Estefanía Galicia, defensora y comunicadora xochimilca permanece en la espera de justicia tras el “Halconazo Morenista”

México continúa siendo uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo fuera de contextos de guerra. A pesar de los mecanismos de protección implementados por el Estado, las agresiones, amenazas y asesinatos contra periodistas y comunicadores persisten. 

El reciente ataque contra de la defensora y periodista xochimilca, Estefanía Galicia, cuya vivienda fue baleada el pasado 2 de agosto, vuelve a evidenciar la vulnerabilidad de quienes ejercen la libertad de expresión y la falta de respuestas eficaces para garantizar su seguridad.

Por Karen García / @karen_gdlt 

Imagen de portada Red Nacional de Defensoras de Derechos Huamanos en México

México es el país más peligroso para ejercer el periodismo fuera de un contexto de conflicto bélico. La organización Artículo 19 ha documentado 181 asesinatos de periodistas y comunicadores desde el año 2000, con una posible relación con su labor. 

En ese sentido, las agresiones no han cesado, inclusive han aumentado, así lo expresó la comunicadora comunitaria y defensora del territorio xochimilca, Estefanía Galicia, quien denunció un ataque en su casa el pasado 2 de agosto. La periodista es reportera en Radio Zapote y Sueña Dignidad. 

Los hechos sucedieron de la siguiente forma. 

Poco tiempo después de llegar a su casa, el hijo de su pareja notó que la ventana de su habitación tenía el vidrio roto. Estefanía y su pareja se dieron cuenta que el aluminio de la ventana estaba doblado, en la parte de abajo había una bala, una raspadura en la pared, y en la calle se encontraba el casquillo. 

Rápidamente, Estefanía alertó de esta situación a las organizaciones con las que trabaja, para que, al día siguiente, fueran a levantar una denuncia a la Fiscalía Especializada. Los peritos que atendieron el caso le dijeron que eso no era una bala perdida, sino un disparo dirigido. 

Esto encendió todavía más las alarmas de Estefanía y de las organizaciones, pues no es el primer ataque que ella recibe, puesto que, en enero de 2024, la periodista se encontró con un charco de sangre en la puerta de su casa. Si bien, explica que no supo la razón, estos hechos se dieron en contextos de “asambleas hostiles”, tal es el caso del llamado “Halconazo morenista”, en el que un grupo paramilitar entró a la explanada de Xochimilco a golpear a periodistas comunicadoras y defensores del territorio, robarles su equipo, hostigarlos digitalmente con ese contenido y ejercer violencia sexual.

Además, detuvieron a 5 personas, a quienes se les abrió una carpeta de investigación que sigue vigente hasta la fecha, entre las que están Estefanía. 

“Ya es como un modus operandi del Estado abrir carpetas de investigación, de criminalizar a quienes defienden el territorio.”, explicó Estefanía. 

Agregado a esto, la periodista comentó que dos sujetos vestidos de civiles que decían ser policías de inteligencia, acudieron a la calle en la que vive para preguntarle a sus vecinos por ella, con el argumento de una supuesta denuncia anónima en redes sociales. Esto se agrega a la preocupación por la seguridad de Estefanía y su familia.

En este contexto, Estefanía e integrantes de organizaciones como Propuesta Cívica denunciaron la ineficacia de los mecanismos de protección, la eterna burocracia, los ataques cibernéticos, puesto que, al solicitar esta medida de protección, se les respondió que no pueden garantizarles un tiempo estimado de cuando se le puede brindar. 

En lo que va del año, 7 periodistas han sido asesinados, siendo Francisco Alejandro Leyva Aguilar el más reciente, el 22 de julio de este año en Veracruz, el estado con más agresiones y homicidios hacia periodistas y comunicadores. Leyva ya había recibido amenazas de muerte un año antes, mismas que reportó, sin embargo, como en muchos casos, el mecanismo fracasó. 

Según Articulo 19, de 2010 a 2016 ha sido el sexenio más letal para los comunicadores, en el gobierno de Javier Duarte, con 18 periodistas asesinados. Hasta la fecha, en Veracruz, se han registrado 34 homicidios. 

Mientras que, en México, desde el año 2000 hasta el 2026, según datos de la misma organización, de estos 181 comunicadoras y comunicadores asesinados en México con relación a su labor informativa, 68 han sido hombres y 13 mujeres. Siendo el sexenio de 2022, en el que Andrés Manuel López Obrador estaba al mando, el más letal para los profesionales de la información; sin embargo, los sexenios de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón, tienen estadísticas muy similares. 

Pero detrás de estos números y estadísticas también están las personas como Carlos Leonardo Ramírez, asesinado el 8 de enero de 2026 en Veracruz; Raúl Irán Villareal Belmont, asesinado el 13 de marzo de 2025 en Guanajuato; Mauricio Cruz Solís, asesinado el 29 de octubre de 2024 en Michoacán; o Moisés Lutzow, asesinado el 20 de febrero de 2025 en Tabasco. 

En todos los casos, el Estado falló en la protección de las y los periodistas, en asegurar el ejercicio de libertad de prensa, de su seguridad e integridad, de brindarles mecanismos de protección certeros y de crear un país en el que ser periodista o comunicador no signifique una amenaza para la vida ni la de los que los rodean. 

Es por eso que, Estefanía Galicia, junto con las organizaciones que le acompañan, exigieron al Estado que el mecanismo le de medidas eficaces lo más pronto posible, que se reparen los daños en casos como el “Halconazo Morenista”, que haya responsables, que se garantice la seguridad de periodistas y comunicadores, así como a instituciones como la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), que atienda a las víctimas sin revictimizarles. 

“No solo son las personas periodistas que trabajan para empresas o medios de comunicación hegemónicos, que muchas veces son solo los que salen en los conteos. Las cifras que tenemos son muchas más, porque a veces no se cuentan a los comunicadores comunitarios.”, expresó Estefanía. 

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Karen Garcia
Karen Garcia
Fotógrafa y periodista en proceso. Fiel creyente de que el amor y la ternura son revolucionarios. Quiero contar historias que defiendan los derechos humanos y tengan un impacto en la estructura de la sociedad.

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