“Localización de seis adolescentes, no descarta patrón de reclutamiento en Jalisco”, advierte CEPAD

La aparición con vida de los seis adolescentes desaparecidos tras asistir a sus ceremonias de graduación representa un alivio para sus familias; sin embargo, CEPAD señala que las autoridades deben investigar las circunstancias de ambos casos para determinar si existieron posibles mecanismos de captación o reclutamiento por parte del crimen organizado.

Por Karen García / @karen_gdlt

La localización con vida de los seis adolescentes reportados como desaparecidos en Jalisco después de asistir a sus ceremonias de graduación representa un desenlace favorable para sus familias. Sin embargo, para el Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD), estos casos no deben darse por concluidos únicamente con su localización, pues persisten elementos que obligan a investigar si existió algún tipo de captación o reclutamiento por parte de grupos del crimen organizado.

Durante las últimas semanas desaparecieron seis adolescentes en dos hechos distintos ocurridos en Puerto Vallarta y Guadalajara. Flor Yoselin Espinoza Contreras (18 años), Elvira Monserrat Guzmán Mascorro (14 años) y José Israel Ramos Mejía (17 años) fueron vistos por última vez el 25 de junio en El Zancudo, Puerto Vallarta, cuando se dirigían a su ceremonia de graduación. Días después fueron localizados con vida.

De igual forma, Justin Enrique Torres Sandoval, Jordan Isaac García López y Cristopher Alfredo Sandoval Muñoz, quienes se reportaron como desaparecidos el 30 de junio tras asistir a su ceremonia de graduación en la colonia Lomas del Paraíso, en Guadalajara, también fueron encontrados con vida.

Para Jonathan Ávila, coordinador del eje de desaparición del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (CEPAD), la localización de las y los adolescentes no elimina las preocupaciones sobre un fenómeno que organizaciones civiles han documentado desde hace años en Jalisco: la relación entre las desapariciones y el reclutamiento por parte del crimen organizado.

En entrevista con ZonaDocs, explicó que durante los últimos años se ha registrado un recrudecimiento de la violencia derivado de las disputas territoriales entre grupos criminales y de la necesidad de fortalecer sus estructuras, situación que, afirmó, se ha visto acompañada por omisiones del Estado para enfrentar esta problemática.

Jonathan Ávila señaló que el reclutamiento suele presentarse mediante falsas ofertas de trabajo que prometen salarios atractivos para personas jóvenes que viven en contextos de precariedad económica.

“Por más que sea voluntario, sigue existiendo un patrón de privación de libertad, de enajenación de estas personas, de someterlos a actos violentos, fuertes, amedrentamientos o amenazas”, explicó.

El especialista sostuvo que precisamente por ello resulta indispensable que las investigaciones no concluyan únicamente con la localización de las personas, sino que permitan esclarecer qué ocurrió durante el tiempo en que permanecieron desaparecidas y si existieron mecanismos de captación o coerción.

Asimismo, consideró que la respuesta institucional ha privilegiado narrativas que criminalizan a las víctimas antes que atender las causas estructurales del fenómeno.

“Solo evidencia que se busca una narrativa para desvincular al Estado. En realidad se evidencian las omisiones de las propias autoridades”, explicó.

Añadió que esa narrativa termina por reducir el problema a una falsa división entre personas “buenas y malas”, sin considerar factores como: la desigualdad, la precarización laboral, el encarecimiento de la vida y la falta de oportunidades para las juventudes.

“¿Qué condiciones les estamos dando a las personas para que realmente no sean reclutadas? Más allá de decir ‘No caigas en el reclutamiento'”, cuestionó.

La angustia de una familia

Antes de que Jordan Isaac García López fuera localizado, su familia vivió días de incertidumbre.

Mary, su abuela, contó a ZonaDocs que Jordan es un joven tranquilo, alegre, servicial y muy cercano a su familia. Disfruta jugar con sus amigos del barrio, cuida de su hermano menor y tras terminar la secundaria sueña con seguir estudiando para convertirse en mecánico.

Recordó que el último mensaje que recibió de su nieto fue a las 6:43 de la tarde del 30 de junio.

“Abuela”, escribió Jordan.

Ella respondió inmediatamente.

“Mande”.

Después de ese intercambio ya no volvió a recibir respuesta. Cuando llegó a su casa, el hermano menor de Jordan le contó que había salido con sus amigos y que le dijo que iría a trabajar.

“Les dije: ¿cómo que te dijo que se iba a ir?, ¿a dónde? Me respondió: ‘Me dijo que se iba a ir a trabajar, que ahorita venía’. Dije: ¿cómo que a trabajar si él no trabaja?”, recordó.

Horas más tarde, la tía de Justin se comunicó con Mary para preguntarle si sabía algo de los tres jóvenes, ya que su sobrino también había dejado un mensaje en el que avisaba que se iría a trabajar a la sierra y que regresaría tres meses después.

Durante esos días de búsqueda, Mary hizo un llamado a las autoridades para intensificar las labores de localización y pidió que se utilizaran herramientas tecnológicas similares a las desplegadas durante el Mundial de futbol.

También dirigió un mensaje a madres, padres y personas cuidadoras.

“Tengan mucho cuidado con toda esa gente engañadora. Vean este caso y muchos más. Cuiden a sus niños, porque muchos papás decimos saber todo de nuestros hijos o de cuidarlos, pero ellos muchas veces se dejan engañar por todas esas personas malvadas. Espero Dios que todo el sufrimiento que uno como familia y como abuela se quedara como en una pesadilla y ya no vuelva a pasar con otros niños.”

Para Jonathan Ávila, ambos casos evidencian la necesidad de que las autoridades no sólo celebren la localización de las personas desaparecidas, sino que investiguen a profundidad las circunstancias que rodearon su desaparición, identifiquen posibles redes de reclutamiento y generen políticas públicas que reduzcan las condiciones que hacen vulnerables a las juventudes.

Asimismo, llamó a la sociedad a continuar acompañando a las familias de personas desaparecidas mediante la difusión de fichas de búsqueda, el respaldo a los colectivos y la exigencia de acciones efectivas por parte del Estado para prevenir nuevas desapariciones.

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Karen Garcia
Karen Garcia
Fotógrafa y periodista en proceso. Fiel creyente de que el amor y la ternura son revolucionarios. Quiero contar historias que defiendan los derechos humanos y tengan un impacto en la estructura de la sociedad.

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