Tras cinco años, el fallecimiento de Diana Manzano en un centro de rehabilitación sigue impune

Desde hace cinco años, Mónica Manzano exige justicia por la muerte de su hija, Diana Elizabeth Manzano Carrillo, una joven con discapacidad que falleció en 2021 tras permanecer  11 días internada en el “Centro Especializado en Adicciones Sammael A.C.”, en Zapopan, Jalisco. Aunque el dictamen oficial señaló un supuesto síndrome asfíctico, el cuerpo de Diana presentaba golpes y moretones que, hasta hoy, siguen sin explicación, así como tampoco existen responsables señalados por la Fiscalía.

Por Karen García / @karen_gdlt 

Desde hace cinco años, Mónica Manzano busca justicia para su hija con discapacidad, Diana Elizabeth Manzano Carrillo; quien en el año 2021 falleció por un supuesto síndrome de asfixia, a solo 11 días de estar en el “Centro Especializado en Adicciones Sammael A.C.”, el cual se ubicaba en la colonia San José Ejidal en Zapopan, Jalisco. 

Diana, en ese entonces, tenía 26 años y su caso sigue sin transparencia ni culpables, aún cuando su cuerpo presentaba golpes y moretones, contradiciendo la supuesta asfixia. 

Mónica Manzano expresó para ZonaDocs que, en febrero de 2021, Diana estuvo internada en el Hospital Psiquiátrico El Zapote. Tras ser dada de alta, los médicos psiquiatras le recomendaron llevarla a un centro de rehabilitación en adicciones, lo cual Mónica cuestionó, puesto que Diana tenía una discapacidad, no tenía ninguna adicción. Los médicos comentaron que en estos centros también atendían a personas como Diana. 

Mónica siguió la sugerencia y buscó entre muchas opciones, pero la mayoría de estas no la convencían por no estar en las mejores condiciones, tener puros hombres o ser mixtos. Hasta que llegó al centro Sammael, el cual le convenció al observar que también se encontraban otras dos personas con discapacidad. 

Diana Elizabeth solo estuvo ahí 11 días cuando su madre, Mónica, recibió una llamada el 28 de marzo por parte del personal del centro, en el que le avisaron que su hija “se había puesto mal”, puesto que no podía respirar y por esa razón la llevaron en auto al hospital de la Cruz Verde “Niña Eva”. 

“Les dije que me dieran el número de la persona que estaba con ella en la Cruz Verde Niña Eva y me dijeron que se les había descargado el celular. Pero que me iban a conseguir para poderme comunicar.”, ante la situación, Mónica preguntó si sabían cómo se encontraba Diana, a lo que el personal le comentó que el hospital no les había dado información, pero que estaba en observación. 

Inmediatamente, Mónica llegó al hospital, en donde su panorama cambió. 

Las personas del centro Sammael que llevaban a Diana en el auto se encontraban de un lado del hospital, mientras que a unos metros se encontraba un elemento de policía. Mónica se acercó al personal del centro para volver a preguntar por el estado de salud de su hija, a lo que de nuevo contestaron que estaba en observación. 

Después, se aproximó al policía quien tras interrogar el parentesco con Diana le informó que su hija ya no contaba con signos vitales.  

“Me identifiqué (con el policía) y le dije que era su mamá. Le dije “¿puedo pasar a verla?”. Ahí fue cuando me dijo que no que “para qué quiere pasar señora. Su hija ya no cuenta con signos vitales. Su hija se quedó como dormida”, le expresó el policía a Mónica. Fue ahí cuando Mónica comenzó a temblar y sentir mucho frío, pues hasta hace un momento, personal de Sammael le aseguró que se encontraba en observación. 

La madre de Diana expresa que su hija ni siquiera entró a la Cruz Verde Niña Eva, pues ella estuvo sin signos vitales desde el vehículo, por lo que falleció antes de llegar al hospital. 

El Servicio Médico Forense (SEMEFO), en la autopsia determinó que Diana falleció por síndrome asfíctico, pero, asimismo, presentó golpes en su cuerpo. De esto se enteró Mónica en las instalaciones de la SEMEFO, ya que en el hospital no la dejaron ver a Diana. 

“Me dijeron que me iban a dar su certificado de defunción y que ahorita lo firmaba el médico. Y fue ahí cuando me dicen “¿Sí le dijeron que su hija presentaba un golpe?” Le dije: No, mi hija no tenía ningún golpe”, comentó Mónica Manzano, quien observó a su hija Diana en la plancha, solo del cuello hacia arriba, viendo grandes moretones y heridas en su rostro, lo que indicaban que la habían violentado. 

Mónica tomó fotos de los golpes y los presentó como prueba en la Fiscalía. Desde entonces, la fiscalía no ha presentado ningún presunto responsable ni culpable de la muerte de Diana. Ya que, Mónica compartió, le han dicho que el fallecimiento fue “por causas naturales”, aunque en el certificado de defunción no se define la hora de su muerte, tampoco con qué se asfixió e, incluso, le han dicho que Diana estaba enferma de los pulmones. Un diagnóstico erróneo y sin fundamentos. 

“¿En qué expediente dice que mi hija estuviera mala de los pulmones? Supongamos que, si fuera, que es el caso que estuvo mala de los pulmones, pero los golpes, ¿quién se los dio?”, se pregunta Mónica. 

A cinco años de esta injusticia, Mónica Manzano reveló que días antes de su fallecimiento ya había indicios de violencia. Puesto que, al visitar a Diana, la persona del centro a cargo de ella no se separó de ellas en todo el día. Siendo así que, Diana le apuntó y acusó de haberle roto el brazo a una de sus muñecas. Así como Mónica, después notó que su chamarra estaba rota; en las fotografías del auto donde transportaron a Diana, se visualiza que su hija no traía un zapato y un calcetín, aspecto relevante puesto que su hija “no podía dormir hasta que encontraran sus cosas”. 

“De ellos nunca hubo ninguna respuesta, nunca nada de parte de ellos (del centro Sammael). Ahora, si no tiene nada que esconder, ¿por qué le cambiaron el nombre al lugar?”, denuncia Mónica, quien expresó que ahora se llaman “Puerta a la Esperanza”.

Mónica y su familia han expresado que tienen miedo, pues han visto como a las madres y familias que buscan justicia en México sufren de represalias, pero esto no los detendrá. 

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Karen Garcia
Karen Garcia
Fotógrafa y periodista en proceso. Fiel creyente de que el amor y la ternura son revolucionarios. Quiero contar historias que defiendan los derechos humanos y tengan un impacto en la estructura de la sociedad.

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