En Pie de Paz
Por Ma Teresa Prieto Quezada*
La celebración de un evento con proyección internacional como el Mundial de Futbol, la proximidad a México por ser una de las sedes, y los eventos de conflictos y violencia que se han presentado, invitan a reflexionar sobre las causas que los han originado.
Popularmente se concibe al futbol, y en general a los deportes, como un sustituto de la guerra, sin embargo, es impreciso ya que, más bien, tiene similitudes porque enfrenta a dos naciones que buscan el triunfo sobre la otra y no su aniquilación o sumisión, por lo menos en el caso de la Copa del Mundo.
Estas similitudes se potencian a través de narrativas publicitarias y propaganda que pintan a los partidos como una batalla trascendental o un antes y después en la vida de las personas, las cuales infunden emociones que detonan actitudes agresivas en los aficionados. Ya sea con la finalidad de generar ganancias económicas para quienes lucran con el deporte o simplemente generar interés, ignoran los efectos que tienen estos discursos entre los aficionados.
En el caso del Mundial 2026, se ha apreciado en las ofensas grotescas y xenófobas hacia las selecciones y las naciones contrincantes o también en agresiones directas entre aficionados. Varios investigadores han abordado a profundidad el tema, y han detectado que estos desequilibrios emocionales representan una respuesta para tratar de solucionar o acrecentar conflictos preexistentes.
Ejemplo de ello han sido las agresiones de asistentes a estadios y lugares públicos mexicanos hacia visitantes extranjeros que quedaron grabadas y distribuidas en redes sociales, o también entre los propios aficionados mexicanos que han terminado por agredirse entre ellos por cuestiones tan banales como ingresar a un sitio público para ver un partido o ser famosos en internet.
A lo anterior se suma las medidas inoperantes para prevenir la violencia en todos sus tipos y niveles de gravedad.
Dentro de los estadios, como espacios privados, la seguridad corresponde a los dueños del inmueble y a los organizadoresque, con tal de obtener la mayor cantidad de ganancias, permiten el abuso de sustancias dentro y en las inmediaciones de los estadios, y no parecen tener protocolos de prevención ni de atención a eventos violentos, ya que les representaría un gasto extra que no tienen contemplado.
Afuera de los estadios, en el espacio público y lugares de reunión, la anarquía ha prevalecido y las autoridades han sido rebasadas por miles de aficionados que han cometido actos de vandalismo, lesiones a otras personas y a bienes muebles como vehículos. Las consecuencias ya han sido trágicas porque han dejado, hasta el mes de junio, cinco personas muertas.
La actual Copa del Mundo ha brindado un punto de análisis relevante por su novedad de la violencia y el futbol. Se conocía desde hace décadas la violencia relacionada al futbol entre seguidores de equipos contrincantes, especialmente, cuando son de la misma ciudad. En Argentina, por ejemplo, se prohibió el ingreso de aficionados de los equipos visitantes a los estadios para evitar violencia y tampoco se pueden consumir bebidas alcohólicas en las tribunas.
Otro fenómeno que se ha observado en el festejo masivo de aficionados, durante el Mundial, por ejemplo; en Guadalajara, la cantidad de basura que ha generado este evento es de más de 900 toneladas de basura en espacios públicos como la Minerva y el centro histórico, además se han presentado inconvenientes para la ciudadanía en este periodo, como vialidades colapsadas, caos vial, disturbios, desorden urbano y vandalismo.
Rosete (2026) señala otro dato dramático, “el mundial de fútbol, no solo es una fiesta, en sus más oscuras expresiones, es un terreno fértil para la violencia familiar”, organizaciones nacionales e internacionales han cifrado el aumento de esas agresiones dentro de los hogares durante esta contienda deportiva, en un 26% y un 38%, según datos de ONU mujeres en México. Esa violencia llega a un 40% si hay consumo de alcohol, siendo mujeres, niñas y niños, los más vulnerables.
Finalmente, con los triunfos y posterior derrota de México ante Inglaterra, observamos repercusiones en varias ciudades del país, donde el contrincante fue el espacio público, la infraestructura, los negocios aledaños a las zonas de concentración o los propios compatriotas, lo cual revela un conflicto profundo entre los mexicanos que se expresa en momentos de euforia colectiva mediante situaciones violentas. Esa violencia interiorizada también es el detonante de otros problemas sociales presentes en México, que ahora encontró combustible en las celebraciones futbolísticas.
Referencia:
Rosete Érica. (2026) Violencia y explotación sexual: los graves costos del Mundial que asumen las mujeres, niñas, niños y adolescentes en México. Periódico El país 50. México.
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Ma Teresa Prieto Quezada. Coordinadora del Doctorado en Gestión de Paz y Prevención de las Violencias. CUCEA. Universidad de Guadalajara


