Trotamundos Político
Por Fabrizio Lorusso / @FabrizioLorusso
El 20 de agosto pasado, bajo el tema de “Cultura de paz”, la República Árabe Siria en la Asamblea General de la ONU, presentó el proyecto de resolución, luego aprobado por unanimidad, titulado: Día Internacional de Reconocimiento a las Mujeres Buscadoras de Personas Desaparecidas (A/80/L.108).
Con más de 131mil personas desaparecidas según el RNPDNO en México, Amnistía Internacional México documentó que el 90% de los integrantes en más de 230 colectivos son mujeres, mientras que las fiscalías locales han registrado a más de 25,100 mujeres como familiares buscadoras desde 2019.
La progresiva “feminización de la búsqueda”, a veces entendida como prosecución de las tareas de cuidado o, más bien, como “trabajo no remunerado” o “triple jornada” que recae en ellas porque el Estado no cumple, es un fenómeno tanto mexicano como internacional. Las desapariciones forzadas afectan a más de 85 países y se han transformado de tácticas de dictaduras militares a dispositivos estatal-criminales, paramilitares y privados, así como herramientas de represión en conflictos internos y persecución a defensores de derechos humanos, bajo la excusa del combate al terrorismo o al narcoterrorismo, entre otras, como ahora lo denominan en EUA para fines básicamente injerencistas.
Tres factores, me parece, pudieron influir en que justamente Siria diera este paso.
Uno, evidenciar internacionalmente el “cambio de régimen” en Siria, ya que el representante de este país ha afirmado que el expresidente Bashar al-Assad, derrocado en 2024, nunca habría impulsado una declaración sobre este tema, pero ahora, tras el ascenso de Abu Mohamed al-Golani, exlíder yihadista del Frente al-Nusra, apoyado por Occidente, cabe abanderar el respeto de los derechos humanos y generar la idea de un giro y transición.
Segundo, es un hecho que, tras casi 14 años de sangrienta guerra civil (e internacional) en Siria, desde la fase de la Primavera Árabe en 2011 a la caída del dictador al-Assad en diciembre de 2024, el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) ha documentado más de 600mil personas muertas, 7.2 millones de desplazados internos y 6 millones de refugiados, junto con por lo menos 118 mil desapariciones forzadas.
Tercero, quizás haya podido influir la presencia en el país de Oriente Medio de la ex comisionada mexicana de búsqueda, Karla Quintana Osuna, quien ocupó el cargo en México entre 2019 y 2023, siendo la primera titular de la Comisión Nacional, y desde 2025 ha sido nombrada como responsable de la Institución Independiente sobre las Personas Desaparecidas en Siria, establecida por la Asamblea General de Naciones Unidas.
La propuesta, finalmente aprobada el 31 de agosto en el décimo octavo período de sesiones, proclama oficialmente el 19 de diciembre como el Día Internacional de Reconocimiento a las Mujeres Buscadoras de Personas Desaparecidas, a partir del hecho de que la ONU advierte un drástico aumento de desapariciones asociadas a conflictos armados, procesos migratorios, desastres naturales y crisis humanitarias de distinta naturaleza en el mundo, siendo los estados los principales responsables de abordar el problema de forma integral: desde la prevención hasta la búsqueda, ubicación, identificación y restitución de las personas o sus restos.
También se reconoce que la desaparición acarrea sufrimiento profundo, trauma psicológico, posibles extorsiones, estigmatización, exclusión y pobreza, afectando de manera crítica sobre todo a mujeres y niños. Se destaca el rol de las mujeres buscadoras, cito textualmente:
“Reconociendo además la fortaleza, las voces, la capacidad de acción y el liderazgo de las mujeres que, colectiva e individualmente, se dedican a la búsqueda de personas desaparecidas, y valorando sus contribuciones decisivas a la verdad, la justicia y la memoria histórica, reconociendo al mismo tiempo la necesidad de abordar el impacto desproporcionado que tiene en esas mujeres la tarea de buscar a personas desaparecidas. Destacando que reconocer los esfuerzos y la lucha de todas las mujeres buscadoras de desaparecidos, incluidas madres, esposas, hijas, hermanas y otras familiares, así como su determinación de preservar a sus familias y su lucha por mantenerlas, mitigar el impacto en los niños y mantener vivo el recuerdo de ese sufrimiento, constituye solo una pequeña parte del reconocimiento del daño que se les ha infligido”.
También se reconoce el papel vital de las organizaciones de la sociedad civil y asociaciones de familias. Evidentemente, aunque la resolución tiene un carácter global, los primeros países implicados son los que tienen mayores cifras de desapariciones forzadas y de procedimientos internacionales, como las Acciones Urgentes, abiertos para esclarecer tales delitos y, sobre todo, dar con el paradero de las personas.
La organización IDHEAS (Litigio estratégico en derechos humanos) reportaba en marzo de este año que, entre los países signatarios de la Convención Internacional para la Protección de Todas las Personas contra las Desapariciones Forzadas, “México es actualmente el Estado Parte con mayor número de acciones urgentes por desaparición forzada a nivel mundial. De acuerdo con los datos más recientes, México acumula 819 acciones urgentes acumuladas (2012–febrero 2026), se observan 40 nuevas acciones urgentes en solo cinco meses (septiembre de 2025 –febrero de 2026.)
- México: 819 casos
- Irak: 669 casos.
- Colombia: 254 casos.
- Cuba: 200 casos.
- Honduras: 36 casos
Igualmente, la resolución (GA/12775), concebida asimismo en el marco de los 20 años de la de forma general, impulsa medidas y llamados a la acción como:
- Instar a los Estados a erradicar la violencia y la discriminación contra las mujeres buscadoras y proteger sus derechos humanos.
- Incluir activamente a las buscadoras en las deliberaciones y procesos de toma de decisiones que las afectan.
- Convocar a la sociedad civil, medios de comunicación, sector privado y academia a conmemorar el 19 de diciembre.
- Precisar que las actividades derivadas se financiarán con contribuciones voluntarias.
Una parte de las críticas o polémicas, relacionadas con la instauración de esta jornada, que tendencialmente, como todos los “días internacionales”, apunta a visibilizar y reconocer una problemática grave, vinieron en dos momentos: uno, en la misma Asamblea General por parte de representantes de algunos países con posturas contrarias a la “inflación” o “exceso” de fechas internacionales de conmemoración; y por otra parte desde organizaciones de personas buscadoras en México, aglutinadas en torno a la Glorieta de lxs Desaparecidxs, quienes emitieron un comunicado que vale la pena analizar por su postura muy válida y coherente.
La primera tanda de críticas la detalla el mismo comunicado de prensa de la ONU, el cual explica que
“si bien varios oradores acogieron con satisfacción las tres adopciones, algunos —incluidos los representantes de Canadá, Nueva Zelanda, Australia, Argentina y México— expresaron su preocupación por la proliferación de nuevos días, meses y años internacionales de la ONU, citando tanto la duplicidad como la carga que las nuevas conmemoraciones imponen a un sistema de la ONU ya de por sí saturado. El representante de Estados Unidos coincidió plenamente con esa apreciación, calificando los nuevos días internacionales como “derrochadores” y “infantiles”. Sin embargo, la resolución sobre las personas desaparecidas constituye una excepción notable y poco común a la postura de principios de Estados Unidos respecto a los días internacionales, dado su grave contenido temático y los notables avances logrados por el nuevo Gobierno de Siria”.
Cabe mencionar que, desde su creación en 1945, las Naciones Unidas han designado unos 200 días internacionales relacionados con sus ámbitos de trabajo como representación de la “comunidad internacional”: la paz, el desarrollo, los derechos humanos, la justicia, la igualdad, la acción humanitaria, el clima, las armas nucleares, y también la conmemoración de logros humanos, contribuciones científicas y el papel de ciertos actores sociales como las mujeres rurales o, en el caso que nos ocupa, las mujeres buscadoras. El descrédito hacia la ONU, impulsado por algunos líderes políticos cada vez más en la última década, además del reflejo de errores, burocracias y desilusiones ligadas a la operación de Naciones Unidas más en general, se hace notable también en el abandono relativo del interés o en las críticas a la aprobación de nuevos días de memoria o reconocimiento.
De por sí, no es su proliferación lo que determina su valor intrínseco, pues normalmente se refieren a causas fundamentales y de alto significado simbólico y material, sin embargo, el éxito y continuidad de la memoria y las acciones colectivas en esos días puede variar, dependiendo de cómo es adoptado y adaptado a condiciones locales por parte tanto de gobiernos como, y sobre todo, de la gente: un ejemplo de esto el 30 de agosto, otro día reconocido por la ONU, que es dedicado a la víctimas de desaparición forzada en el mundo y fue creado en 2010 sin demasiada sensación, pero a lo largo del tiempo, dadas las condiciones de la violencia y la desaparición en México, fue apropiado – y hasta resignificado o actualizado para el momento que vivimos – por los colectivos. El 30 de agosto fue transformándose en factor de visibilización, empatía y memoria, pero sobre todo de reivindicaciones y protestas, pretexto de nuevas uniones e iniciativas locales, nacionales, regionales.
El camino y uso que tendrá el 19 de diciembre, Día Internacional de las Mujeres Buscadoras, dependerá del tiempo y del juego de fuerzas, narrativas alternas y apropiaciones creativas que la sociedad, primeramente, las mismas personas buscadoras, estarán formando.
Por otro lado, otras críticas, en mi opinión atinadas y legítimas, se pueden fundar en el hecho de que, más allá de las luchas por el reconocimiento y la identidad o la memoria, lo que se ha dejado atrás y debe de volver en primer plano es la lucha por la redistribución y la justicia substantiva, la no repetición y los derechos concretados en el día a día, que influyan en cambios estructurales y sistémicos, más de raíz. Estos cada vez más han sido abarcados o subsumidos por el exceso celebrativo o memorialista, la romantización o normalización de las luchas sociales, incluyendo a la de las familias y colectivos en búsqueda de personas desaparecidas.
Aun reconociendo que la creación de un Día dedicado a Mujeres Buscadoras es un acontecimiento importante, lo es especialmente si no se utiliza como pretexto por parte del poder político y de la sociedad para simplemente adoptar el tema durante un día, para “darle atención”, “contener”, “canalizar el problema”, “deslindar”, como si fuera una cuestión ajena, externa, o se tratara de destinar algún presupuesto a palas y picos o becas. No es posible reducir la violencia a lo anecdótico y despolitizarla, así como no me parece correcto reducir la historia de vida de las personas (desaparecidas y quienes les buscan) a su agravio.
Por ejemplo, un reconocimiento que pudiera materializarse de forma estructural sería aceptar la sentencia de diciembre de 2025 de la CIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos) que determinó que el Estado mexicano (entendido en su conjunto) fracasó en prevenir, investigar y sancionar la violencia extrema contra Lilia Alejandra García Andrade, joven de 17 años que, en 2001, fue víctima de abuso sexual, desaparición y feminicidio en el estado de Chihuahua. También estableció que México debía integrar los conceptos de madres buscadoras, persona buscadora y madre de víctima de feminicidio en la Ley para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas y garantizar que dichas personas puedan beneficiarse del Mecanismo de Protección.
Pero, en mayo de 2026, la coordinadora para la atención de casos en organismos internacionales de Derechos Humanos, Nancy Desiderio, sostuvo, en una carta enviada a Norma Andrade, madre de Lilia Alejandra, que con el marco legal actual mexicano ya se da por reconocida la labor de las madres buscadoras sin tener que nombrarlas explícitamente en la Ley. Incluirlas específicamente significaría, en cambio, conformar un marco ad hoc, reconociendo que las condiciones de actuación y de riesgo de personas buscadoras son distintas de las que encaran periodistas y personas defensoras.
A partir de este marco y antecedentes, a manera de cierre, les dejo en seguida el comunicado publicado en redes del movimiento de la Glorieta de lxs Desaparecidos, el cual pone el acento en aspectos fundamentales, poco escuchados en los medios de comunicación que trataron el tema en este mes de septiembre, como son: la exigencia de justicia, con acciones concretas y contundentes; la responsabilidad del Estado que, en cambio, es asumida por las familias y las mujeres por necesidad; la denuncia de la normalización y conmemoración de una tortura diaria determinada por la inacción o complicidad de los estados; el impulso a avanzar en la dirección trazada por el CED ONU (Comité contra las Desapariciones Forzadas), discordante de la postura menos crítica, manifestada por la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos.
Los familiares, amigos y colectivos firmantes, quienes desde hace décadas buscamos a nuestras Personas Desaparecidas en México, reconocemos que la Asamblea General de las Naciones Unidas haya visibilizado este tema durante su Octogésimo período de sesiones. Hablamos de una tragedia que, dolorosamente, se extiende y agrava en todo el mundo. Sin embargo, la inmensa gravedad de la crisis humanitaria de desaparición de personas a nivel global, y de manera particular en México, exige acciones contundentes, no solo gestos.
Para consolidar verdaderamente los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y la Declaración Universal de Derechos Humanos, debemos entender que las grandes crisis exigen grandes respuestas. “Proclamar un «Día Internacional de Reconocimiento a las Mujeres Buscadoras de Personas Desaparecidas» visibiliza la lucha incansable de miles de nosotras y nosotros. No obstante, conlleva un riesgo profundo: puede leerse como la normalización de la tortura continua que vivimos y como una condena para que familias enteras asuman para siempre una labor que no les corresponde”.
Lo que verdaderamente necesitamos es Justicia. Necesitamos un llamado enérgico a los Estados Miembros para que asuman su obligación de buscar y encontrar a los miles de personas que han sido desaparecidas, así como para detener esta crisis de raíz, garantizando medidas reales de no repetición.
Invitar a los Estados Miembros, a las entidades del sistema de la ONU y a la sociedad internacional a conmemorar «nuestro día», como señala su resolución, es, en los hechos, pedirles que conmemoren la tortura diaria que sufrimos a causa de la inacción estatal.
Exigencias concretas a la Organización de las Naciones Unidas:
-
- Avanzar hacia la activación del Artículo 34 de la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas.
-
- Garantizar el cumplimiento íntegro de los Dictámenes y Acciones Urgentes emitidos por el Comité de Derechos Humanos y el Comité contra la Desaparición Forzada (CED).
-
- Asegurar perfiles altamente capacitados, sensibles y proactivos en la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OACNUDH).
-
- Cesar la validación de la simulación estatal e impedir que se transfiera de forma permanente a las familias la responsabilidad de la búsqueda que compete al Estado.
Institucionalizar esta fecha se siente como una validación de que las familias debemos seguir haciendo el trabajo que al Estado Mexicano le corresponde, mientras sus instituciones continúan simulando que buscan. Resulta doloroso y revictimizante ver cómo la ONU intenta mitigar nuestra realidad a través de un Alto Comisionado para los Derechos Humanos que, en ocasiones, parece tener más interés en no incomodar al Estado Mexicano que en defender a las víctimas.
Hacemos un llamado urgente a las Naciones Unidas para que enfrente esta crisis humanitaria junto a nosotros con absoluta contundencia, para que algún día podamos regresar a todas nuestras personas desaparecidas a casa y, finalmente, vivir en paz, con dignidad y memoria.
***
Súmate aquí a la campaña de donaciones solidarias de ZonaDocs


