena.

En La Coyotera transmiten voces cercanas, personas de a pié que narran las historias de nuestros barrios y parques. Conversaciones que nos importan. Y mucha música que no responde a algoritmos. Vida cotidiana digna, alegre y vibrante.

“Estás escuchando la voz de tu amiga, de tu hermana, de tu primo en la radio”.

Y eso, en una ciudad fragmentada, es una gran apuesta.

La memoria que no está en los archivos

Desde su origen, La Coyotera entendió que la historia de la ciudad está incompleta. Los libros, archivos institucionales y hemerotecas están dejando fuera del registro la voz de la gente común. La que habita la ciudad cada día, construye, se levanta, recuerda. 

La memoria está en las abuelas. En las calles. En las fiestas. En los relatos que se dicen en voz baja. En la tradición oral.

Haydé Navarro, creadora del proyecto y directora de la estación, nos comparte:

“en la colonia Del Fresno hicimos un programa en donde hablaron de cómo vivían los 15 años en los 70’s. Platicaron cómo adornaban las calles, quiénes eran los chambelanes. Eso no lo vas a encontrar en ningún lado. Yo creo que la radio juega un papel fundamental en la recuperación de estas memorias y su preservación. La preservación de la tradición oral”.

Por eso es que la radio comunitaria comunica distinto: recupera, guarda, transmite. Conecta y se vuelve semillero de imaginación colectiva. 

Hace de la memoria un acto vivo. Y del presente, un archivo en construcción.

Crédito: Archivo La Coyotera

Sostener lo común

Hoy La Coyotera es una manada. Más de 70 personas sostienen un proyecto que no se explica desde la lógica individual, sino desde lo colectivo.

muchas de las personas que están aquí en La Coyotera vienen de procesos comunitarios, de procesos colectivos, de procesos en donde no se pone al centro el yo, sino se pone al centro de lo común, se pone al centro el nosotros. Y sostener un proyecto colectivo siempre es complejo”.

Y claro, porque no es la dinámica a la que estamos acostumbrados como sociedad. Es una organización completamente horizontal donde las decisiones se toman en conjunto, se “disueña” en conjunto (un verbo que Haydé usa para referirse a los sueños en proceso de diseño para ser concretados).
Organizándose. Discutiendo. Acordando. Cuidando —a veces sin nombrarlo— lo que han construido juntas.

El valor está en lo común y la diversidad. Y por eso, cada voz, cada tema, cada invitado, tiene un lugar digno y es relevante para crear desde la pluralidad. Abraza la diversidad en todos los espacios que sostiene, lo que le da una enorme riqueza y fuerza colectiva.

Autonomía como apuesta

Además, la apuesta es mantener un espacio libre e independiente. Eso requiere que dependan poco, muy poco, de compromisos con instituciones, gobiernos u otros agentes poderosos. 

“No debemos pensar en el Estado como un papá que nos da todo”.

La apuesta es clara: autogestión, autonomía, responsabilidad colectiva.

Una decisión que no es nada sencilla, hace que el financiamiento y lo administrativo sean un reto constante. Pero permite algo fundamental: no deberle la palabra a nadie.

Un año en FM

Llegar a la FM no fue un trámite. Fue un proceso largo, incierto, sostenido en medio de la pandemia, la precariedad y el trabajo colectivo.

“Era un sueño muy grandote que no sabíamos si se iba a cumplir”.

Y ahora que existe, que suena, que habita el aire:

“Hay que cacaraquearlo, hay que compartirlo”.

Celebrarlo es importante, que la gente se apropie de él, que se vuelva “su radio”, la radio de los tapatíos donde puedan apostar por escuchar y ser escuchados. Y es el siguiente paso para la Coyotera. Así que hagámoslo grande y disputemos el sentido de lo posible.

Es momento de celebrar con alegría 

En una ciudad que muchas veces nos empuja al aislamiento, al ruido vacío y a la desconexión, La Coyotera ha logrado algo profundamente político: hacernos escuchar.

Como comunidad de co-creadores.

Como participantes y no sólo consumidores.

Como parte de una manada y de una ciudad que nos atraviesa mientras la habitamos.

Sostenernos como comunidad puede ser nuestro acto radical de transformación. Por eso hoy, a un año de su llegada al aire, hay que celebrarlo con toda su fuerza. Como dicen ellas mismas: “La radio la hacemos juntas. Mi radio, nuestra radio”

 ¡Larga vida a La Coyotera!

Crédito: Archivo La Coyotera

Las voces de sus programas

Crédito: Archivo La Coyotera

Estas son algunas de las voces que acuerpan la radio comunitaria de Guadalajara:

Tlahtolli, voces del Anáhuac

“Formar parte de La Coyotera Radio Comunitaria significa habitar un territorio donde la participación colectiva desde la diversidad de visiones, proyectos y saberes devuelve la esperanza no solo en la comunidad, sino en el mundo. Para nosotras, La Coyotera es un espacio de resistencia y colaboración; es ocupar el espacio para fortalecer la voz colectiva mientras hacemos manada.”

Tlahtolli es un territorio de palabra viva para explorar, compartir y resguardar los saberes, tradiciones, cosmovisión, cultura, resistencias y luchas de los pueblos originarios de México.

Otra Marea

“Estamos muy contentas y agradecidas. Creemos que no hay mejor lugar para albergar nuestro proyecto que la primera radio comunitaria en la historia de la ciudad. Un espacio de colaboración y apoyo mutuo que conecta con los valores de Otra Marea, un proyecto periodístico sin fines de lucro para recordar que la costa existe más allá de las vacaciones y el consumo turístico.”

Metromorfosis. Diálogos de par en par

“Formar parte de La Coyotera representa un compromiso individual y colectivo, una forma de vida con la cual poner en acción la idea de que otras formas de convivencia sí son posibles. Implica habitar la palabra colectiva cimentada en respeto, horizontalidad, empatía e inclusión desde las diferencias.”

Voces del Ahuehuete

“Para nosotras, encontrar La Coyotera fue hallar un espacio donde las luchas y las resistencias se pueden encontrar. Aquí, las defensas ambientales dejan de ser cifras o conflictos lejanos y se vuelven rostros, voces, cuerpos que sienten, que tiemblan, que sostienen la vida todos los días. En La Coyotera hemos podido nombrarlas como lo que son: historias vivas de dignidad, de miedo, de esperanza, de resistencia. Historias que nos enseñan que otra ciudad —más justa, más habitable, más nuestra— todavía es posible. Gracias a La Coyotera por apostar por lo común, por sostener la palabra cuando es incómoda, por abrir el micrófono a quienes no siempre son escuchadas. Gracias por recordarnos que la radio también es territorio.”

Un cuento antes de dormir

“Participar en la radio comunitaria La Coyotera me permite dialogar con niñeces y con adultos que aman la imaginación y la creatividad. Compartir la tradición oral es tener la alegría de compartir un legado que viene de tiempos y lugares muy lejanos. Me sorprende cuando una narración de mis abuelos también se ha contado en Rusia o en India. ¿Cómo llegó? ¿Es de nuestro origen y se desplazó a lugares muy lejanos o, al contrario, viene de otras culturas y quedó en la nuestra?”

Nocturnas

“Siempre he dicho que La Coyotera es mi salario emocional. Ningún otro espacio me había invitado a experimentar cada una de las letras que conforman ‘rigor’, y al mismo tiempo ningún otro espacio laboral me había hecho sentir tanta realización y sentido de pertenencia. Sentarme cada sábado en esa cabina me recuerda quién soy y hacia dónde quiero ir.”

Inercia

“Desde Inercia, buscábamos hacer espacio para hablar de movilidad. Eso que todos vivimos diario y sufrimos a ratos. No imagino un espacio más apropiado para hablar de como las personas vivimos la ciudad, que la radio comunitaria.”

Hagamos Barrio

“En “Hagamos Barrio” siempre nos emociona formar parte de proyectos relevantes y con corazón en sus cimientos. Sabemos que sanar el tejido social depende de hacer redes fuertes y diversas y apostamos por ello. Gracias a La Coyotera Radio Comunitaria por todo el trabajo y esfuerzo para llegar a FM, seguir adelante y hacernos parte de la manada. ¡Muchos años más!”

Estrella Roja

“¡Organizate y lucha, compa! Nada más nos queda”

Sumarnos al trabajo de La Coyotera Radio Comunitaria significa estar al pie de la lucha informativa. Significa dar la batalla por la verdad y compartir los trabajos de lucha de nuestra clase, de la clase trabajadora. Ser parte de La Coyotera, es comprometerse,  solidarizarse y hermanarse con otras luchas.

Consexuarte

“Participar en La Coyotera es, ante todo, hacer comunidad. Es encontrarnos en un espacio de reflexión crítica, política y disidente, donde en este caso ponemos al centro la sexualidad humana. Consexuarte nace desde ahí,  del reconocimiento de que la sexualidad no es neutra, sino un campo profundamente político que atraviesa nuestros cuerpos, vínculos y formas de existir.

Este camino ha estado lleno de aprendizajes, de preguntas y de encuentros que nos han movido y transformado. Agradecemos a quienes han sido parte de este andar y a quienes sostienen este proyecto de vida, confiando en la importancia de abrir estos espacios.

También ha sido una experiencia profundamente resignificante coincidir con otras voces que, desde distintos lugares, trabajan por la libertad, la equidad y la construcción de un mundo más justo e inclusivo.

La Coyotera Radio es comunidad, y ser parte de ella nos ha permitido reconocernos en colectivo, compartir, dialogar y construir junto a otras voces que también están en la lucha por un mundo más igualitario, libre y verdaderamente comunitario.”

Ortopedia Urbana

Ortopedia Urbana, ciudades a nivel de barrio — un espacio sonoro para aprender a mejorar la ciudad con tus propias manos. Conocimos La Coyotera hace unos 8 años, cuando creamos una cabina móvil, NÓMADAS, un espacio itinerante que buscaba llevar cultura y comunidad a los barrios. Ahí descubrimos el poder de la radio comunitaria. Nos topamos con Haydeé y organizamos un micrófono abierto en el espacio público, dándonos cuenta del poder de la palabra.

Después de tantos años, formar parte de una frecuencia donde podemos compartir con personas valiosas los saberes, inquietudes e ideas para hacer una mejor ciudad nos llena de orgullo. Si bien nuestro trabajo se basa a nivel de calle, hemos descubierto que los proyectos más exitosos surgen con lo que La Coyotera propone: diálogo y libertad de expresión. LARGA VIDA AL 102.3 FM.”

Estas son las voces que acuerpan nuestra Radio Comunitaria, la de todos los tapatíos. Son la prueba viva de que otra forma de hacer ciudad ya está sonando. Y “disoñándose” en manada.

Un lugar donde la palabra se vuelve encuentro. Donde la memoria se hace presente, se resguarda y germina en futuro. Donde la esperanza, como luciérnagas, rompe el velo de la noche con brillos sutiles y se activa en colectivo.

Felicidades, Coyotera.

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

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