Hacer comunidad desde el arte: la gráfica de Dante Aguilera

Dante Aguilera es un artista visual que convirtió el arte en una herramienta de acompañamiento y comunidad.

Influenciado por los movimientos sociales y la gráfica de protesta, ha vinculado su trabajo artístico con el activismo y proyectos culturales que buscan generar conciencia y acercar a las personas a distintas causas sociales.

Por: Farah Medina / @_dtfarahm_

“Mi proceso creativo pues es vivir en Culiacán, buscar una forma de sobrevivir, buscar una forma también en la que el contexto no nos absorba tanto”, explica Dante Aguilera (@el_dante_aguilera), artista visual, ilustrador, muralista y profesor en la Universidad Autónoma de Sinaloa, un “culichi” que encontró en el arte una herramienta para acompañar luchas sociales y construir comunidad.

Dante creció en una familia donde la expresión artística formaba parte de la vida cotidiana. Su padre pintaba, una de sus hermanas estudió artes y su hermano se dedicó a la música, para él fue “una continuación natural” de lo que observaba en casa.

 “Como que el lenguaje artístico siempre fue algo normal en mi familia”, recuerda, “Lo veía como un lenguaje normalizado en mi familia”. 

Según relata, el dibujo llegó primero, y gracias a los movimientos sociales y a la gráfica que lo acompañaba fue que despertó su interés durante la adolescencia. 

Mientras seguía movimientos sociales de distintas partes del país, descubrió los carteles del movimiento de Atenco, la APPO en Oaxaca y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Estos materiales lo llevaron a interesarse por su estética y por su capacidad de movilizar personas: “Siempre fue a través de la gráfica mi acercamiento inicial”, cuenta. 

“De ahí fui agarrando elementos estéticos y respecto a la movilización, pues (fueron) los mismos movimientos sociales los que me dieron el acervo”.

 

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Un momento determinante, según relata Dante, ocurrió en 2006, cuando el Ejército Zapatista visitó Culiacán durante “La Otra Campaña”. Entre los asistentes encontró a artistas repartiendo fanzines, calcomanías y grabados que llamaron su atención, “me acuerdo que había algunos compas vendiendo fanzines; a partir de ahí fui agarrando elementos recurrentes y el estilo del grabado,  siempre me llamó mucho la atención el grabado de la gráfica popular mexicana”. 

Después de ese encuentro, el arte pasó de ser una forma de expresión a una herramienta de organización, ya que durante sus estudios en artes en la universidad, también participó en movimientos estudiantiles y colectivos locales

Esta participación le permitió convivir con más artistas, músicos, teatreros y activistas con quienes compartía inquietudes similares de su entorno, en conjunto comenzaron a impulsar proyectos culturales en distintas colonias de Culiacán con infancias. 

Comprendió que el arte podría ser un punto de encuentro. Según relata, se convirtió en “blindaje” también, en medio de un contexto local atravesado por la violencia, los proyectos artísticos les permitían llegar a espacios donde otras formas de activismo podían generar más resistencia.

“Para nosotros también el arte se convierte en un blindaje, aquí en Culiacán es peligroso para cualquier gente. Si eres activista o si estás metido en la maña, pues con mayor razón. Pero sucede algo, se nos hacía mucho más fácil llegar a una colonia y tener más cercanía con la gente e ir metiendo cierto tema social” cuenta.

En estos encuentros Dante entendió que la producción artística lograba no sólo crear vínculos, si no también construir redes de apoyo y acompañamiento, algo que cree es lo más valioso que ha aprendido a lo largo de su tiempo como artistas y activista, “creo que lo más valioso es la comunidad, tal cual, (…) con compas que terminas queriendo o que personas que quieres y terminas haciendo comunidad”.

En la comunidad, él ve como el arte pasa a ser una herramienta de cambio, incluso en su forma de entender el activismo digital.

Considera que el arte y las ilustraciones que se producen a raíz de la violencia que atraviesa a su comunidad, no pueden sustituir la organización ni el acompañamiento real, ya que las causas sociales no deben reducirse a publicaciones virales, “está chilo hacer gráfica, ¿no? Pero pues está más chilo el acompañamiento real.”, dice.

“Yo no me sentiría cómodo de estar hablando, por ejemplo, de madres rastreadoras sin haber conocido nunca una madre rastreadora, sin nunca haber ido alguna marcha”.

Cuando habla de los murales realizados junto a madres buscadoras, Dante no los describe como obras de las que se siente orgulloso, pues asegura que “son murales que no deberían de existir”. En su trabajo, convive con la contradicción, en donde la necesidad de crear memoria es solo posible gracias a una realidad que no debería ocurrir, “en un mundo ideal pues ni siquiera tendría que hacer esa gráfica”, afirma.

Lo ideal para mí sería estar pintando algo más. Pero pues no, esa es la realidad que nos tocó vivir y pues tenemos que hacerlo, la realidad siempre ha sido complicada y hay veces que se complica un poquito más, pero pues tenemos que chingarle.” 

Dante, ahora permanece donde lo ha hecho por años, dibujando, acompañando y haciendo comunidad a través del arte que nace de la resistencia. 

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https://www.instagram.com/el_dante_aguilera/

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Farah Medina
Farah Medina
Llegué al periodismo por accidente e impulsada por el ‘olfato periodístico’, las narrativas con una perspectiva de derechos humanos y la necesidad de seguir creando espacios para las voces, plumas y visión de las mujeres periodistas, me quedé.

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