En la década de los setenta, Atoyac de Álvarez, Guerrero, fue uno de los territorios más golpeados por la política de terror de Estado desplegada por el gobierno mexicano contra movimientos sociales y populares. A 50 años de aquellas desapariciones forzadas, torturas, ejecuciones y desplazamientos, la memoria de las víctimas permanece viva en sus familias. Ahora, el cuento ilustrado Rosendo y su guitarra busca acercar esta historia a las nuevas generaciones y sembrar, desde las infancias, la exigencia de verdad y justicia.
Por Karen García / @karen_gdlt
En la década de los 70, el estado de Guerrero sufrió uno de los episodios más atroces del México contemporáneo, pues ahí el gobierno mexicano implementó una política de terror generalizada para reprimir cualquier articulación social y popular, siendo Atoyac de Álvarez, uno de los pueblos más asediados por este “terrorismo de Estado”; en el que las personas eran víctimas de violencia sexual, desaparición forzada, ejecuciones arbitrarias, tortura y el desplazamiento forzado interno.
A 50 años de este suceso, Guerrero, Atoyac y los descendientes de las víctimas no olvidan.
Como un acto de memoria ante los asedios, el historiador Rafael Tepec, en una labor para su doctorado, creó el cuento “Rosendo y su guitarra”, una historia ilustrada por Luis Armando Alarcón y, con la revisión y aportación de Tita Pacheco, hija de Rosendo Pacheco, un luchador social de Atoyac, el cual fue víctima de desaparición por parte del Estado.
“Rosendo y su guitarra” es un cuento ilustrado para “niños y no tan niños”. Así lo señala la introducción de esta historia, que retrata a Rosendo, un hombre que desde pequeño tuvo una conexión y amor por la música. A través de ella, componía y contaba lo que veía, sentía y oía que pasaba en otros pueblos: la pobreza, la salud, la falta de educación. Hasta que a sus oídos llegó la noticia de un grupo de hombres y mujeres que se organizaban para luchar por un mundo mejor.
Sin embargo, las personas ricas, quienes querían completo control y poseían una milicia de lagartos gigantes con pieles verde oscuro, seres robustos de colas largas y garras afiladas, estaban atacando al grupo de guerrilleros. Les mantenían cautivos, les daban coletazos y los arrastraban a sus oscuras cuevas, de donde nadie salía.
Tras su ausencia forzada, sus objetos más preciados fueron cobrando vida para buscarles. En el caso de Rosendo fue su guitarra.
Natalia Pérez Cordero -investigadora del Programa de Derechos Humanos y Lucha contra la Impunidad de FUNDAR, Centro de análisis e investigación- quien formó parte de este acompañamiento y edición del cuento, junto a Artículo 19 y la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y Víctimas de Violaciones a los Derechos Humanos en México (AFADEM), expresó para ZonaDocs que este es un trabajo de memoria que intenta que todas las generaciones puedan entender este suceso a través de una historia de “ficción” basada en hechos reales, ayudada de las metáforas que hacen referencia al ejército con la milicia Sauria.
“Es un cuento para todas las edades. El uso de la narrativa del cuento intenta poner como ficción hechos que ocurrieron en la realidad, a través de ilustraciones, de jugar con los personajes. Esto permite de forma amena, llevar la historia del terrorismo de Estado ya no solo a las personas adultas, sino a cualquier persona.”, expresó Natalia.
Si bien, el cuento de Rosendo y su guitarra ya había tenido una primera edición, con un tiraje de 50 ejemplares; esta segunda edición se distingue por la intervención de Tita Pacheco, quien quiso añadir al cuento más nombres de personas desaparecidas y de sus familias que los buscan.
Además, Natalia señaló que lo enriquecedor de este cuento es que hay dos visiones y acercamientos en la historia, puesto que Luis Armando Alarcón, quien lo ilustró desde un lugar completamente voluntario, tiene familia que fue víctima de las represiones. Mientras que Rafael, le agrega una visión académica, de una manera en que la historia puede ser entendible para cualquier persona.
La memoria se siembra con las infancias, para que sigan exigiendo justicia en un contexto en el que la desaparición forzada siga estando presente.
“Abuelita, abuelita, lo que me di cuenta es que tú eres la guitarra de Rosendo y tú eres la que lo está buscando, ¿no?. Pero te falta tu cuerda.”, recordó Natalia, sobre cómo el nieto de Tita, de nueve años, le expresó a su abuela después de leer el cuento.
Las infancias también son víctimas indirectas de las desapariciones forzadas, por lo que este cuento también funciona como un acompañamiento, una forma de resistencia a sus luchas diarias y a entenderlas.
“La búsqueda de justicia y verdad no solo se lleva en los tribunales o frente a los ministerios públicos, sino que, también hay muchas formas de ir reclamando, construyendo memoria de la mano de las familias y de las víctimas que han sufrido esos estragos. Y no solo construir memoria, sino pensar que esa memoria servirá para acercar a las nuevas generaciones a conocer estos temas.”, concluyó Natalia.
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Puedes leer Rosendo y su guitarra aquí.


