#Perfiles
Leslie Jiménez (@oyeleslie_j) es abogada penalista, docente y creadora de contenido que utiliza las redes sociales para acercar el Derecho a la vida cotidiana.
Su trayectoria transformó su manera de entender y ejercer la profesión. Actualmente usa la cultura popular para explicar temas jurídicos, sin perder de vista la responsabilidad que implica divulgar.
Por: Farah Medina / @_dtfarahm_
Comprar en la tienda diariamente, asistir a la universidad, conducir, tener nuestra cuenta bancaria e incluso decidir sobre nuestro cuerpo, ocurren todo el tiempo a nuestro alrededor, las cuales dificilmene las relacionamos con el Derecho, sin embargo para Leslie Jiménez, estas son formas de encontrarnos con él “Derecho no es algo lejano”, dice.
Leslie Jiménez (@oyeleslie_j), es abogada penalista, docente y creadora de contenido en redes sociales, espacio que usa como una herramienta para hablar de justicia, género y Derecho a partir de lo que está en nuestras conversaciones cotidianas, una polémica entre celebridades, una tendencia, una noticia viral o una discusión sobre feminismo.
A través de estos casos cotidianos, Leslie busca acercar el Derecho a las personas y modificar la manera en que se relacionan con él:
“el derecho nos cuesta todos los días. Tú te levantas y tienes actos jurídicos diarios. Cuando la gente se dimensiona de eso, ya empezamos a ver el derecho desde un lugar más cercano y menos formal” explica.
Pero antes de llegar a construir la comunidad que tiene actualmente, Leslie recuerda que su estudio y paso por el Derecho no fue del todo plenado. Confiesa que, de hecho, ella no quería estudiarlo, ella describe que llegó a él “por azares y dolores de la vida”. Esto tras la pérdida de su hermano, quien estudiaba derecho, en un accidente vehicular debido a un conductor en estado de ebriedad.
Finalmente, llegó a estudiarla por una “deuda histórica o familiar”. Aunque reconoce que al principio, no era de su agrado, tras descubrir las diferentes ramificaciones y dimensiones de la carrera, entre ellas el derecho penal, todo dió un giro.
Sumado a esto, su madre trabajaba en una fiscalía desde que Leslie era niña y esa cercanía terminó llevándola también hacia ese espacio.Durante su trabajo, comenzó a observar de cerca a las personas en su búsqueda de justicia y en este tiempo también comenzó a incomodarla la forma de enseñar y ejercer el derecho.
Uno de los tema que comenzó a incomodarle era la concepción de la imagen que cómo “abogados” debían proyectar, “yo tenía una compañera que tenía una estética bastante punk y muchos profesores la menospreciaban por eso. Vivió bastante violencia académica por la forma en cómo se veía”, relata. A esto se sumaba el uso del término en masculino sin importar si fueran mujeres ejerciendo el derecho a las que se referían.
La experiencia en Fiscalía y la revictimización hacia las mujeres también la marcó, “creo que me marcó más la manera en cómo precisamente ciertas víctimas serán tratadas. Si tú eras una víctima de violencia familiar y eras mujer ibas a tener un trato de entrada revictimizante”.
Durante su trabajo en Iztapalapa también observó cómo el clasismo y los prejuicios, marcaban la percepción sobre las colonias y las personas que las habitaban. La falta de paciencia, sensibilidad y entendimiento dentro de las instituciones la hicieron cuestionar cómo se aplicaban las la leyes, quiénes eran escuchados y desde qué prejuicios se miraba a quienes llegaban a las instituciones.
Una abogada de confianza
En su perfil, Leslie se presenta como una abogada penalista de confianza. Para ella, esta frase va mucho más allá de la confianza y de hacer sentir a aquién acude con ella por ayuda, sino también significa no prometerle a una persona que obtendrá justicia, “Hay que también aprender a no bajarle las expectativas, pero sí explicarles cómo está el plan para que también sepan qué esperar y cómo articularse”. Significa, primero, escuchar.
Desde su experiencia en Fiscalía sabe que una víctima no necesariamente cuenta todo durante una primera entrevista. No porque no quiera hacerlo, sino porque reconocerse como víctima puede ser un proceso atravesado por culpa, miedo y violencia. Está forma de ver las cosas y poner en práctica el derecho la ha trasladado a la forma de comunicar, algo que comenzó durante la pandemia, donde las redes sociales se volvieron el canal que no encontraba en los canales jurídicos tradicionales.
En ese momento encontró a jóvenes que hablaban sobre feminismo, “Cuando yo empecé a acercarme al feminismo esto era un monte”, recuerda.
Ver a las mujeres hablando de estos temas le permitió descubrir que internet podía ser un lugar para discutir, aprender y cuestionar, poco a poco, Leslie logró encontrar una audiencia, pero también así misma, explica que ella “No podía hablar de derecho si no me podía encontrar a mí misma”.
Esto implicaba combinar su ejercicio como abogada penalista con lo que también formaba parte de su identidad como la lectura o la música, aquí comenzó a materializarse la idea de que cualquier cosa puede convertirse en una puerta para hablar de Derecho.
Algo que desde su tiempo como universitaria ya se había planteado, al hacerse una pregunta: ¿Por qué los ejemplos (en materia de derecho) no lo vemos de forma cotidiana?
Pregunta que resume bien lo que haría destacar su contenido en redes.
Así llegaron también temas relacionados con las polémicas con artistas como BTS, Chris Brown, Angela Davis y otras conversaciones que circulan en internet en relación a temas de cultura popular donde el Derecho está presente, “Hay cosas que muchas veces creemos que no pueden estar juntas, pero que realmente sí tienen mucho de dónde hablar” explica.
Sin embargo, el contenido y los análisis que presenta suelen ir más allá del elemento polémico, pues únicamente es la entrada para el derecho y el entendimiento de las personas de este en casos practicos, actuales y cercanos, pues Leslie insiste, en que el problema es que hemos aprendido a imaginarlo como algo lejano, formal y reservado para especialistas, pero aclara, “Derecho no es algo lejano. El derecho nos cuesta todos los días”.
Por ello, no desea que las personas memoricen conceptos jurídicos, sino que puedan reconocerlos cuando aparecen frente a ellas.
Pero por otro lado, esta acción de buscar una forma amigable para presentar el derecho también la he llevado a identificar límites y responsabilidades al compartir el derecho. Leslie, tiene uno de estos muy claro, “Yo no voy a hablar de un tema que no conozca”, esto implica ser transparente y responsable con quienes consumen su contenido, y en caso de ser necesario, recurre a colegas cuando necesita orientación.
La responsabilidad que Leslie ha identificado también gira en torno a la revisión de información, identificar la desinformación y aceptar las correcciones, explica que como divulgadora, “No estamos exentos de equivocarnos ni mucho menos a propagar más desinformación”, y si se se equivoca, considera importante aclarar o incluso retirar un contenido, cuando esto pase, “Una acepta, y escucha los cuestionamientos”.
Con el tiempo y la experiencia generando contenido, ha aprendido también a reconocer otra responsabilidad, y es que para ella es importante aceptar que su manera de explicar el Derecho está atravesada por sus propias experiencias, “Cuando hablamos mucho tenemos que aceptar que lo hacemos también desde nuestras vivencias”.
Su paso por Fiscalía, su vida y su acercamiento al feminismo forman parte de la mirada desde la que interpreta y explica determinados temas, pero esto, no quita peso a la responsbailidad “la responsabilidad también de aceptar que lo hago desde un sesgo y este sesgo son mis vivencias y la forma en como yo he politizado, y no va a ser igual a la de otras personas”.
Reconocer esto, también la ha llevado a sentar los límites con su contenido, pues aunque admite puede estar presente la etiqueta del “chismecito jurídico”, no se puede dejar de lado que es un caso real que se encuentra afectado a otras personas, “Muchas veces se nos olvida que cuando hablamos de este tipo de noticias lo vemos como chisme”, dice. “Pero finalmente son dolores de la gente, no es tu dolor”.
De esta forma busca generar un contenido que no revictimice a nadie o cause daños a su integridad a pesar de ser viral.
Todo lo que hacemos también es político y jurídico
Para Leslie, acercarse y acercar el Derecho es especialmente importante para las mujeres, pues considera muchas de las cosas que hoy parecen normales no siempre lo fueron, “El hecho de que ahorita normalizamos el hablar, el opinar, ir a la escuela o manejar es porque alguien litigó y advirtió tu derecho”, explica. “Todo lo que tú hagas como mujer es importante, es político y es jurídico”.
Cree que hablar de derecho es recordar que hubo generaciones que no pudieron ejercer sus derechos de la misma manera, entender la historia de derechos y disputas jurídicas que hicieron posible que una mujer pudiera tomar decisiones.
Por ello, también busca que a quienes acceden a su contenido “no simplemente le crean”, busca que la cuestionen a ella y a si mismxs.
“Si tú te acercaste y viste algo, yo esperaría que después lo buscaras. “Ella habló sobre pacto patriarcal, ¿qué es eso?”, y que al mismo tiempo también cuestione más cosas y que lo pueda también identificar ya en cosas más cotidianas. A mí lo que me motivó a hacer contenido eran estas chavas que cuestionaban todo el tiempo.
Desea que su contenido sea la puerta para hablar de más temas y dar espacio a todas las personas, “Mi prioridad siempre ha sido que tanto mujeres como disidencias tengan la posibilidad de cuestionar y si me quieren cuestionar a mí está increíble también”.
Aclara, finalmente, que no busca que las personas se conviertan en abogadas, busca que sepan que el Derecho también les pertenece, que es parte de sus decisiones, sus relaciones, sus cuerpos y en sus posibilidades.


