El reclutamiento de niñas, niños y adolescentes por parte de grupos delictivos continúa operando a través de mecanismos que van desde la manipulación emocional y las falsas ofertas de empleo, hasta la captación mediante redes sociales y videojuegos.
Frente a este fenómeno, la organización Reinserta advierte que México necesita reconocer jurídicamente el reclutamiento criminal como un delito autónomo y construir una política pública capaz de intervenir antes de que las infancias lleguen a estructuras delictivas o al propio sistema penal.
Por Alondra Angel Rodriguez/@AlondraAngelRo
Imagen de portada generada con Inteligencia Artificial (Gemini)
Reinserta señala que los procesos de reclutamiento criminal muestran una práctica sistemática frente a la cual las instituciones continúan reaccionando de forma tardía, es decir, una vez que el proceso de captación ya ha sucedido. Los grupos delictivos recurren al engaño, la coerción, el aprovechamiento de condiciones de vulnerabilidad y falsas promesas de empleo o pertenencia para involucrar niños, niñas y adolescentes.
Sofía Martínez Paz, directora de incidencia política de Reinserta explica que la visibilidad que ha adquirido el reclutamiento permite observar también una responsabilidad colectiva en los factores que anteceden a la captación:
“Desde Reinserta creemos que todos los temas que involucren infancias y adolescencias mantienen una corresponsabilidad social, donde reconocemos que, para que lleguen ahí, debe haber tres o más factores de riesgo que evidentemente se cumplieron”, comenta.
La incorporación de niñas, niños y adolescentes a estas estructuras no puede analizarse de una manera aislada, ya que involucra otros factores como la ausencia de redes de apoyo, falta oportunidades educativas o laborales, algunas condiciones de salud mental y la presencia de la narcocultura que pueden convertirse en factores de riesgo e, incrementan la vulnerabilidad de infancias y adolescencias frente al reclutamiento.
A estos contextos se le suman mecanismos de captación cada vez más complejos. Reinserta ha identificado que algunos de los procesos de captación implican a adolescentes que, después de haber sido reclutados, son utilizados para captar otras personas de su misma edad:
5 de cada 10 adolescentes en internamiento que fueron reclutados por el crimen organizado tuvieron como reclutador a uno de sus amigos, según datos de Reinserta.
Además de la participación de personas adultas que operan mediante perfiles e identidades falsas en espacios digitales, así como la presencia directa de líderes o integrantes de grupos criminales en comunidades.
La directora señala que una de las técnicas identificadas es la manipulación emocional mediante promesas de dinero, protección o el ofrecimiento de sustancias, pero también advierte que es mediante la construcción de vínculos y la apelación a un sentido de pertenencia.
Éstos procesos se trasladan al entorno digital mediante redes sociales y videojuegos. Se crean espacios donde la captación puede realizarse de forma indirecta, a través de la construcción de confianza o de manera explícita, mediante mensajes y contenidos que ofrecen incorporarse a determinadas actividades:
“El reclutamiento en línea puede darse a partir de una manipulación… a través de esta seducción, esta formación del vínculo de confianza o también puede darse en línea de una manera muy directa”, argumenta Sofia.
Sin embargo, la captación no siempre se trata de una incorporación aparentemente voluntaria. Sofía menciona que otras formas identificadas es la privación de la libertad, como los delitos de secuestro o desaparición, procesos que incluso pueden comenzar con una interacción digital o una falsa oferta de empleo.
7 de cada 10 adolescentes en internamiento que fueron reclutados por el crimen organizado afirmaron haber pasado por un proceso de adiestramiento dentro del cártel y desempeñaron actividades de sicariato.
Los procesos de adiestramiento tienen consecuencias profundas, debido a que ocurren durante una etapa de desarrollo neurológico primordial para las niñas, niños y adolescentes. De esta manera, el impacto del reclutamiento no se limita al tiempo en que ellas y ellos permanecen dentro de una estructura criminal.
Es por ello que quienes se han enfrentado a estos delitos, requieren atención psicológica especializada en trauma complejo. Uno de los principales problemas identificados por Reinserta es que la desvinculación de las actividades delictivas suelen ocurrir hasta que las y los adolescentes son detenidos o ingresan en el sistema penal.
“Deberíamos llegar antes de que llegue el sistema penal para adolescentes, porque también en nuestro estudio uno de los datos fue justamente que estos adolescentes que fueron reclutados tuvieron el primer contacto con el Estado hasta el sistema penal. No hubo un DIF, no hubo ningún sistema de educación o autoridad que detectara algunas vulnerabilidades”, comenta Sofia.
Es primordial el reconocimiento del reclutamiento de niñas, niños y adolescentes con un delito autónomo. Sofía señala que la falta de un tipo penal específico dificulta conocer la dimensión del fenómeno general, información confiable, investigar y sancionar desde una perspectiva que esté centrada en las víctimas. Además, en lo social es necesario nombrar el fenómeno para reconocer su gravedad y construir respuestas específicas.
“La tipificación es más que necesaria, es nuestro primer paso también para considerar a estas niñas, niños y adolescentes como víctimas de un delito. Más allá de si ellos han cometido delitos o no, tienen antes una condición de víctima”, expresa Sofia.
Para Reinserta prevenir el reclutamiento requiere una respuesta coordinada del Estado que no solo se limite a desarticular campamentos o intervenir cuando la captación ya ha ocurrido, sino en el fortalecimiento, la prevención, detección, atención y protección de infancias y adolescencias, así como la generación de herramientas que identifican factores de riesgo.
Además, el involucramiento de la sociedad es primordial para enfrentar esta crisis. Hablar del reclutamiento, construir redes de confianza con infancias y adolescencias, así como abandonar los discursos que criminalizan a quienes han sido captados por grupos delictivos son algunas de las acciones necesarias para prevenir el fenómeno.
“Lo primero que tenemos que hacer es seguir hablando del reclutamiento. Sigamos nombrándolo hasta que las autoridades no tengan de otra, más que reconocer que existe y atenderlo”, concluye Sofia.


