La violencia contra la comunidad Wixárika de Tateikie, es contra todas, todos, todes

Manos Libres

Por Francisco Macías Medina / @pacommedina (X) / @FranciscoMacias (TG)

La lucha por sus derechos de los pueblos originarios es una que es poco retomada por los medios tradicionales de comunicación, excepto de que se trate de apropiaciones culturales indebidas o de su folklorización, muchas de ellas propiciadas por los actores partidistas y funcionarios públicos.

Afortunadamente las redes sociales han impulsado la existencia de medios informativos alternativos e independientes, incluso de cuentas de los propios pueblos quienes comunican e informan sus diversos esfuerzos, luchas y resistencias.

La información ayuda a evitar la simplificación común de que simplemente los pueblos originarios cohabitan nuestro mismo espacio geográfico para darnos cuenta de su lucha por una libertad desde su propia cosmovisión y oportunidades, de la que hay que aprender y escuchar mucho más.

El ambiente que provoca la invisibilidad en las lógicas de “arriba” restringe la reacción o el análisis de la gravedad de lo que ocurre en sus territorios y que os implica a todos, todas y todes.

Hace más de una década al encontrarme en una de las comunidades del pueblo Wixárika, al caer la noche percibí la existencia de unas luces nítidas que bordeaban la sierra lentamente, las que confundí torpemente con estrellas fugaces. Uno de los compañeros me corrigió y me explicó que en realidad se trataban de vehículos de grupos de delincuentes que en realidad cruzaban su territorio y lo ocupaban de diversas maneras, sea para utilizar a las personas, resguardar mercancía o explotar los recursos. Ya desde esos años se percibía la gran presión hacia la vida de las comunidades de aquel lugar.

En fechas recientes, la comunidad de Tateikie ubicada en San Andrés Cohamiata, denunció que desde el año 2020 se incrementó la presencia del CJNG, aprovechándose de los conflictos agrarios y la ubicación interestatal de la zona Wixárika, ya que abarca los estados de Nayarit, Durango, Zacatecas y Jalisco, con todas las debilidades que eso implica (Nota de Sin Embargo).

En semanas recientes las agresiones fueron directas contra dirigentes tradicionales de la comunidad, incluso se documentaron privaciones de la libertad.

El Pueblo decidió realizar un plantón permanente en el Paraje el Bajío y enviar una comisión a exigir a las autoridades incrementar la seguridad y la libertad de las personas, ya que incluso se restringe el tránsito en los caminos e incluso les ha interrumpido el servicio de luz eléctrica, lo que obligó a suspender todas las actividades, incluso las educativas.

Pudiera parecer un incidente dentro de todos los que ocurren en los estados, pero en la práctica la delincuencia organizada busca realizar una ocupación que sustituya la vida comunitaria y haga dependiente sus libertades de sus dinámicas delictivas, es decir, actúa como un invasor o un estado de facto con capacidades de violencias.

Lo anterior no puede ocurrir sin las omisiones y la permisividad constante de los gobiernos de las entidades antes señaladas, los cuales, en vez de garantizar y atender planes ajustados a la vida y desarrollo de las comunidades, permiten una zona de impunidad activa, un desarrollo con connotaciones de ocupación territorial.

La respuesta del Gobierno de Jalisco es un claro ejemplo de que, ante la gravedad y riesgos de muchos derechos de la comunidad, se prefirió el atrincheramiento burocrático hasta el grado de que las balas de un policía estatal que custodiaba a un funcionario de primer nivel fuera el “marco” del diálogo.

Resulta paradójico que el miedo por la seguridad fuera de un funcionario y un policía, cuando existe una comunidad que resiste una ocupación violenta con graves consecuencias. La seguridad es para unos cuantos en Jalisco o solo para ellos.

Aunque en piezas informativas sin presencia en el territorio, se ha intentado decir que se ha reforzado la seguridad y que la situación es compleja, la comunidad continúa con las protestas hasta que no se garantice la seguridad a las comunidades por que como lo afirman ellos mismos: “Si el miedo avanza, el pueblo se levanta”.

Nos corresponde levantarnos junto con ellos para que su resistencia sea propia, permitirla o posponer la solución, es solamente esperar que ocurran consecuencias más graves.

Mostremos solidaridad, exijamos seguridad humana para el pueblo Wixáritari y la comunidad de Tateikie.

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Para más información: seguir la cuenta de Facebook WixarikaMx

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Francisco Macías Migrante de experiencias, observador de barrio, reflexiono temas de derechos humanos.

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