Pongamos, otra vez, de moda el feminismo 

#ZonaDeOpinión

Por Anashely Elizondo / @Anashely_Elizondo

Tenía 12 años cuando, tras la burla de un par de compañeras de la secundaria, decidí depilar por primera vez mis piernas y axilas. La fricción del rastrillo fue tan severa que me hizo sangrar y de aquel momento conservo una magnética cicatriz cerca del tobillo. Tres años después, a los 15, entendí que no tenía que mutilar, cambiar, extraer, remover o cambiar nada de mi cuerpo por la opinión de nadie más que por la mía. Recuerdo haber pensado: ojalá en ese entonces hubiera estado “de moda” el feminismo. 

Y es que ahora, más que nunca, es urgente. Porque las niñas y jóvenes están sometidas, de nuevo, a dietas estrictas. Porque temen envejecer desde los veinte años. Porque les aterran las calorías y la fealdad, que siempre ha sido subjetiva. Algunas, incluso, están priorizando, de nuevo, el amor romántico y la fantasía antes que las aspiraciones reales, aguantando abuso y violencia. 

¿Es culpa de nosotras, las feministas por pensar que el terreno ya estaba completamente ganado? ¿Es culpa, como dicen los sociólogxs, de la incertidumbre que abraza y aprieta a nuestra generación y la hace acercarse y coquetear con ideas retrógradas que no funcionaron antes y no funcionaran ahora? ¿Es necesario buscar culpables? Yo creo que no. Lo que es necesario es reconocer que necesitamos posicionarnos, con los pies bien fijos sobre la tierra, con aquellas actitudes que suelen ser incómodas para muchxs

Ahora es cuando, más que nunca, debemos portar el pañuelo morado y verde en nuestras mochilas. Ahora es cuando, más que nunca, debemos volver a cuestionar las barbaridades de a las que muchas veces somos sometidas por la presión estética. Ahora es cuando, más que nunca, debemos abrazar nuestro derecho a ser feas, gordas, groseras y directas. Ahora es cuando, más que nunca, debemos ocupar espacios, abrazar a nuestras amigas, hablar sobre las oportunidades que te da abortar, que te dan los métodos anticonceptivos, las hormonas para transicionar. Debemos y tenemos qué, ya no como una sugerencia, si no como una necesidad.

Porque el feminismo nunca ha sido una estética barata, ni una moda pasajera, el feminismo no se ha muerto, ni se ha escondido, sigue vigente y vivo, y podemos replicarlo en todos nuestros espacios, en todos los momentos de nuestra vida.

Pongamos el feminismo de moda y no la dejemos nunca. 

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Anashely Elizondo
Anashely Elizondo
Licenciada en Artes Visuales para la Expresión Fotográfica y becada en taller de fotoperiodismo de National Geographic. Colaboradora de la Gaceta y el Área de Prensa de la Universidad de Guadalajara. Enfoca su visión en temas relacionados con derechos humanos, feminismo y arte/cultura.

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