Secreto a voces
Por Rafael Alfaro Izarraraz
Lo que le dijo Xi a Trump es que evitemos la “trampa de Tucídides”, es decir, un enfrentamiento entre una nación en decadencia (EU) y una en ascenso (China). Lo mejor es cooperar y evitar un enfrentamiento en un contexto que fue subrayado por Xi de la siguiente manera: es China la potencia que está retando el poder de EU cuya tendencia es el derrumbe. Son procesos históricos y cada proceso toma su tiempo, pero también es cierto que se trata de procesos ineludibles, es muy simple todo lo que sube un día, inevitablemente, baja, aunque parezca muy simple lo que en realidad no lo es.
Trump quiere poner una trampa a México: “la trampa de trumpidides”, obviamente tomando con referencia la llamada Trampa de Tucídides ya mencionada. Consiste en que EU como nación en decadencia hace esfuerzos por evitar su caída. No les importa que sea una ley que regula las sociedades imperiales y de que existen evidencias y, como se ha mencionado en el párrafo anterior, ha surgido una nación que ha decidido retar directamente a EU y decirle al gobierno de Trump que es China el sucesor de Estados Unidos. Así, en directo y a todo color para decirlo coloquialmente.
La manera en que EU desea atenuar la caída como imperio es renovar la Doctrina Monroe, en diciembre pasado, redefiniéndola como la Doctrina Trump. Dice esa doctrina que el hemisferio occidental es su espacio de influencia “natural”. En función de ello han tomado una serie de pasos con el fin de darle forma a ese poder que creen tener de manera particular en Latinoamérica y el Caribe. Invadieron Venezuela y secuestraron al presidente Maduro, asesinaron a la guardia cubana que era parte de su seguridad personal. Trump, ha expuesto que en la lista de países a invadir se encuentra México después de lo ocurrido con Maduro.
La “trampa de trumpidides” busca que EU no se encuentre, en el hemisferio occidental, con una nación que intente retar el poder de EU ya no a nivel mundial porque ya existe ese retador, sino que emerja en lo que la élite política ha considerado su “patio trasero”. La caída de EU ha sido a nivel global y por región. Primero, fue derrotado en Ucrania, Rusia ha recuperado el territorio ruso que estaba en poder de Ucrania y ahora se apresta a darle legitimidad a los logros conseguidos en la guerra. EU que inició la guerra, aunque sigue prestando apoyo, le ha dicho a los europeos que se deben hacer cargo de esa guerra.
En Irán, de momento y a menos de que ocurra algo extraordinario que no se mira por dónde, EU quiso aplicar a los iraníes la misma estrategia que a Venezuela, pero se encontró con que Irán no es Venezuela. El pueblo iraní ha derrotado en dos ocasiones al gobierno de Trump: durante la guerra de los 12 día de junio del año pasado y la guerra de los 40 días de este año, iniciado el 28 de febrero. Hoy, como parte de ese triunfo, controla el estrecho de Ormuz. Las dos confrontaciones han cambiado la región de Asia occidental. Irán se ha convertido en una potencia regional cuyo poder es evidente sobre todo en el ámbito militar: ha revolucionado la tecnología de la guerra.
La “trampa de trumpídides” es evitar que el mal ejemplo regional se extienda hacia el hemisferio occidental como ha ocurrido en Ucrania y en Irán. Es decir, que aparezca una nación que rete el poder de EU ya no a nivel mundial sino regional bajo la lógica que ha ocurrido tanto en Ucrania como con respecto al Golfo Pérsico. La caída del imperio británico fue totalmente distinta, aunque tuvo retadores de su nivel que fueron aplastados como ocurrió con Alemania. En su confrontación con EU no hubo guerras regionales como ahora ocurre como evidencia de la caída de EU. Y una de las naciones que puede retar al gobierno imperial es México.
La “trampa de trumpidides” es adelantarse a cualquier reproducción del fenómeno de derrotas regionales que han ocurrido y que potencialmente se puedan presentar en su “patio trasero” lo que traería como consecuencia su derrota definitiva. La entrevista entre Trump y Xi en China ha sido un parteaguas histórico en términos de que “se la cantaron” a EU: o establecemos una relación de cooperación y paz entre nosotros o seguirás sufriendo derrotas hasta que un día tendrás que vértelas con nosotros. Trump se hizo como que no le estaban hablando a él, o mejor dicho eso hizo. Le echó la culpa a Biden de la época en que EU estaba en decadencia.
Lo que EU trata de evitar entonces es que el mal ejemplo cunda en lo que el considera su área de influencia. La hiperactividad política del gobierno de Trump en la región durante este año y hasta la fecha no deja en mi opinión dudas acerca de que, ahora en Latinoamérica y el Caribe, pues quiere adelantarse a la lógica política que ha experimentado, derrota tras derrota. Además, quiere un trofeo para poder salvar el ridículo que ha hecho en el Golfo Pérsico y en Ucrania, dejando a los Europeos encargados del conflicto militar.
Hoy ¿quién puede retar a EU en el hemisferio occidental, específicamente en Latinoamérica y el Caribe? Nadie. No existe ninguna nación con el poder militar o las características del pueblo iraní que lo pueda retar en la región. Ahora bien, el gobierno de EU sabe que la manera en que se le mirará en adelante a EU ya no será igual, aunque escuche narrativas que lo adulen. La trampa está en que al intentar adelantarse querrá iniciar guerras locales de diferente tipo para intimidar y atemorizar a los espíritus que ahora se pondrían a indagar la manera de hacerlo pagar la ofensa que le ha hecho a la región y a sus pueblos.
La trampa consiste en incitar a los pueblos a que lo enfrenten ahora que todavía tiene una reserva suficiente para derrotar militarmente a cualquier nación latinoamericana o caribeña. De ahí el interés por invadir Cuba como una pieza del ajedrez que supone será fácil. Pero se equivoca, Trump y su gobierno, como equivocó los cálculos en Irán. Cuba tiene ya casi un centenar de años viviendo en un régimen de inspiración socialista que ha sabido resistir al imperio y en sus propias barbas. No será fácil como cree EU y el pueblo cubano es otra cosa, es un pueblo con un alto nivel de conciencia y educación e identidad latinoamericana, solidario con el mundo.
México no va caer en la “trampa de trumpidides”, es decir, de declararle una guerra a EU ni hoy ni mañana. El pueblo mexicano es un pueblo pacífico y como parte de esa tradición tiene entre sus figuras a un premio Nobel de la paz, auténtico como diplomático con una visión del futuro nuclear como ninguno en el mundo, como lo fue Alfonso García Robles. Corina Machado, la nobel de Marco Rubio, realmente no figura. Eso no quiere decir que un día no pueda decidir prepararse para resistir la estrategia de lo que, por otro lado (los que realmente mandan el mundo, no los empleados que públicamente se dicen la auténtica derecha) están preparando preocupados por la caída de EU.
Para los que mandan no importa la democracia ni los derechos humanos, ni nada de eso. Tienen a naciones que los representan en el mundo. El sionismo es su estrategia de sobrevivencia y controlan el poder en EU.
Milei, el presidente sionista de Argentina, ha traído a población israelí al sur del continente. Y por la experiencia de Israel en el Golfo Pérsico, particularmente en Gaza y el sur del Líbano (cometiendo todo tipo de crímenes), vendrán a conflictuar a Latinoamérica y el Caribe como lo hacen los narcos y como complemento. México, tendrá, por el sur, esa que será una amenaza a mediano y largo plazo, y para los que operan igual o peor que el gobierno nacionalsocialista de Alemania. A ello habrá que agregar a los cristianos evangélicos aliados del sionismo israelí que se han extendido hacia Latinoamérica como una estrategia de poder en un futuro no muy lejano.
A la trampa de trumpidides se le debe responder con una estrategia llena de paciencia y sabiduría, algo así como “nos vemos para el 2060”.


