Las apps de citas y los encuentros contemporáneos: Turistas del Otro

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El amor demanda amor. Lo demanda… otra vez.
Lacan.
El seminario 20. Aún.

Por Paola Mercado Antillón /  @clinica_de_la_palabra

En el consultorio, en las platicas con amistades, en las redes sociales, cada vez es más frecuente los comentarios de la complejidad del amor hoy en día. Frases como “todos los hombres son iguales”, “todas buscan lo mismo”, “nadie quiere algo serio”, etc, están por todos lados, siendo mensajes constantes como si advirtieran el destino fatalista de cómo nos vamos a encontrar con alguien. Cosa que parece que nos posiciona más no solo en distancia, sino también en modo de ataque. 

Sostener una relación ya es compleja, pero actualmente parece que se vuelve todo un desafío que pueda ocurrir el acontecimiento entre dos.  Ese instante en donde pasa algo del orden de un encuentro que nos despierte el interés de conocer, estar y que pase algo con esa persona. Más allá de lo sexual. Porque muchas veces se puede confundir el deseo sexual por el deseo de intimidad, esa intimidad que puede traer el acontecimiento de dos. 

Las apps de citas han facilitado los encuentros sexuales casuales, pero también han provocado un distanciamiento emocional. Entre más cercanos estamos en el encuentro sexual sin compromiso, parece más lejano el interés por el otro. Esa curiosidad que puede provocar el conocer a alguien y que posibilite un acontecimiento de dos parece cortada ante la inmediatez de encuentro de cuerpos. El objetivo de las apps no era facilitar los encuentros sexuales, pero hoy en día es una de las formas de poderlos tener. 

Dice Massimo Recalcati en sobre el deseo sexual:

El deseo sexual en cuanto tal no puede generar el amor. Es mas bien el amor (reconocer la naturaleza insustituible del amado) el que, cuando se une y no se separa del deseo, puede hacer posible el acontecimiento entre los dos”

¿Qué pasa que parece tan difícil ese acontecimiento de dos?, ¿será que ya no es vigente el amor en nuestra época?,  ¿El amor liquido de Bauman es lo que reina hoy?.

Con las apps citas nace una forma nueva de vincularnos, a partir de la tecnología del internet y revolucionan el cómo las personas se conocen. Los sitios web de citas existen desde mediados de los años 90, como match.com que se lanzo en 1995, pero después con los teléfonos inteligentes llegan OkCupid 2004 siendo de las primeras apps, Grindr en el 2009 posicionándose más para una población gay, Tinder en el 2012 que revoluciona su forma de encuentros desde el deslizar (swipe) , Bumble 2014 dirigido principalmente a las personas heterosexuales permitiendo que la mujer sea quien de el primer paso y actualmente siguen surgiendo más aplicaciones entorno a los encuentros modernos de citas. 

Con lo anterior, ¿Esto que nos quiere decir?… ¿entrar a un café y que alguien te guste ya se vuelve difícil poder acercarse?… es un probable sí. Exponernos al rechazo se convirtió en un miedo muy profundo para poder vincularse. Las apps de citas son una herramienta que baja las probabilidades de rechazo, por lo menos, se tiene una idea de que a la otra persona le gusta o le interesa algo de ti. Aunque no hay garantías de nada, ni de que en el encuentro en persona se vaya a dar algo o de las intenciones reales. Se baja las probabilidades del riesgo.

No quiero que se me mal entienda, las apps de citas tienen un lugar importante en nuestra sociedad actual y si es una forma en la cual nos socializamos y como herramienta me parece de lo más útil. Sin embargo, como todo en exceso tendrá sus consecuencias. 

Podemos ubicar personas que están atoradas en esas aplicaciones, incluso membresías de por vida son una propuesta de venta. Preguntas casuales que se hacen como, ¿hoy en día cómo se conoce gente? y que la respuesta sea “baja Tinder”, no sorprende justo por lo anterior, exponernos a conocer al otro toca una parte vulnerable que preferimos bajar las probabilidades de rechazo y también anuda a la comodidad de estar en cualquier lado conociendo. Muy al estilo turista de Bad Bunny. ¿será que ahora el conocer contemporáneo es ser turista en el otro?

¿Conocer es el problema hoy en día?…

Al parecer conocer hoy en día a partir de lo revolucionario de las aplicaciones, lo rápido que puede ser ir a una cita, la cantidad de personas con las que se puede hablar simultáneamente o cambiando rápidamente, todo esto con la fantasía constante de “puedo conocer a alguien mejor”.  Una persona más atractiva, más rica, más interesante, con más dinero, que con ese más nos pueda dar más, “hacerme más feliz”, “alguien que me abone más a mi vida”… En el fondo ese más lo que se coloca es “ese más” que cubra mi falta, mis inseguridades, mis miedos, mis tristezas, mi cuerpo, mi historia. 

Al final “alguien mejor” es una total trampa, no solo para evitar el encuentro entre dos, sino una trampa que asegura el riesgo de caer en el amor, en amar a alguien. Hay personas que suelen conocer tantas veces les es posible porque no soportan quedarse, no soportan la otredad del otro, lo diferente que nos emite la otra persona, pero lo que es más insoportable es la propia vulnerabilidad al amar a alguien. ¿Qué mejor manera de evitar el amor siendo turista del otro tantas veces sea posible? …

Las mismas preguntas, las citas al café, esos encuentros medio sorpresa (a ver si se parece la persona realmente a las fotografías), algunos chistes que pueden amenizar el momento, pasarla bien, insisto, al estilo turista de Bad Bunny:

En mi vida, fuiste turista
Tú solo viste lo mejor de mí y no lo que yo sufrí
Te fuiste sin saber el porqué, el porqué de mis herida’
Y no te tocaba a ti curarla’, viniste a pasarla bien

Y la pasamo’ bien
Una foto bonita, un atardecer hermoso
Una baila’íta, tu cadenita de oro
Estuvimo’ tan cerquita, mirándono’ a los ojo’
Dime si viste la pena de mi corazón roto

Que lleva así, lleva así mucho tiempo
Que lleva así, lleva así muchos año’
Escondiéndome los sentimiento’
Tengo miedo que me hagan más daño
Y lleva así, lleva así mucho tiempo
Ya lleva así, lleva así muchos año’

Ser turista, un encuentro como turista. Ver lo mejor del otro y dar lo mejor de uno, pasarla bien, todo para que el conflicto no exista. El ideal de ser visita en el otro pero no de quedarse para vivir. Porque elegir compartir la vida con alguien, caer en el amor, implica exponernos al conflicto. El acontecimiento de dos, lo que va a traer es sacar de lógica, que hasta en ese momento la persona vivía. Se va a conflictuar la cosa con el otro y se harán nuevas preguntas, nuevas formas de planear la vida. 

¿Por qué conflictuarnos la vida con el otro parece tan difícil?…

Porque sí es difícil. Requiere mucho de nosotras y nosotros amar y entregarse al amor, solo romántico de pareja, en cualquier forma de amor, de vincularse, requiere mucho de nosotres. Poner el cuerpo, dar tiempo, autoregularnos, preguntarnos por el otro, hacernos preguntas dolorosas o confrontativas ya que el otro mueve cosas subjetivas en uno y una misma. Estar con el otro es encontrar esas partes “oscuras o feas” que no nos gustan de nosotros cuando amamos, pero que solo así nos podemos conocer, nos conocemos con el otro.

Amar no es cualquier cosa, es algo que casi todes desean pero que no todes están en condiciones de llevarlo a cabo, socialmente tenemos ideas de que es preferible que nos amen a amar o creer que amar es en su totalidad, hacer todo con esa persona, desde una forma de posesión. Definitivamente esas ideas son formas de idealizar el amor patológicamente, muy dañinas que no permite que se pueda amar. 

Lacan nos indica que el encuentro de amor es siempre el encuentro con el amur, con algo que resiste a su alteridad, como un muro, un amuro, de hecho, algo que no puede poseerse, ni cruzarse, ni asimilarse y que también tiene resistencia. Lo que amamos en el Otro será no lo semejante, sino lo amuro, aquello que esta bordeado como un muro, ósea que no se puede alcanzar en su totalidad, sino solamente bordear. Y la forma que se bordea es con el lenguaje. Porque no se puede alcanzar a poseer en su totalidad.

Por último, cito a Recalcati:

El amor ama todo del Otro, pero no puede hacerlo todo con el Otro. La alteridad absoluta del Otro prohíbe en efecto que los Dos puedan formar nunca un Uno. Todo amor esta obligado a experimentar que siempre será un “no-todo” porque en su experiencia debe encontrar la imposibilidad de la unificación y de la identificación. No se trata, sin embargo, de un límite, de un fracaso o de una trampa. Es esta la milagrosa belleza del amor: amarlo todo del Otro sin poder ser jamás un todo con el Otro. Sentirse atraído por su misterio, por su secreto, por su otredad que jamás podrán ser nuestros”. 

Esto que menciona Lacan y Recalcati tiene en común la imposibilidad de ser Uno con el Otro. Lo peligroso incluso que es hacerlo, personas que se convierten en la madre, padre, enfermera, terapeuta de sus parejas, intentando dar todo. Porque culturalmente, por lo regular a las mujeres, nos han inculcado que amar es cuidar, pero Bell Hooks menciona en su libro todo sobre el amor, que es diferente generar cuidado y amar a alguien. Amar a alguien por momentos va a implicar dejarle resolver. 

¿Será que nos resistimos al acontecimiento de dos porque no sabemos que podemos esperar de nosotres en el amor?, ¿Nos causa incluso miedo amar al Otro porque existe la sorpresa en lo que nos podemos convertir desde esa vulnerabilidad?

Cierro mi texto, con preguntas y una frase de Billy Ray:

Amar a alguien es, ante todo, poder confesarle “estoy dispuesto a que me rompas el corazón”. Billy Ray Belcourt, A history of my brief body. 

Bibliografía: 

Recalcati, M, 2023, Retén el beso, Anagrama.

Lacan, J, 2019, Seminario 8, La transferencia, Paidós. 

hooks, B. 2021, Todo sobre el amor, Paidós.

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Paola Mercado Antillón es psicoanalista, mamá, activista y directora de Maternando AC (@maternandoac / IG).

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