El libro Fútbol y vida social: cuerpos, creencias y resistencias editado y coordinado por Jesús Gerardo Cervantes Flores, representa un análisis colectivo que explora las identidades, emociones, negocios y desigualdades que se entrelazan con nuestra cotidianeidad, desafiandonos a mirar al fútbol como un espejo crítico de la sociedad contemporánea.
Por Elizabeth Vázquez / @maeliz_v
El fútbol, más que un deporte, es un fenómeno social que atraviesa identidades, emociones y estructuras de poder. Así lo plantea el libro Fútbol y vida social: cuerpos, creencias y resistencias, obra colectiva impulsada por el cuerpo académico Cultura e Identidad de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC), en coordinación con la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP). A través de distintos enfoques, el texto coordinado por el Dr. en Ciencias Sociales Jesús Gerardo Cervantes Flores, propone mirar el balompié desde sus implicaciones culturales, políticas, económicas y de género, llevando la conversación más allá de la cancha.
“Me parece que el fútbol dice mucho sobre la sociedad en donde se practica y la que lo consume. Coincido con Juan Villoro, respecto a que el fútbol es un espejo de la realidad distorsionado y exagerado, pero espejo al fin”, señala Cervantes respecto al motivo que impulsó la antología. Bajo esta premisa, el libro reúne cuatro capítulos elaborados por especialistas que ofrecen su mirada desde distintas propuestas académicas; el resultado es un conjunto de textos que dialogan entre sí para entender el fútbol como un espacio complejo, cargado de símbolos y significados.
El primer capítulo nos presenta una reflexión de Gabriel Pérez Salazar sobre identidad a partir del análisis del grupo de Facebook “antifútbol”, donde el rechazo al deporte también construye pertenencias. Continuamos con la mirada de Francesco Gervasi, quien percibe al fútbol como religión laica, donde estadios, jugadores y rituales adquieren dimensiones simbólicas comparables a las prácticas religiosas; más adelante, Claudia Pedraza se adentra en el cruce entre fútbol, feminismo y redes sociales, mostrando cómo las mujeres han comenzado a disputar estos espacios históricamente masculinizados. Finalmente, Gabriel Costaguta y Fábio Mundstock cierran la compilación con un análisis histórico del fútbol en Brasil, evidenciando su uso como herramienta política en contextos autoritarios.
En este sentido, la obra insiste en que este deporte no puede entenderse únicamente desde lo deportivo. “Me parece que, el fútbol, lo menos importante es que sea un deporte. Todo lo que ocurre fuera de la línea de cal, todos estos fenómenos sociales, económicos, psicológicos, políticos, de género y demás que están surgiendo, me parece que es necesario asomarnos a ellos”, destaca Jesús. Así, el libro invita a observar no solo lo que sucede en el juego, sino todo lo que lo rodea: la conversación pública, la actividad comercial y las emociones colectivas.
El libro también pone sobre la mesa el debate del fútbol como práctica cultural y como sistema económico:
“Las tensiones que aparecen entre el fútbol como negocio y como práctica cultural… Creo que cada vez más, o por lo menos en México, se está privilegiando más el negocio. Esto está afectando muchas de las convivencias o de los sentidos culturales que pudiera haber en torno a un equipo de fútbol. Estoy pensando particularmente en el Santos Laguna; lo cambian, construyen un nuevo estadio, lo cambian de colonia, lo cambian de espacio geográfico ahí en Torreón. Pero, también los precios se elevan muchísimo; y entonces ya no son los mismos aficionados que iban, ya no es la misma dinámica, le quitan este desfogue semanal a una gran mayoría de personas. Y ya son otros los que están yendo: lo mismo pasó con el nuevo estadio de los Rayados. Y pasa constantemente, ¿no?”.
Este proceso, advierte Jesús, transforma las dinámicas sociales en torno a los equipos, encarece el acceso y desplaza a sectores tradicionales de aficionados.
Las desigualdades también atraviesan el fútbol de manera evidente, especialmente en términos de género y desigualdad económica:
“Yo quisiera que fuera un espacio de transformación, pero sinceramente creo que más bien reproduce y refleja las desigualdades. Lo vemos particularmente en el caso del género. El capítulo de la doctora Claudia Pedraza es muy revelador en ese sentido, o sea, las desigualdades están ahí. Pueden ser también un espacio de transformación, por supuesto, como ella también lo plantea, pero lamentablemente creo que se tiende más a reproducir, y reflejar estas desigualdades de género y económicas. Este mundial particularmente va a ser el mundial de los ricos, o sea, no hay manera de que una persona de clase media o clase media baja pueda ir a un partido sin tener que afectar seriamente su economía, su patrimonio. Es un mundial de verdad para clases altas”.
De esta manera, se puede advertir que, aunque existen avances, como la expansión del fútbol femenil y adaptado, persisten brechas que limitan la participación plena de mujeres y otros grupos.
En esa brecha entre celebración y cuestionamiento se sitúa la apuesta del libro: en entender al fútbol como un espacio donde conviven el goce colectivo y las contradicciones sociales.
“Uno puede ser crítico y disfrutar de esta fiesta, y que la fiesta sea un pretexto para juntarnos en familia con amigos y demás, y disfrutar de la vida, sin dejar de ser críticos con los sistemas a los que a los que pertenecemos”, afirma Cervantes.
El proyecto editorial, además, destaca por su carácter colaborativo. Con autores de distintas regiones y un diseño a cargo de Paulina Pérez, la obra representa un esfuerzo interinstitucional que busca acercar el análisis académico a un público más amplio. Pensado como un texto accesible y provocador, se presenta como una invitación a mirar el juego desde otra perspectiva: no solo como espectáculo, sino como un reflejo, a veces incómodo y a veces apasionante, de la sociedad en la que vivimos.


