“Vulgarización 100tifika”: romper el lenguaje académico para abrir el conocimiento

El proyecto de divulgación “Komunez y Korrientez” enfocado en analizar la exclusión en Guadalajara y difundir sus hallazgos en lenguaje accesible. Crearon el taller “Vulgarización 100tifika”, que propone comunicar la investigación fuera de la academia mediante formatos como memes y redes sociales. La iniciativa sostiene que desacademizar el lenguaje permite ampliar el acceso a la información, cuestionar desigualdades y fortalecer el ejercicio de derechos a través de una comunicación clara y comprensible.

Por Vanessa Briseño / @nevervb

Andrea Reynaga y Regina Ochoa son estudiantes de sexto semestre de la licenciatura en psicología por el ITESO. En colaboración con el académico Christian Grimaldo, crearon el proyecto “Komunez y Korrientez”, el cual se enfoca en analizar las distintas formas de exclusión en la ciudad desde la blanquitud. Se centran, principalmente, en el análisis social de dinámicas urbanas que atraviesan la vida cotidiana en Guadalajara.

En conversación con ZonaDocs, compartieron que el proyecto surgió a partir de una invitación de Christian para integrarse como becarias a una investigación más amplia que reúne a perfiles de distintas disciplinas. Desde su área, Andrea y Regina abordan fenómenos sociales vinculados a la forma en que las personas habitan la ciudad, con el objetivo de identificar prácticas excluyentes y proponer formas más respetuosas de convivencia.

Uno de los ejes centrales del trabajo es el análisis de la “blanquitud” como un fenómeno que influye en la distribución de espacios y oportunidades. De acuerdo con lo que explican, este concepto permite observar cómo factores como el color de piel, la educación o el clasismo inciden en las relaciones sociales. En el caso de Guadalajara, señalan que estas dinámicas se manifiestan de formas particulares, lo que genera “lagunas mentales” que suelen justificar ciertas actitudes cotidianas.

A partir de esta experiencia, surge el proyecto de divulgación Komunez y Korrientez, que busca trasladar estos hallazgos a un lenguaje más accesible. De ahí se desprende el taller “Vulgarización 100tifika”, pensado para difundir herramientas que permitan comunicar la investigación fuera de los espacios académicos. Su propuesta consiste en transformar contenidos especializados en formatos como memes o publicaciones en redes sociales, con el objetivo de acercar estos temas a un público más amplio.

Particularmente sobre el taller, expresaron que la idea emergió a partir del proceso de encontrar formas nuevas para compartir lo que ya investigaban con personas externas al ámbito académico. A partir de ahí, el contenido tomó forma de manera orgánica, con distintos formatos y temas que buscaban hacer accesibles discusiones complejas.

El punto de partida concreto llegó cuando recibieron la convocatoria del Encuentro Nacional de Estudiantes de Psicología Social de la Universidad Autónoma de Querétaro, próximo a realizarse del 28 al 30 de abril. Ambas identificaron ese espacio como una oportunidad y decidieron desarrollar una propuesta propia. Desde diciembre comenzaron a delinear el taller, con ajustes constantes y el acompañamiento de Christian, quien orientó el proceso y ayudó a estructurar la iniciativa.

Andrea señaló que, en un inicio, pensaron trabajar el tema de la blanquitud, pero el enfoque cambió por recomendación de su profesor hacia la divulgación desacademizada. A partir de ello, se formó como una extensión del trabajo que ya realizaban en redes. La propuesta también se planteó para presentarse en el ITESO, como un espacio de práctica y para ampliar el alcance del proyecto entre la comunidad universitaria.

Acerca de “desacademizar la investigación”, Andrea puntualizó que  implica hacer ajustes en el lenguaje sin alterar el contenido. “(Se trata de) bajarle como tres rayitas al lenguaje”, comentó, al referirse a la necesidad de evitar términos innecesariamente complejos. Desde su perspectiva, disciplinas como la psicología social abordan experiencias cotidianas, por lo que no requieren un lenguaje inaccesible para presentar sus hallazgos.

En ese sentido, sostuvo que el uso de palabras “rimbombantes” puede limitar el alcance del conocimiento. Expresó que el problema no radica en la capacidad de comprensión de las personas, sino en la elección de un lenguaje que no siempre es necesario. Planteó que la ciencia social busca explicar lo que ocurre en la vida diaria, por lo que su comunicación debe ser clara y directa.

Igualmente, vinculó este enfoque con el derecho a la información. Señaló que el acceso al conocimiento permite comprender la realidad y ampliar las posibilidades de decisión. Bajo esta lógica, la divulgación accesible resulta clave para que más personas puedan entender contenidos que suelen quedar restringidos a espacios académicos.

Por su parte, Regina indicó que el lenguaje académico cumple una función importante, pero puede generar distorsiones. Lo comparó con un “teléfono descompuesto”, donde la búsqueda de precisión en las palabras provoca la pérdida del sentido del mensaje. Consideró que, si una idea puede explicarse de forma sencilla, ese debería ser el objetivo. 

Así mismo, agregó que el lenguaje también puede operar como un mecanismo de exclusión. Sumó que las palabras, su uso y su intención están atravesadas por dinámicas como la blanquitud. En ese marco, remarcó la importancia de construir formas de comunicación que sean comprensibles y conecten con distintos públicos, sin limitar el acceso al conocimiento.

En ese sentido, el uso de formatos como memes, reels o publicaciones permite acercar el conocimiento científico a más personas al presentarlo de forma cotidiana y accesible. Explicaron que estos recursos facilitan la comprensión al eliminar la carga del lenguaje especializado y conectar con experiencias diarias. Por eso, destacaron que “el conocimiento científico no tiene que ser aburrido” y que puede resultar cercano e interesante cuando se comparte a través de contenidos que también generan identificación y atención.

Regina aclaró que el lenguaje funciona como un filtro que limita el acceso a la información. Advirtió que, cuando las personas no comprenden lo que ocurre a su alrededor, resulta más difícil cuestionarlo. Así, planteó que desacademizar el lenguaje da pie a que más personas entiendan, se vuelvan conscientes de sus posibilidades y reduzcan las brechas entre distintos grupos.

Andrea coincidió en que el lenguaje puede abrir o cerrar esas distancias. Destacó que la divulgación accesible no parte de una relación vertical, sino de una responsabilidad: hacer que el conocimiento sea útil y comprensible para quienes no forman parte de la academia. 

Ambas puntualizaron que la divulgación también implica replantear la forma en que se construye el conocimiento. Regina apuntó que suele hablarse “del otro” sin un acercamiento real a sus contextos, lo que dificulta la comprensión y la empatía. Sumó que estas dinámicas se relacionan con estructuras dentro de la academia que reproducen jerarquías y omiten a quienes ejercen la exclusión.

Finalmente, coincidieron en que una comunicación accesible favorece el diálogo entre distintos sectores. Sostuvieron que los cambios comienzan cuando los temas se nombran y se discuten de forma abierta. Para lograrlo, consideran necesario utilizar un lenguaje común que permita que más personas participen en la conversación y, a partir de ahí, fortalecer una sociedad con mayor capacidad de entender y ejercer sus derechos.

Si te interesa conocer más acerca del proyecto puedes visitar su perfil de instagram @komunezykorrientes, donde podrás estar al tanto de actualizaciones sobre el taller “Vulgarización 100tifika”, al igual que acceder a las herramientas que comparten.

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Vanessa Briseno
Vanessa Briseno
Melómana por excelencia y apasionada de la lectura. Creo firmemente que el periodismo es una gran herramienta que te permite contar historias reales desde la verdad.

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