La ausencia de intérpretes, el racismo institucional y la criminalización de personas defensoras indígenas continúan propiciando actos de tortura y violaciones a derechos humanos en México, denunció el Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción A.C. (CEPIADET) durante la presentación de su informe sobre tortura contra pueblos indígenas.
A través de este trabajo, la organización visibiliza cómo las barreras lingüísticas dentro del sistema de justicia agravan la violencia contra comunidades indígenas y afromexicanas, particularmente contra quienes defienden la tierra y el territorio.
Por Karen García / @karen_gdlt
Fotografía de portada Cepiadet
El Centro Profesional Indígena de Asesoría, Defensa y Traducción A.C. (CEPIADET), presentó el informe “En materia de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes cometidos contra personas indígenas”. Un trabajo que visibiliza las graves violaciones a los derechos humanos dirigidos a poblaciones indígenas y la negligencia por parte del Estado mexicano hacia la atención de estos casos.
CEPIADET nació hace 20 años, a partir de la necesidad de buscar un sistema equitativo para las poblaciones indígenas con una diversidad cultural y reconociendo la existencia de al menos 16 pueblos indígenas en Oaxaca y 166 variantes lingüísticas. Esta realidad se topa de frente con un sistema de justicia carente de intérpretes de lenguas y, por ende, por una brecha de acceso a la verdad y justicia para las personas indígenas.
Con el paso de los años CEPIADET ha incorporado rutas interdisciplinarias que abonan a la mirada intercultural dentro de este sistema de justicia, a través del trabajo de abogacía, sociología, antropología, comunicación y educación.
En entrevista para ZonaDocs, Abigail integrante del equipo de CEPIADET, reconoció que el informe “En materia de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes cometidos contra personas indígenas” resulta vital porque estas prácticas que atentan contra los derechos humanos de las personas no son documentadas ni con la población indígena ni con la población afromexicana.
Por lo que el documento buscan visibilizar desde un enfoque diferencial e intercultural cómo la perspectiva lingüística está ausente en los proceso judiciales, lo que lleva a actos de tortura, sobre todo, de defensores y defensoras del territorio.
“La mayoría son personas defensoras de tierra y territorio que son tomados por el Estado, violentando sus derechos por la defensa de la tierra. Además, personas indígenas que son tomadas como rehenes y que les son sembrados carpetas de investigación y justo cuando estas personas son monolingües, pues se genera mayor impacto en su caso. Sobre todo, porque son a quienes más torturan física y mentalmente, porque no pueden hacer una declaración en español.”, expresó Abigail.
En ese sentido, la integrante del CEPIADET, explica que estas violencias comienzan desde que no existen intérpretes en las instancias del Ministerio Público. Una realidad que ha facilitado a las autoridades la comisión de actos ilegales como forzar a las personas indígenas a aceptar delitos que no cometieron, a través de la firma de documentos y el uso de técnicas de tortura como: la electrocución, la tortura mental y emocional, así lo documentó el informe.
Este informe toma casos y análisis de estados como Oaxaca, Veracruz, Puebla, Jalisco y Sonora.
Comprometidos con su causa, CEPIADET creó a su vez, un micro sitio web llamado “No me lastimes. Los derechos viven en todas las lenguas”, mediante el cual difunden esta información en yaki, wirrárika, purépecha, náhuatl en la variante de Puebla y de Veracruz, así como en totonaco en estas mismas variantes, en la lengua popoluca y popoloca también. El objetivo es que las personas indígenas que han sufrido de violaciones a sus derechos humanos conozcan en sus lenguas qué y cómo se puede activar mecanismos de denuncia, cómo acceder, cuáles son sus derechos y reconocerse orgullosos de su identidad.
“Llegamos como a esta parte de decir, bueno, es que es algo que lástima, pero no lástima únicamente de manera física, sino que lastima emocional y lastima el corazón, el alma. Que está muy relacionado con la forma en cómo desde las comunidades se mira eso de manera global.”, comentó Abigail.
Lo han hecho mediante la elaboración de spots radiofónicos, difusión de materiales audiovisuales, libros y la traducción de las legislaciones generales en materia de tortura y desaparición forzada.
“No me lastimes” busca que las personas indígenas víctimas o familiares puedan acceder plenamente a la verdad y justicia.
Los hallazgos identificados en el informe permiten al CEPIADET reconocer que existe un racismo institucional. Por ello, exigen al Estado Mexicano el respeto a las comunidades indígenas en los términos de su autonomía y libre determinación, sin relaciones asimétricas de poder.
Para sus integrantes es importante también la sensibilización de las personas que conforman la estructura del Estado y sus instituciones de seguridad, procuración de justicia y defensoría. Finalmente, como otra demanda urgente, el centro ha llamado a la capacitación de este personal en materia de derechos de pueblos indígenas y de racismo:
“Ese racismo institucional que ha estado ahí, que ha generado prácticas en donde se ha criminalizado a los integrantes de población indígena, creyendo que desde el primer momento que se detiene a una persona indígena sí cometió el delito porque “las personas indígenas son salvajes, no saben, no conocen”; esto a partir de estas estigmatizaciones que empieza a generar toda una figura alrededor de las personas indígenas.”, expresó Abigail, puesto que la ignorancia, prejuicios y estigmatizaciones incentivan estos actos de torura.
Puedes consultar la página web No me lastimes aquí.


