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“Soy chihuahuense por decisión”: Pablo Montaño se enamoró del desierto de Chihuahua, donde inició su trayectoria como activida, actualmente es coordinador de la reconocida organizacioń Conexiones Climáticas
Por Leonel Barro/Raíchali
Chihuahua – Pablo Montaño es chihuahuense por elección, comunicador especializado en medioambiente, explorador de la National Geographic Society y coordinador de la organización Conexiones Climáticas. En días pasados regresó a Chihuahua para contribuir a desentrañar la esperanza a través de explorar opciones en El libro de la esperanza climática, publicado en agosto de 2025 por Penguin Random House-Taurus.
Desde el autocuestionamiento y recorrido informativo, Pablo Montaño se plantea qué puede hacer en lo individual y sumar en lo colectivo, para construir realidades esperanzadoras.
“Trata sobre la manera de la conceptualización de que podemos seguir teniendo esperanza a pesar de estar viviendo los tiempos que estamos viviendo, respecto del cambio climático, las guerras, el petróleo, la violencia que también se vive de muchísimas formas”, compartió Pablo Montaño en entrevista con Raíchali.

En ese contexto, lo que busca el libro es encontrar, desentrañar de qué manera la ciudadanía puede seguir teniendo esperanza desde la reconstrucción del concepto, pensarlo de otras maneras y entender cuál es es el rol de cada persona en medio del momento histórico que vive el planeta.
Pablo Montaño conmina a las juventudes:
“A pesar de la oscuridad y de lo complicado que se ven los tiempos y las pocas alternativas que se antojan, hay esperanza, hay posibilidad de construir alternativas, hay formas de imaginar futuros vivibles, y que podamos enfrentarnos a la realidad que parece por momentos, que nos aplasta (…) la organización, el acompañarnos en estos momentos y en la tarea que tenemos delante, es la clave para podernos imaginar esos otros mundos posibles con los que hemos soñado o con los que todavía tenemos pendientes están ahí, y todavía pueden llegar a suceder”.

Durante la presentación del libro en la librería Sandor Márai, Montaño estuvo acompañado por su maestra de secundaria y preparatoria, Virginia Aceves y su compañero de estudios y de lucha, Luis (Lucho) Rivera, coordinador de la organización Salvemos los Cerros.
Los tres coinciden en que el texto busca ser una guía para quienes no quieren rendirse ante la crisis ambiental y social, propone sembrar la esperanza en medio de tantas malas noticias, desastres y si hay una forma de resistir y de organizar y al final aspirar a ganar y crear algo distinto. El libro se escribió aproximadamente en 2 años, pero en realidad se plasman 15 años de trayectoria en el activismo.
“Tengo la desgracia de no nacer aquí, pero la gracia de haber elegido Chihuahua”
Pablo Montaño comenzó su intervención explicando su vínculo con el estado de Chihuahua:
“Arranco como chihuahuense por decisión. No nací en esta tierra, tengo la desgracia de no nacer aquí, pero tengo la gracia de haber elegido que soy de Chihuahua”, expresó para presentar a Virginia Aceves y Lucho Rivera. Sobre su maestra recordó: “Esa manera que te habla, que te marca, que te vuela la cabeza… te trata como persona, no como un sujeto con las hormonas alteradas y las ideas mezcladas”.
Contó que una semana antes de irse a estudiar la carrera fuera de Chihuahua, se estaba enamorando de una chihuahuense y no sabía qué hacer. Vicky Aceves le respondió: ”Pablo, venimos a sentir. Así que rómpete el corazón, recupérate y vuélvetelo a romper”. Al referirse a Lucho Rivera contó que le enseñó a enamorarse del territorio llamado desierto. “En su vocabulario no cabe la palabra ‘maleza’. Todas las plantas tienen nombre, una historia, una leyenda. De pronto no caminas entre el desierto, sino entre un montón de vida”.
Agradeció a los dos porque sin su acompañamiento y conocimientos que han compartido, no sería posible presentar el libro.
“Leía un párrafo y lloraba”: maestra Virginia Aceves
La maestra de Pablo Montaño tomó la palabra y reveló un dato que Pablo no recordaba: “Cuando le di ese consejo fue porque desde secundaria yo esperaba que llegara a ser presidente de la República. Me urgía que siguiera su camino”. La académica y literata expresó que se siente afortunada de ver cómo sus dos ex alumnos, a quienes describió como estudiantes excepcionales, han crecido profesionalmente. Aceves confesó que al leer El libro de la esperanza climática, tuvo dificultades:“leía un párrafo y lloraba. No podía leer y llorar porque los ojos no sirven. Tuve que decir ‘para’ y concentrarme”.
Asimismo, calificó el libro como ”sumamente honesto” y destacó que habla de lo que más falta hace: la esperanza.
Aceves conectó el libro con la decisión de los jóvenes de tener hijos en tiempos de crisis. Recordó que cuando Pablo tuvo su bebé, sintió angustia, pero después entendió:“esa es la materialización de la esperanza. Si la esperanza no existiera, no habría jóvenes confiando en la vida de la forma más clara: teniendo hijos”.
Finalmente, invitó a los asistentes a leer el libro y a formar “esa red de amor que se necesita para mantener la vida presente”.

Foto: Especial
Lucho Rivera: “El futuro no puede reproducir el capitalismo y el colonialismo”
Luis Rivera, a quien se le conoce como Lucho, también es exalumno de Virginia Aceves, afirmó que el libro posiciona la esperanza como un análisis necesario para entender la raíz de la crisis.
“El modelo fósil nos está llevando a la guerra. El futuro que queremos no puede reproducir las bases que nos han traído hasta aquí: el capitalismo, el colonialismo y el racismo”.
Leyó un fragmento del libro: El territorio es lo que necesita ser defendido. El capital tiene su ojo fijo en los cerros, en los acuíferos, en los ríos y en el aire para depositar sus desechos.
Señaló que el libro es pequeño pero poderoso: “Un libro chiquito puede estar contrarrestando una guerra mediática de millones de dólares. Esa maquinaria puede ser herida con una flecha cuando está bien afilada”. Rivera invitó a los asistentes a organizarse: “Si no les alcanza para comprarlo, cómprenlo entre varios. Hagan clubes de lectura en una casa, en un café, en un cerro o en un río. Lean una página cada uno en voz alta”.

Foto: Especial
“La esperanza es un verbo activo, no espera”
En su intervención final, Pablo respondió a una pregunta recurrente: ¿por qué tener hijos en esta época? Respondió: ”¿para qué voy a dar esperanza si no es para mis hijos? Si estamos planeando que haya futuro, es porque estamos convencidos de que nos encara esta historia”. Habló de las infancias de Gaza. “Dicen ‘los niños de Gaza no son una amenaza’, pero yo concluyo que sí lo son, son la peor amenaza para un estado genocida. Que haya niños que juegan en los escombros es una amenaza para quienes quieren sembrar desesperanza”.
Montaño criticó el individualismo. “Este modelo económico nos ha desgranado, nos ha dividido. Nos cuesta imaginar otra cosa que no sea el desastre”. Propuso recuperar el lenguaje: “Lucho nunca dice ‘canal’, dice ‘río Chuvíscar’. Es importante nombrar las cosas por su nombre y recuperar los nombres originales”.
Luego compartió su concepto de esperanza:
“En nuestro idioma, ‘esperanza’ esconde la palabra ‘espera’. Pero de eso no se trata. La esperanza es un verbo activo. Se acciona, se cultiva. Si no sientes esperanza hoy, busca con quién juntarte”.

El autor de El libro de la esperanza climática llamó a construir “líneas de vida” frente a las “líneas de muerte”, como los gasoductos que atraviesan Chihuahua. “Podemos reconstruir rutas migratorias, sanear ríos. Cuando entendemos eso, hay espacio para la esperanza”, y recordó que hay ejemplos de resiliencia: El río Santa Catarina en Monterrey, que tras el huracán Alex recuperó tortugas y castores; y la lucha de madres en Tabasco que lograron la reubicación de dos escuelas cerca de una refinería. “Lo que sostiene la vida es lo pequeño. Actos de cuidado, de amor, de confianza mutua que no están regidos por el mercado. Mi convicción frente a la evidencia es que vamos a ganar”.
Remató e insistió:
“La esperanza es un verbo activo. Se cultiva, se acciona. No es espera pasiva. Si no sientes esperanza hoy, hay que salir a cultivarla, juntarte con otros, encontrar las hebras que nos unen. No somos tan pequeños como nos hacen creer”.
Este trabajo fue publicado originalmente en Raíchali que forma parte de la Alianza Territorial. Aquí puedes consultar la publicación original.


