Hilando Justicia es una iniciativa propuesta por estudiantes del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara, que buscan ofrecer acompañamiento integral a víctimas, apostando también por la prevención y la formación desde el ámbito universitario.
Por: Elizabeth Vázquez / @maeliz_v
Datos de la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (SISEMH) señalan que Jalisco ocupa el cuarto lugar a nivel nacional de violencia contra mujeres mayores de 15 años. Reaccionando a este contexto, estudiantes del Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara impulsaron la creación de la clínica legal “Hilando Justicia”, iniciativa que busca brindar acompañamiento integral a mujeres en situación de violencia, combinando asesoría jurídica y apoyo psicológico. La clínica, que representa la tercera de su tipo desarrollada por estudiantes dentro de la institución, surge como una respuesta directa a las inquietudes del alumnado frente a la falta de atención con perspectiva de género.
“Este proyecto nació de muchas conversaciones que teníamos con compañeros, con maestras, de qué se necesita hacer realmente hoy para entender estos temas que urgen de violencia de género”, explicó Ana Paula Aguilar, estudiante de octavo semestre de la doble titulación en Derecho y Relaciones Internacionales en la institución, y una de las autoras de la iniciativa.
De acuerdo con Silvia Robles, directora de la clínica, el proyecto destaca por su origen estudiantil:
“A mí me da mucho orgullo decir que, aunque yo soy directora de la clínica de Hilando Justicia, pues esto la verdad es que es una iniciativa totalmente estudiantil. Ana Paula y Alejandra López se acercaron conmigo con un trabajo muy estructurado y muy elaborado con esta iniciativa, totalmente de ellas, donde buscaban atender esta necesidad social de atender específicamente a ese sector vulnerable que es la mujer en cierto aspecto en específico”.
Además, el modelo de atención de la clínica no se limita a lo jurídico; la propuesta incorpora una visión integral que articula distintas disciplinas de las ciencias sociales para atender a las víctimas plenamente:
“La verdad es que aunque nos queda claro que ya hay diferentes instancias trabajando esto, la idea es que en la clínica se pueda garantizar que esas cuestiones de violencia de género puedan ser atendidas de manera integral: no estamos trabajando solo un tema jurídico, estamos trabajando también con la escuela de psicología para que por parte de abogados y abogadas, de psicólogos y psicólogas, se pueda atender de manera integral a las víctimas”, detalló Robles.
Además del acompañamiento directo, el proyecto contempla acciones preventivas. “En la clínica no nos enfocamos solamente en la atención, sino también en una cuestión preventiva de reconstrucción. La clínica justo tiene que cumplir esos dos papeles, donde la idea es trabajar jornadas de capacitación y jornadas de talleres para evitar tener que atender ese tipo de situaciones de violencia de género”, agregó la directora.
Desde una perspectiva estudiantil y feminista, la clínica busca generar un espacio seguro para las mujeres:
“Lo que nosotras queremos con este enfoque de feminista es que tú como mujer que has vivido un tipo de violencia, sea cual sea, puedas acercarte y saber que no va a haber ni preceptos, ni estigmas, ni nada: que sepas que va a ser un acompañamiento completo”, señaló Ana Paula, remarcando los lineamientos éticos por los que se rige Hilando Justicia.
“Justo soy de la idea de que un usuario informado, o sea, una persona que conoce sus derechos de entrada, puede tener un mejor acceso a la justicia. Y aquí esa es la idea; decirles a nuestras usuarias a qué tienen derecho, dependiendo de la situación”, añadió Silvia Robles, sacando a flote otro de los puntos que fundamentan el proyecto: el acceso a la información como herramienta de empoderamiento.
Aunque se trata de una iniciativa reciente, sus impulsoras destacan el impacto que ya representa:
“Esto es apenas el inicio de este proyecto, pero puedo decir que me siento muy realizada: cuando una es estudiante, creo que tienes muchos sueños y ganas de hacer muchas cosas, y de hacer un cambio. Ahorita realmente siento que se me presenta la oportunidad, y me siento extremadamente feliz y contenta, porque si bien falta mucho trabajo, el saber que estoy haciendo algo por las demás personas, por las demás mujeres, facilitándoles esa mano que a mí alguna vez me hizo falta… Me siento muy bien”, compartió Ana Paula.
A futuro, la clínica busca consolidar alianzas con instituciones públicas y privadas. Actualmente, ya mantiene acercamientos con instancias como la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres y contempla colaboraciones con fiscalías y gobiernos locales para fortalecer su alcance.
“No es nada más un esfuerzo encaminado, sino que estamos hablando de iniciativas estudiantiles, de apoyo de profesoras, de académicas, de instituciones y de un trabajo en coordinación también con el gobierno”, puntualizó Robles.
La iniciativa, que combina formación académica con incidencia social, refleja el potencial del trabajo colectivo.
“Realmente queríamos hacer algo y cambiar las cosas, y cuando de verdad queremos cambiar las cosas, podemos hacerlo. No importa realmente el tiempo, ni el momento para eso. Sólo la intención: el sentimiento. Nunca es muy temprano ni muy tarde para hacer algo diferente. Para hacer algo, en general”, concluye Ana Paula.


