¿Qué ocurre con las fotografías, mensajes, audios y relatos que miles de personas producen durante una jornada marcada por la violencia? Esa pregunta dio origen a “Un día como hoy”, una iniciativa creada por Isabella Güitrón (@ojalafueraunaciruela) para construir un repositorio digital que reúna las memorias de quienes vivieron los acontecimientos del 22 de febrero en Jalisco, día en que se detuvo y asesinó a Nemecio Oceguera, alías “El Mencho”, líder del CJNG.
A través de fotografías, conversaciones, dibujos, anotaciones personales y otros registros cotidianos, el proyecto busca documentar cómo las personas experimentaron aquel día y reflexionar sobre la manera en que se construye la memoria colectiva en contextos atravesados por la violencia y la sobreinformación digital.
Por: Alondra Angel Rodríguez / @AlondraAngelRo
El pasado 22 de febrero, Jalisco vivió una jornada marcada por la violencia a raíz de la captura y muerte de Nemesio Oseguera, “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Las personas siguieron los acontecimientos mediante fotografías, videos, audios y reportes compartidos a través de plataformas digitales; sin embargo, conforme pasaron las semanas, gran parte de ese material dejó de circular y se esfumó entre el flujo constante de nuevos contenidos.
Frente a ello, Isabella Güitrón, estudiante de la Licenciatura en Artes de la Secretaría de Cultura de Jalisco, creó “Un día como hoy”, un repositorio digital de memoria que busca reunir testimonios y archivos producidos por habitantes del estado durante aquellos acontecimientos.
La iniciativa parte de una pregunta central:
¿qué sucede con los recuerdos, documentos y experiencias que se generan colectivamente durante un hecho que impacta a toda una comunidad?
El repositorio busca documentar las formas en que las personas experimentaron ese momento. Fotografías, mensajes enviados a familiares, anotaciones personales, listas, dibujos o conversaciones digitales forman parte de los materiales que pueden integrarse al archivo.
La iniciativa forma parte de un proyecto académico desarrollado dentro de la materia de Curaduría, impartida por la profesora Yuriko Cortés. Desde su planteamiento, buscó rebasar el ámbito escolar para abrir una discusión sobre las formas en que se construyen los archivos y sobre quién decide qué se conserva y qué queda fuera de la memoria.
“Me importa mucho en este proyecto cuestionar los procesos de archivación, ¿qué se archivó y qué no se archivó? La existencia del archivo nunca es objetiva, siempre hay alguien detrás decidiendo qué sí vamos a guardar, qué sí queremos recordar y qué vamos a dejar en el olvido”, comentó Isabela.
Uno de los ejes que atraviesa la iniciativa es la reflexión sobre la manera en que la digitalidad ha transformado la producción y el almacenamiento de información. Actualmente, miles de fotografías, videos y textos son generados diariamente en plataformas digitales; sin embargo, la disponibilidad de estos materiales no garantiza necesariamente su preservación o accesibilidad en el tiempo.
Es así que el proyecto busca funcionar como un espacio específico para resguardar estas memorias, evitando que los registros queden dispersos entre publicaciones, algoritmos y plataformas diseñadas para privilegiar la inmediatez.
Además, busca reflexionar sobre el papel del archivo como una herramienta que no sólo permite reconstruir el pasado, sino también analizar las condiciones presentes para generar nuevas preguntas sobre el futuro.
“El archivo solo lo estamos almacenando como para recordar el pasado y obviamente eso es muy útil, pero también es importante que nos permita repensar la manera en que estamos viviendo hoy y poder imaginar la manera en que podemos vivir más adelante”, comentó Isabela.
La convocatoria permaneció abierta, hasta el pasado 5 de junio, para las personas que habitaban en Jalisco durante los acontecimientos y permite la incorporación de materiales en formato de texto e imagen. El material que podría enviarse iba desde diarios, anotaciones personales, fotografías, dibujos, capturas de conversaciones, listas o hasta cualquier otro registro producido durante ese día.
Isabella mencionó que no se busca crear una cronología detallada de los narcobloqueos, sino recuperar cómo las personas experimentaron esos acontecimientos bajo un contexto de incertidumbre generado por la violencia.
“Lo que busco es generar un retrato sensible. No me interesa tanto decir ‘hubo este bloqueo en este lugar y este otro grupo donde esté en otro lugar’, sino ¿qué sentimos?, ¿cómo nuestros cuerpos atravesaron eso?”, expresó Güitrón.
La convocatoria recibió materiales diversos que incluyen fotografías, conversaciones de WhatsApp y relatos personales. De acuerdo con Isabella, las propuestas recibidas también han contribuido a ampliar las posibilidades del propio proyecto, ya que algunas personas han sugerido incorporar formatos que inicialmente no habían sido considerados, lo que ha fortalecido la construcción y desarrollo de la iniciativa.
“Me encanta la idea de que las personas se acerquen y me platiquen, ‘creo que esto podría funcionar mejor o mira, te propongo esta otra cosa’. Es muy enriquecedor, porque justamente es un proyecto que tiene que ser colectivo, entre todos”, expresa Isabela.
La dimensión colectiva constituye uno de los principales aportes de este repositorio. Reunir experiencias diversas sobre un mismo acontecimiento permite reconocer la memoria no sólo desde las instituciones, los medios de comunicación o los registros oficiales, sino también desde las experiencias de quienes habitan y atraviesan el territorio.
La estudiante reconoció además la influencia y el acompañamiento de personas vinculadas a su trabajo en materia de archivo y cultura dentro de esta propuesta, entre ellas Cintia Durán, gestora en temas de arte, ciencia y tecnología, a quien considera una referencia fundamental para repensar las relaciones entre estas disciplinas y la manera en que se cruzan con la producción de conocimiento.
Asimismo, destacó el acompañamiento de Samara Parker, bibliotecóloga y creadora del proyecto de archivo @patadeperrostreetart, con quien ha compartido reflexiones y aprendizajes sobre la producción de archivos comunitarios.
Luego de las respuestas obtenidas, la iniciativa se encuentra en una primera etapa que para Isabella representa más el inicio de una conversación que un ejercicio concluido. La intención es que el repositorio siga creciendo con nuevas aportaciones y que se consolide como un espacio abierto para reflexionar sobre las formas en que recordamos, archivamos y comprendemos los contextos de violencia que atraviesan el territorio.
De manera personal, Isabella se siente bastante feliz por el acompañamiento y recibimiento que ha tenido el proyecto.
“Siento que el proyecto está apenas en sus primeros pasos y ha sido muy lindo sentirme muy acompañada, ha sido muy conmovedor y muy emocionante ver la participación de otras personas”, concluyó Isabela.
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“Un día como hoy” es una página web que busca fungir como repositorio de archivo sensible de la semana del domingo 22 al sábado 28 de febrero de 2026 y los narcobloqueos en distintas latitudes de Jalisco, México. Te invitamos a leer la información completa de este proyecto en el siguiente enlace: https://maisahr.github.io/undiacomohoy/.


