Secreto a voces
Por Rafael Alfaro Izarraraz
Por supuesto que no queremos que ocurra una confrontación con EU, ni hoy ni mañana. Sin embargo, cada vez más existe un contexto discursivo, ofensivo, colonizador, inferiorizador, de parte del presidente estadounidense, que poco a poco resulta realmente insoportable para muchos mexicanos y que sin entrar en histeria, como quisiera Trump, tantos amagos del presidente estadounidense está despertando un hartazgo legítimo en el pueblo mexicano ante tanta ofensa y una narrativa que parece como si el pueblo mexicano no existiera ni escuchara y no tuviera orgullo y, entonces, cualquiera pudiera expresar amenazas y, pues, todos tan campantes.
El embajador de EU en México, el señor Ronald Johnson, vuelve al discurso sobre la corrupción de funcionarios y representantes populares del gobierno mexicano, ahora enfocados en torno al gobernador de Sinaloa Rocha Moya. El gobierno de EU y el embajador hablando de corrupción de un gobernador mexicano como si en estos casos el gobierno del presidente Trump tuviera autoridad para hablar de ese fenómeno. El gobierno de EU es uno de los más corruptos de todos los tiempos. Empresarios, amigos y familia del presidente estadounidense hacen negocio con la guerra vendiendo drones o cobrando como Lutnik (secretario de comercio) el regreso de los aranceles cancelados e impuestos por Trump a casi todas las naciones del mundo.
El embajador y el gobierno de EU no entienden lo que ha ocurrido en México. Se hizo una revolución pacífica dirigida a erradicar la corrupción, entre otros aspectos. Es verdad que ha resultado más complicada esa lucha de lo previsto, pero ahora el aparato gubernamental no está al servicio ni corroído por la corrupción. El dinero del presupuesto va al pueblo. Si el señor Johnson fuera mexicano estaría cobrando el apoyo a personas adultas mayores. En el pasado, los gobiernos del PRI y del PAN, que ahora visitan a EU con el fin de pedirle a Trump que invada México, se quedaban con el dinero del pueblo.
La revolución pacífica se llevó a cabo en 2018 es una revolución que tiene como sustento la independencia de su proyecto como nación, un proyecto independiente. Existe una economía que comparte intereses con EU, pero no se trata de un gobierno que en lo político se encuentre entregado a los intereses de EU como en el pasado, lo cual no quiere decir que no se tenga un proyecto económico que se comparte. El gobierno actual no es un peón de los intereses de EU. La presidenta Sheinbaum, su carácter y personalidad, se transmite al pueblo que es el actor central de la revolución de las conciencias.
Trump y su equipo de gobierno han modificado la estrategia imperial dirigida contra otras naciones, adoptando una parte de la estrategia económica y política china (dice Lorenzo Ramírez). El gobierno de la nación asiática tiene relaciones comerciales con gobiernos de cualquier color, no mira ideologías sino negocios. Los chinos, expone, en materia comercial no buscan propósitos políticos, es decir, cambios de gobierno en las naciones con las que llevan a cabo transacciones comerciales, económicas o financieras. Lo importante para los políticos chinos es que los gobiernos compartan estrategias comerciales o financieras. EU ha querido adoptar la misma estrategia.
Dice Ramírez que EU ha adoptado la misma estrategia. No le interesa el discurso democrático con el que EU justificaba una guerra o invasión, es decir, llevar la democracia a otras naciones y cambiar el gobierno. Lo que le interesa ahora es que sus propósitos sean asumidos por quienes gobiernan sin importar el color o ideología gubernamental. La estrategia de EU hacia Venezuela y recientemente contra Irán ha sido la de querer mantener la estructura gubernamental de los gobiernos y con un cambio mínimo: quitar o eliminar al líder sin mover la estructura. Con el primero se pudo, pero con el segundo no. Todo lo anterior, acompañado de acciones desestabilizadora de la CIA y el uso del ejército estadounidense como amenaza invasora.
En Venezuela fueron por Maduro, lo secuestraron y ahora se encuentra en una prisión neoyorkina esperando juicio. En Venezuela no hubo un cambio de gobierno, lo que cambió fue el presidente y se continuó con la misma estructura de poder. Ahora gobierna Delcy Rodríguez quien, según la lógica de la estrategia de EU, responde a sus intereses. En Irán los EU se toparon con pared. Llevaron a cabo acciones desestabilizadoras y, mientras negociaban con Irán, asesinaron al líder espiritual, Jomeini. Ni la muerte de Jomeini ni la desestabilización pudo lograr los objetivos que suponen lograron en Venezuela.
La pregunta del millón, en caso de que ocurriera, en México, ¿cómo intentaría EU invadir y controlar a un gobierno mexicano sometido a los intereses de EU?, lo anterior, en la lógica del golpe o ataque de EU contra México, una y otra vez anunciado por el presidente Donald Trump. Lo ocurrido en Chihuahua (acuerdos de la gobernadora del estado Maru Campos con la CIA para instalar un Centro de Espionaje, así como la participación de integrantes de ese organismo en acciones en México orientadas a suprimir supuestos laboratorios de fentanilo) constituyen una evidencia que ofrece algunas pistas. Otra evidencia, las acusaciones contra Rocha Moya (gobernador de Sinaloa).
En ambos casos se trata de acciones desestabilizadoras en donde participa un embajador estadounidense, una gobernadora de la derecha y el gobierno de EU. Como ocurrió en Venezuela se utiliza el narcotráfico que los mismos EU fomentan desde hace décadas para crear un ambiente de desestabilización y lo mismo puede decirse de los acuerdos de la CIA con la gobernadora panista. En este último punto inevitablemente se trata de una traición a la patria. El contexto es como ya ocurrió desde hace años en México, EU proporciona armas a los narcos para que muestren una capacidad de fuego y aparenten una fuerza que, sabemos, no tendrían sin el apoyo de EU.
Cuál sería el siguiente paso. Vendrían los misilazos para “liberar” a México de los “poderosos” grupos criminales. La búsqueda de acuerdos con gobiernos de la derecha en la frontera con México resulta a modo porque se trata del espacio fronterizo entre ambas naciones. El descubrimiento de supuestos laboratorios en la frontera con EU y no en la de Chipas con Guatemala resulta lógica. En el norte del país y sur de ellos podría facilitar el posicionarse política y territorialmente. Desde ahí se crearía un campo para la política del gobierno de EU en una alianza con un gobierno estatal de la derecha en la parte fronteriza. Esta alianza convertiría a un gobierno estatal en un poder extra estatal.
Trump ha expresado que la presidenta Sheimbaum, aunque inteligente, no puede con los grupos criminales que son los que gobiernan México; entonces, intentaría desde un territorio invadido llevar a cabo una estrategia parecida a la descrita: no cambiar, eventualmente, la estructura de gobierno sino únicamente posicionar a Maru Campos como sustituta de Claudia Sheinbaum, pero imitando a Delcy Rodríguez. Hipotéticamente, no sería una invasión terrestre sino un posicionamiento político a través de un gobierno estatal que se presta para ello. EU no cuenta con los recursos económicos para financiar una costosísima guerra a largo plazo.
EU no se ha adaptado a las nuevas tecnologías de guerra y revertir su carísima estructura de guerra implicaría cambios que no puede llevar de manera fácil pues implica un cambio drástico en la élite (el negocio de la guerra) y la estructura de guerra. Finalmente, las guerras, lo saben sus estrategas militares no las ganan siempre las naciones mejor dotadas tecnológicamente. Da ventaja y nada más. Eso les ha ocurrido en Irán cuya nación con una sólida estrategia, organización militar y el respaldo de su pueblo han logrado salir adelante hasta el momento.
El anterior escenario ¿es el que preparan o preparaban para México, mientras distraen con invadir primero a Cuba luego de Irán? De acuerdo a la experiencia reciente que han llevado a cabo en otros lugares, así operarían. Alianzas con gobernadores de la derecha en el norte, posicionarse políticamente en la frontera, acciones de la CIA, crear inestabilidad, generar un discurso anti obradorista, incluidas eventualmente acciones contra líderes mexicanos. Esa es la lógica que hasta el momento han seguido.
No descartemos que en su estrategia quieran que sea México el trofeo que desearían presumir en el mundo ante la derrota en Irán.


