Nic Gómez (@niccgomezz) es una fotoperiodista, activista y creadora de contenido yucateca que encontró en el periodismo independiente una herramienta para cuestionar y habitar desde la memoria colectiva.
Su trabajo combina comunicación, arte, activismo y la construcción de comunidad como formas de resistencia frente a la violencia, la desinformación y la polarización.
Por: Farah Medina / @_dtfarahm_
Las imágenes de Nic Gómez (@niccgomezz) suelen llegar mucho antes que las palabras. Collages digitales y reflexiones sobre memoria son parte del trabajo que la ha llevado a construir una comunidad.
Tras su proyecto se encuentra una fotoperiodista, creadora de contenido y activista yucateca que logró encontrar en el periodismo independiente una forma de resistir a través de la memoria.
Pero antes del periodismo, Nic experimentó en otros formatos y otras plataformas. Su historia, le llevó a encontrar una forma de conectar con las audiencias y luego este proceso le permitió construir un espacio periodístico que fuera capaz de cuestionar desde la memoria. Según relata, fue un proceso constante de búsqueda.
Durante un intercambio académico en la Universidad de Sevilla, España, cursó asignaturas relacionadas con el periodismo, lo que le permitió ampliar su perspectiva desde distintos ámbitos y habitar en otros espacios. Así tuvo la oportunidad de observar, cuestionar y conectar con inquietudes que tenía desde la niñez:
“Todo esto me ha llevado a reflexionar y a autodescubrirme y volver a conectar con mi entorno”, cuenta.
Luego de un tiempo, su búsqueda e inquietudes dieron como resultado Archiva Disruptiva, un proyecto donde comenzó a experimentar con formatos, discursos y maneras de comunicar. Conforme el proyecto andaba entendió que quería construir algo diferente, donde la mirada crítica fuera parte esencial, así como el cuestionamiento al poder y la independencia.
De este deseo nació Memöra. Cimentado en palabras como fuego, memoria y palabra, este comenzó a tomar forma.
Para Nic, el fuego estuvo presente desde sus días en Sevilla cuando lo usó en un poema, luego descubrió que en la palabra existe un fuerte significado de transformación. La memoria, por su parte se asomó para ser el puente entre el pasado y el presente, mientras que, la palabra, la usa como forma para el acto de compartir, traducir y construir comunidad a través de la información:
“Mi idea es poder traducir la tinta en este espacio digital, compartirlo y hacerlo llegar a muchos públicos”.
Memöra, según la define la propia Nic, es una propuesta que se ha construido para documentar críticamente las relaciones de poder que moldean la vida cotidiana, “existe para documentar todo aquello que conocemos ahora como el poder y también de algún modo las élites, pues tienen en sus manos el poder de de la comunicación, que si bien la llegada del internet la democratizó, al mismo tiempo no se han regulado muchas cosas”.
Además busca volver la información más accesible y digerible, partiendo de la idea de “la información no es verdaderamente accesible si las personas no pueden comprenderla, (…)”.
Con su plataforma en redes sociales, Nic comenzó a experimentar con diferentes tipos de contenido, pero mucho antes de llegar al collage, estuvieron los textos. Relata que escribía ensayos y relatos sobre aquello que le dolía y notaba a su alrededor, pero debido a los formatos y extensión, comenzó a preguntarse cómo hacer más accesible esa información a las personas.
Entendió que necesitaba un lenguaje propio, ahí se asomaron las imágenes, mismas que logran atraer la atención de las personas mucho antes que el texto. Finalmente le dio forma al collage digital, donde las capas, contrastes, texturas y fotografías en sus piezas se transforman en información.
La información nace de conversaciones cotidianas, noticias, discusiones o experiencias personales, se encuentra, en muchas de las ocasiones atravesada por la indignación.

En este contexto, Nic también ha aprendido de límites éticos y responsabilidad social como periodista, por ejemplo, puede hablar de la indignación o el descontento, pero no perpetuar violencia con su contenido y las imágenes que realiza, “aunque sean imágenes deben retratar la realidad, pero no de una forma revictimizante ni nada, sino que justamente las personas que están retratadas, se vean dignamente representadas”.
Esto lo ha aprendido y dimensionado conforme su comunidad ha crecido, “sé que lo que yo diga impacta en el imaginario de muchas personas”, reconoce. Por esto, cree que es importante comunicar desde el respeto, la responsabilidad y la dignidad, algo que según admite, suena cliché, pero para ella es “un gran poder conlleva una gran responsabilidad”.
Y es que para ella adquiere otro sentido, sobre todo porque encuentra en su contenido una herramienta para que las personas comprendan el mundo o cuestionen estructuras de desigualdad. Acá también aparecen la ternura, la sororidad, amistad y el acompañamiento como formas de resistencia ante la búsqueda de la polarización dentro de su trabajo, “el resistir en colectividades sostenernos reconociendo que todos son matices, que no es todo blanco o todo negro, sino que somos un conjunto de sentires, de pensares, de realidades”.

A pesar de esto, en redes sociales, el proyecto también enfrenta la violencia digital.
Comentarios agresivos, ataques ideológicos y discursos de odio es una constante en sus publicaciones, para Nic, se vuelve bastante preocupante que en espacios digitales exista la normalización de la violencia y la intolerancia, y aunque admite sentir el deseo de responder, prefiere crear “busco que estos comentarios sean más que nada una inspiración para hacer notas o ensayos o crítica, no a esas personas, sino al sistema que los ha llevado a pensar de esta manera”.
Con el paso del tiempo ha aprendido a resistir en la memoria y el periodismo, formas de comprender el mundo y asumir la responsabilidad que implica comunicar en este, sobre todo, puesto que, considera que en un país donde ejercer el periodismo continúa siendo una actividad de riesgo, es indispensable que más mujeres ocupen espacios de información.
Por esto, sigue escribiendo, diseñando collages y construyendo comunidad. Porque para Nic la memoria es una herramienta para transformar la realidad. Y aunque solo hubiera una persona al otro lado de la pantalla, asegura que seguiría haciéndolo.


