A días del arranque del torneo, diversas organizaciones civiles denunciaron que el Mundial 2026 ha ocasionado impactos en vivienda, trabajo, cuidados, medio ambiente y rendición de cuentas, pero sobre todo cuestionan las exenciones fiscales y uso de recursos públicos que se han otorgado para favorecer a la FIFA.
Por Darwin Franco / @DarwinFranco
Foto: Karen Garcia / @karen_gdlt
A pocos días del inicio de la Copa Mundial de la FIFA 2026, organizaciones de la sociedad civil advirtieron que México enfrenta costos económicos, sociales, ambientales y territoriales asociados al torneo, mientras que los principales beneficios se concentran en la FIFA y en otros actores privados.
El Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), Gatitos vs Desigualdad, Conexiones Climáticas, el Instituto de Estudios sobre Desigualdad (INDESIG), la Red Nacional por la Vivienda (ReNVi) y Fundar, Centro de Análisis e Investigación presentaron una revisión conjunta sobre los impactos del Mundial en México y plantearon una pregunta central: ¿quién está absorbiendo los costos del torneo?
Las organizaciones señalaron que la FIFA proyecta ingresos por 8 mil 911 millones de dólares para el ciclo mundialista y mantiene beneficios fiscales que le permiten operar bajo condiciones excepcionales en México.
Gatitos vs Desigualdad, al respecto, documentó que estas exenciones fiscales, sumadas al uso de recursos públicos para infraestructura y operación del evento, concentran los beneficios en actores privados mientras los costos y riesgos recaen sobre la ciudadanía.
Por su parte, Fundar advirtió que persisten interrogantes sobre los montos efectivamente ejercidos, las empresas beneficiadas y el costo fiscal total asociado al torneo. Las organizaciones sostuvieron que la ciudadanía tiene derecho a conocer cuánto deja de recaudar el Estado, quiénes se benefician de estos incentivos y cuáles serán los beneficios concretos para el país una vez concluido el Mundial.
Las mujeres sostienen gran parte de la operación del torneo
El Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir alertó que el Mundial profundizará formas de precarización y sobreexplotación que ya afectan de manera desproporcionada a las mujeres.
Meseras, trabajadoras de hotelería y limpieza, cocineras, vendedoras informales, microemprendedoras y cuidadoras no remuneradas sostendrán gran parte de la infraestructura cotidiana que hace posible el espectáculo en sectores caracterizados por contratos temporales, informalidad, ausencia de seguridad social y mayor exposición a acoso y violencias.
Las organizaciones destacaron que existe además una sobrecarga de trabajo de cuidados que permanece invisible en cualquier cálculo de derrama económica. Mientras millones de personas consumen el espectáculo, miles de mujeres sostienen tareas domésticas, de alimentación y de cuidado que permiten que el evento ocurra dentro y fuera de los hogares.
El ILSB también advirtió sobre el aumento documentado de distintas formas de violencia contra las mujeres durante grandes eventos deportivos y la ausencia de protocolos públicos suficientes para prevenir y atender estos riesgos en zonas de alta afluencia.
Alertan sobre impactos en vivienda y desplazamiento
El Instituto de Estudios sobre Desigualdad (INDESIG) y la Red Nacional por la Vivienda (ReNVi) señalaron que el Mundial ya está acelerando procesos de turistificación, presión inmobiliaria y encarecimiento de la vivienda en las ciudades sede.
De acuerdo con las organizaciones, la creciente demanda de alojamiento para visitantes está incentivando la conversión de viviendas hacia usos turísticos y profundizando las dificultades de acceso a la vivienda para la población residente.
Como ejemplo, mencionaron que Airbnb ha ofrecido incentivos económicos de hasta 750 dólares para atraer nuevos anfitriones en las ciudades sede del Mundial, promoviendo la incorporación de más viviendas al mercado de alquiler turístico.
Las organizaciones también advirtieron sobre el desplazamiento de economías barriales y comercio popular en zonas cercanas a los estadios, afectando especialmente a mujeres que sostienen pequeños negocios, redes comunitarias y estrategias de subsistencia construidas durante años, tal y como pasó con la Mercadita en Guadalajara, la cual fue desplazada del Parque Rojo so pretexto del Mundial.
Indicaron que estos impactos comienzan antes del primer partido y pueden persistir durante años después de concluido el torneo, profundizando desigualdades urbanas, debilitando el tejido comunitario y dificultando el acceso a la vivienda para miles de personas.
Mundial en medio de la crisis climática
Conexiones Climáticas advirtió que el torneo se desarrollará en un contexto de temperaturas récord, olas de calor y fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes.
La organización señaló que la crisis climática ya está transformando las condiciones en las que se practica, organiza y vive el fútbol, afectando tanto a las personas asistentes como a quienes trabajan en espacios vinculados al evento.
También alertó sobre las presiones que el aumento del turismo, la movilidad y el consumo asociados al Mundial ejercerán sobre los territorios y recursos locales en las ciudades sede.
Las organizaciones destacaron que, de manera paradójica, entre los patrocinadores globales del torneo se encuentran empresas vinculadas a industrias responsables de una parte significativa de las emisiones que alimentan la crisis climática.
Persisten dudas sobre transparencia y rendición de cuentas
A pocos días del arranque del Mundial, las organizaciones señalaron que no se ha transparentado completamente el costo fiscal de las exenciones otorgadas a la FIFA y sus socios comerciales.
Asimismo, indicaron que no existen garantías públicas suficientes sobre las condiciones laborales de miles de trabajadoras temporales vinculadas al evento, ni mecanismos claros de compensación para sectores económicos locales afectados por zonas de exclusión comercial.
También señalaron la ausencia de mecanismos públicos para mitigar el aumento de rentas, la turistificación y los riesgos de desplazamiento asociados al Mundial en las ciudades sede, así como dudas persistentes sobre la rendición de cuentas de los recursos públicos destinados al torneo.
Las organizaciones coincidieron en que el debate público no debería limitarse a la cantidad de visitantes que llegarán al país o a la derrama económica esperada, sino centrarse en quiénes reciben los beneficios y quiénes asumen los costos.
“Detrás de cada partido hay decisiones económicas, urbanas, laborales y ambientales que afectan la vida de millones de personas. Esas historias también forman parte del Mundial”, concluyeron.


