Fotografía de portada Marcha de exigencia de justicia para Susana Carreño, periodista agredida en Puerto Vallarta, Jalisco.
El proyecto, que busca visibilizar las distintas formas de violencia que enfrentan las comunicadoras y generar herramientas de incidencia y protección con enfoque de género, permite identificar patrones de violencia por entidad, tipo de agresión, modalidad y perfil.
Este análisis realizado por Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC) reúne información documentada desde 2002 y, según explica la organización, nace debido a la ausencia de registros oficiales con perspectiva de género sobre ataques contra periodistas, pues las agresiones hacia mujeres informadoras tienen impactos diferenciados, usualmente relacionados con la discriminación y la violencia estructural.
Por: Elizabeth Vázquez / @maeliz_v
Fotografía de portada por Leslie Zepeda / @lesszep .
La organización Comunicación e Información de la Mujer (CIMAC), reveló un panorama persistente de violencia contra periodistas y comunicadoras mediante una Cartografía de agresiones contra mujeres periodistas en México. De acuerdo con el registro actualizado del sitio, se han contabilizado 2 mil 294 agresiones, 881 casos de violencia institucional y al menos 20 feminicidios de periodistas, evidenciando el riesgo sistemático que enfrentan las mujeres en el ejercicio de la libertad de expresión en el país.
La metodología desglosa los casos individualmente, determinando el lugar, cargo y tipo de medio para el que trabajaba la periodista al momento de la agresión; además comprueba otros factores, como la fuente de información y el tipo de cobertura realizada durante el ataque.
Entre los hallazgos más relevantes, se destaca que la violencia institucional es una de las formas más recurrentes de agresión; los registros recabados por CIMAC señalan que gran parte de las agresiones provienen de autoridades gubernamentales, fuerzas de seguridad o funcionarios públicos, lo que coloca al propio Estado como uno de los principales factores de riesgo para las periodistas. En términos de cifras, el tipo de agresor más común es el “particular”, con un total de 389 casos documentados. A este le siguen las violaciones cometidas por personas sin identificar, con 353 casos, y finalmente, los funcionarios estatales se posicionan como el tercer tipo de victimario más recurrente, con 309 registros.
Además, los datos recopilados por la organización muestran también que las agresiones hacia comunicadoras no sólo incluyen violencia física, sino que abarcan ataques psicológicos, sexuales, patrimoniales, digitales, e incluso, económicos.

La información sistematizada en la plataforma permite observar que las agresiones se concentran especialmente en entidades como la Ciudad de México, que encabeza la lista con un total de 460 incidentes reportados; le sigue Puebla, con 193; y Veracruz, que reporta un total de 193 víctimas. En el caso de Guadalajara, se tiene un registro de 40 agresiones contra mujeres periodistas dentro de sus registros históricos.
Cabe destacar también que, según los datos que ofrece CIMAC, la violencia psicológica es el tipo de agresión más recurrente contra mujeres periodistas en México; este tipo de violencia suele manifestarse mediante amenazas, hostigamiento, campañas de desprestigio y estigmatización de la labor periodística, estando presente en 1,563 de los 2,294 casos.
Finalmente, Veracruz y Oaxaca representan los territorios más peligrosos para las mujeres periodistas, sumando 4 y 3 casos de feminicidio, respectivamente. El tema o tipo de cobertura más recurrente entre las periodistas víctimas de feminicidio, y agresiones graves, es la cobertura relacionada con movimientos sociales, con 296 casos registrados en la plataforma; le siguen las coberturas relacionadas con corrupción (273 casos), procesos electorales (212 casos) y temas de género (191 casos).
Además de mapear expedientes, la cartografía busca convertirse en una herramienta de consulta pública y de incidencia para construir políticas de protección con enfoque de género. CIMAC sostiene que el objetivo es visibilizar cómo la violencia contra periodistas afecta directamente el derecho de las mujeres a informar y participar en el espacio público, así como fortalecer el reconocimiento de las periodistas como actoras fundamentales para la vida democrática del país.
En informes recientes, la organización ha advertido que las agresiones continúan en aumento, pues tan sólo durante 2025 se documentaron 338 casos nuevos de violencia; esto representa la cifra anual más alta registrada hasta ahora, lo que refleja un entorno cada vez más hostil para las mujeres periodistas en México.


