Vecinos de Latitud Providencia cuestionan la calidad de sus viviendas 

En medio de fallas en elevadores, inundaciones, falta de luz y agua, habitantes de la Torre A de Latitud Providencia denuncian problemas en sus viviendas. Ahora, exigen a la desarrolladora responsable, Abilia, una auditoría técnica mientras temen el término de la única garantía que conservan para reparar las fallasde construcción de dicho complejo.  

Su caso, no solo cuestiona el papel de las inmobiliarias y sus desarrollos, sino también el significado de comprar una vivienda de “lujo” en una ciudad donde el suelo es cada vez más escaso y la vivienda es un activo en inversión. 

Por: Farah Medina / @_dtfarahm_

Para los habitantes de la Torre A de Latitud Providencia, un complejo que se encuentra ubicado en una de las zonas de mayor valor inmobiliario de la ciudad,  sus nuevas viviendas están cimentadas en fallas que ya causan estragos en su día a día. 

Los drenajes se desbordan, los elevadores dejan de funcionar, hay filtraciones de agua, fugas de gas, cortes de agua y electricidad, problemas, que ellos aseguran, existen, incluso desde la entrega de los departamentos.

Esta es una de las tres torres, la A, es el proyecto más reciente de la constructora Abilia en el complejo habitacional, cuenta con 16 pisos y más de 150 departamentos, las cuáles, según cuentan los vecinos, la mayoría ya han sido vendidas y entregadas; y su precio ronda entre los 5 y 7 millones de pesos. Sin embargo, relatan sus habitantes, la relación habitabilidad y precio no son quitativas, “Imagínense que tengas que bajar de tu coche y que te están salpicando las aguas negras”, relata Gerónimo Gómez Cantú, uno de los afectados por las fallas estructurales de la Torre A. 

Un edificio nuevo que no se siente terminado

Gerónimo, relata cómo los problemas fueron evidentes desde la entrega con retraso de su departamento, al poder recibirlo detectó fugas de agua, problemas en las terrazas y pendientes de construcción. 

Sin embargo, para él, habitarla era una asunto urgente, pues buscaba comodidad y estabilidad para su madre quién debe permanecer en cama la mayor parte del tiempo. Tan pronto como comenzaron a habitar el complejo Gerónimo sufrió una intoxicación por gas debido a una fuga y el mal funcionamiento de tubos que surten a toda la torre de este servicio. 

Él, asegura haber pedido la revisión del inmbuele antes, sin embargo, la revisión no detectó el problema.  

Por otro lado, Jimmy Trujillo, también habitante de la Torre A afirma que, al igual que Gerónimo, encontró fallas desde la entrega, así como otros departamentos.  Él también denunció una fuga de gas, y desde su punto vista,  estas fallas son problemas mucho más grandes de lo que aparentan. 

Y es que uno de los problemas que causó más preocupación a los vecinos ocurrió en los sótanos de la torre, ya que al aumentar el número de personas que habitaban la torre, el sistema de drenaje tuvo fugas y fallas en su sistema operado con bombas eléctricas que terminaron dañadas por la sobrecarga, provocando un derrame en sótano y la zona de estacionamiento de aguas negras. 

La constructora atendió este problema, sin embargo, según denuncia Jimmy, su solución terminó afectando áreas verdes:

“Yo de hecho intenté denunciarlo, no pude. Cuándo fallaron esas bombas y hubo el derrame de aguas negras tiraban el agua a áreas verdes, me dijeron que la tiraban a la cañada, eso genera más problemas, probablemente en los mantos, la verdad, no lo sé. Pero es fatal que hagan eso; pudiendo traer una pipa que pueda sacar el agua y deshacerse de los desechos correctamente”. 

Por otro lado, aseguran reportar de forma constante cortes de agua y electricidad, y daños en elementos de las áreas comunes. Recientemente, una tormenta desprendió barandales y vidrios de la torre según relata Geronimo. “Imagínense de esta torre que es nueva se cayeron los barandales con todo y vidrio(…) Afortunadamente no había nadie abajo, sino estaríamos contando una desgracia”.

Y aunque, las fallas son múltiples y padecen sus consecuencias, para ellos, lo más importante es saber cuándo serán reparadas y si podrán tener una solución definitiva, ya que que uno de los principales temore es que el periodo de garantía de un año que extiende Abilia ante reparaciones y daños.

 “Ya recibimos varias cotizaciones, el compromiso de la empresa es arreglar lo que se tenga que arreglar, tienen un año de garantía, pero no se trata de que durante el año de garantía me estés poniendo parches y luego me digas, “Ya se acabó la garantía,” continúa Gerónimo. 

Los propietarios aseguran que han recibido fechas de reparación que no siempre se cumplen y que la empresa les ha comunicado que trabajará para resolver los pendientes. En una reunión reciente, representantes de Abilia se comprometieron, según los vecinos, a avanzar en las reparaciones.

Sin embargo, ellos piden un análisis independiente, que se realice un dictamen técnico de la obra, que se revise el proyecto ejecutivo y determinen qué está funcionando correctamente, qué debe cambiarse y si la construcción corresponde con lo proyectado. La intención es contar con una base técnica antes de decidir las siguientes acciones legales.

Pues cuestionan los permisos y autorizaciones para determinar que la torre pudiera ser habitada.

Los habitantes de la Torre A ya preparan acciones legales contra la empresa, una demanda por los daños que atribuyen al incumplimiento y acciones ante Profeco.

Abilia, según los propietarios, se ha comprometido a cubrir los honorarios del especialista. Hasta el momento de la entrevista, los vecinos seguían esperando que se concretara su contratación.

“Departamentos premium y amenidades que elevan cada forma de vivir Guadalajara.
Una propuesta residencial desde 12 MDP”, así oferta la constructora estos departamentos.

El lujo como producto inmobiliario

El caso de Latitud Providencia también plantea problemas sobre las contradicciones del actual mercado de vivienda.

Para Andrés de la Peña, periodista, la calidad de las vivienda no se encuentra sujeto a su precio, pues explica, este último está determinado por distintos factores y, en un contexto de escasez de suelo, la oferta y la demanda pueden elevar el valor de los inmuebles sin que esto implique mejores materiales, diseños o técnicas constructivas:

“Realmente nos lo hemos estado acabando y también por eso las ciudades se desparraman hacia los lados. Hay aumento de precios en los insumos de la construcción. En economía siempre hablamos de tierra, trabajo y capital. Estos son los factores de la producción, hablando de  la tierra, el suelo, es muy escaso para la vivienda y no puedes imprimir más suelo”. 

El problema de vivienda, en este caso, no se limita a la calidad de los departamentos, tiene que ver con la forma en que se vende y se compra vivienda en Guadalajara. 

Explica que una parte de estos departamentos se compra como inversión: para rentarlos o venderlos después. En una ciudad donde cada vez hay menos suelo disponible, quienes tienen más dinero pueden competir por esas propiedades y hacer que los precios sigan aumentando.

Por eso, dice, que un departamento sea considerado “de lujo” no significa necesariamente que tenga una mejor construcción:

“Muchos desarrollos de lujo. te dicen que en realidad lujo en el marketing, lujo en las amenidades, pero los espacios, el diseño, las técnicas constructivas, los materiales en realidad están cada vez peor (…) y toda la construcción es lo más abaratado que pueden” expresa. 

El término también sirve para vender un estilo de vida en aumento, el cual incluye todo tipo de amenidades,ubicación privilegiada, comercios y servicios pensados para personas con mayor capacidad de compra, cambiando tambiénel lugar donde se construyen. 

Aparecen nuevos comercios, aumentan los precios y el barrio comienza a orientarse hacia quienes pueden pagar más, lo que es parte del proceso de gentrificación, pero Andrés aclara que la gentrificación no explica por sí sola las fallas de los edificios nuevos, “sí tiene que ver con la gentrificación, pero no diría gentrificación es la causa,  es como que están en el mismo sistema de causas y consecuencias”, explica. 

En estas causas y consecuencias, se encuentran el elevado precio del suelo y vivienda, la inversión inmobiliaria y la presión que enfrentan las desarrolladoras para obtener ganancias:

 “Podemos encontrarla en casos donde los propios compradores de departamentos terminan teniendo problemas con el desarrollo inmobiliario, las mismas empresas ya están bajo mucha presión porque el suelo es tan caro que les cuesta mucho vender vivienda que les deje una utilidad. Están al límite, y eso significa que muchas de ellas a veces fracasan o fallan”.

También agrega que este no es un problema aislado, si no un malestar cada vez más presente:

“Habla con gente que se haya mudado a un a un edificio nuevo en los últimos 10 años y casi todos te van a hablar de que hay unos problemas enormes con los edificios nuevos de desagüe, de drenaje, de humedad, ruido, las paredes. Es un problema que tienen los compradores de departamentos con los desarrollos”. 

Además, explica que la responsabilidad no puede recaer únicamente en quienes compran o en quienes desarrollan vivienda, ya que corresponde al Estado regular las condiciones bajo las cuales se produce vivienda, “la responsabilidad del gobierno es todo lo que tiene que ver con ese mercado que incluye ayudar a los compradores de vivienda… pero sí también ayudar a los desarrolladores a producir vivienda barata, no a producir vivienda especulativa”

En Latitud Providencia, los vecinos cuestionan el precio de sus departamentos, pero también se encuentran cuestionando qué compraron realmente.  Mientras esperan que la empresa concrete el dictamen técnico y las reparaciones prometidas, los habitantes de la Torre A siguen viviendo dentro de la misma estructura que denuncian, a la espera que les aseguren que el lugar donde viven es, efectivamente, habitable.

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Farah Medina
Farah Medina
Llegué al periodismo por accidente e impulsada por el ‘olfato periodístico’, las narrativas con una perspectiva de derechos humanos y la necesidad de seguir creando espacios para las voces, plumas y visión de las mujeres periodistas, me quedé.

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