Tesicafé cumple 11 años de acompañar la investigación desde la escucha

Tesicafé cumple 11 años como un proyecto de acompañamiento para personas que realizan tesis e investigaciones. La escucha y el cuidado han sido parte fundamental de sus procesos, así como la construcción colectiva de herramientas frente a los cambios en la educación. Ante la expansión de la inteligencia artificial, el proyecto promueve una alfabetización crítica y un uso ético desde la experiencia.

Por Vanessa Briseño / @nevervb

Hace once años, cuando el Dr. Luis Josué Lugo Sánchez —conocido entrañablemente como el profe Lugo en la comunidad Tesicafé— cursaba sus estudios de maestría, una amiga le solicitó orientación para estructurar su protocolo de investigación. El profe Lugo accedió a brindarle asesoría sin fijar un cobro formal y, ante la insistencia de su colega por remunerarle el tiempo invertido, él sugirió simbólicamente que bastaba con invitarle algo de comer. Ella decidió recomendarlo entre sus conocidas y le sugirió establecer una cuota de recuperación accesible para formalizar estos acompañamientos. Aquel gesto espontáneo marcó el nacimiento de Tesicafé, una plataforma autogestiva que desde entonces acompaña a estudiantes e investigadores en la conclusión de sus trabajos de titulación.

A partir de aquella primera experiencia, la recomendación boca a boca aceleró el crecimiento de la iniciativa. En sus primeros años, Tesicafé transitó por múltiples sedes: desde la renta de un espacio en una universidad privada y reuniones en diversas cafeterías, hasta la instalación de un local propio en las inmediaciones de Ciudad Universitaria que posteriormente sufrió un robo, obligando al equipo a retornar a un formato itinerante. Desde hace un lustro, la colectiva mantiene presencia física y digital continua cerca de la Facultad de Medicina y del campus central de la UNAM.

En entrevista para ZonaDocs, el profe Lugo relató que Tesicafé surgió para atender la demanda concreta de asesoría metodológica en la elaboración de tesis, aunque con el paso del tiempo esa labor adquirió matices más complejos. El proyecto inició en un ecosistema académico muy distinto al actual, cuando las exigencias institucionales y las herramientas de consulta obedecían a otras dinámicas. Por ello, la propuesta evolucionó hacia un modelo de acompañamiento integral que contempla dimensiones epistemológicas, emocionales, organizativas y políticas.

Uno de los principales vacíos detectados desde el origen fue el salto cualitativo entre la aprobación del protocolo y el inicio de la redacción. El profe Lugo advirtió que existen abundantes manuales sobre metodología, técnicas de investigación o armado de índices, pero escasean los recursos pedagógicos orientados a guiar al estudiante sobre cómo estructurar el primer capítulo o procesar la información de campo. Dentro del propio equipo de trabajo fue necesario reconocer que muchas de estas destrezas se adquirieron a través del ensayo y error en la práctica misma.

Ese diagnóstico dio lugar a uno de los pilares que Tesicafé preserva: la reflexividad crítica sobre los propios procesos de producción de conocimiento. Más allá de imponer un método único o dogmático para desarrollar una investigación, el espacio ha diseñado herramientas a partir de las vivencias reales de sus integrantes y usuarios. Para el profe Lugo, esta revisión constante permite al equipo evaluar su propio crecimiento a la par de las transformaciones que experimentan las tesistas.

Foto: Tesicafe

A lo largo de más de una década, el proyecto también se consolidó como un laboratorio de articulación para desarrollar iniciativas, publicaciones y redes de colaboración laboral. El profe Lugo define a Tesicafé como un espacio autogestivo que germinó en un contexto de precarización educativa y laboral, donde muchos profesionales jóvenes enfrentaban severas barreras para acceder a la docencia, la publicación académica o el desarrollo profesional. Frente a ese escenario, la colectiva construyó alternativas hombro con hombro con las y los tesistas.

El crecimiento de la plataforma demandó la conformación de un equipo interdisciplinario. El profe Lugo detalló que la atención a la salud emocional se incorporó hace varios años mediante la integración de profesionales que coordinan actividades específicas de contención. Asimismo, al grupo se han sumado especialistas en ciencia de datos, visualización de información y metodologías cualitativas para responder a las particularidades de cada investigación.

Para el coordinador, esta diversidad de perfiles ha permitido una especialización técnica sin perder el sentido de trabajo comunitario. Por las salas de Tesicafé han transitado personas que posteriormente consolidaron carreras académicas, coordinaron seminarios o abrieron sus propios espacios educativos. Paralelamente, el contexto de la investigación cambió de forma drástica: el profe Lugo identificó un desinterés gradual por la modalidad de tesis, sumado a la irrupción de la inteligencia artificial como un factor que transformó la producción académica.

Frente a esta realidad, el profe Lugo destacó la importancia de ejercer un acompañamiento fundamentado en la ética del cuidado, evitando reducir esta postura a un mero eslogan publicitario. “Más bien es en la práctica”, puntualiza. Esta filosofía operativa se traduce en evitar la saturación de las asesorías individuales, promover seminarios colectivos y generar entornos horizontales donde las y los participantes aprendan entre pares, adaptando la atención a las condiciones de vida de cada estudiante.

Dentro de esta metodología, la escucha activa ocupa un lugar primordial. El profe Lugo sostuvo que “la bandera principal de Tesicafé es la escucha”, entendida como la capacidad de dimensionar la situación personal, laboral y de salud mental del estudiante antes de prescribir una ruta de trabajo. Este ejercicio exige además a los asesores recordar sus propias dudas y temores durante sus etapas de formación inicial.

Escuchar implica también negociar los tiempos del cuidado sin idealizar los procesos ni exigir ritmos de entrega homogéneos. El profe Lugo explica que ante un escenario de sobrecarga o bloqueo emocional, el acompañamiento consiste en dialogar abiertamente con la persona sobre si prefiere hacer una pausa, replantear la estructura o avanzar a un paso más pausado. Por esta razón, la escucha comprensiva ha sido el hilo conductor durante estos once años.

Por otro lado, el surgimiento de la inteligencia artificial generativa a finales de 2022 planteó nuevos retos éticos y técnicos para la coordinación del espacio. Así, el equipo de Tesicafé decidió abordar de frente el impacto de estas herramientas en la investigación, promoviendo el diseño de protocolos pedagógicos basados en la experimentación directa con casos concretos.

La postura del proyecto frente a la tecnología se ha transformado progresivamente: pasó de una etapa de apropiación inicial a un enfoque de apropiación crítica, para situarse hoy en un proceso de alfabetización digital. La labor de Tesicafé se ha centrado en analizar las herramientas desde la práctica para visibilizar tanto sus virtudes metodológicas como sus riesgos y limitaciones en la redacción científica.

En lugar de adoptar “marcos punitivos”, el equipo apostó por la divulgación accesible a través de vídeos, contenidos informativos para redes sociales, guías de uso ético e intervenciones educativas. El profe Lugo reconoció la coexistencia de posturas encontradas sobre la inteligencia artificial: desde quienes comercializan cursos acelerados, hasta quienes experimentan frustración o temor ante su avance. Ante este panorama, el espacio promueve una desaceleración consciente de los procesos de escritura.

Esta experiencia con la tecnología impulsó a Tesicafé hacia nuevos campos de formación profesional. El profe Lugo señaló que algunos miembros del equipo desarrollaron talleres y seminarios especializados sobre herramientas digitales, mientras que otros prefirieron enfocar sus tutorías en metodologías tradicionales. Esta convivencia plural enriquece la dimensión intergeneracional del proyecto, permitiendo comprender cómo dialogan las distintas edades con las innovaciones tecnológicas.

Al arribar a sus once años de existencia, el profe Lugo no planteó una expansión apresurada como meta prioritaria, sino el mantenimiento de la infraestructura autogestiva y la preservación de los valores comunitarios construidos. Definió a estos principios como valores en construcción y de carácter contingente, ligados a las necesidades de quienes integran la colectiva y de las generaciones de tesistas que la respaldan.

Ese respaldo comunitario ha sido vital en momentos de crisis. El profe Lugo rememoró que, tras el robo que dejó al proyecto sin capital para cubrir la renta del local, las y los integrantes organizaron rifas, donaciones y actividades diversas para sostener el espacio. Para el coordinador, estas acciones demuestran que Tesicafé se sustenta en una red de afectos y relaciones humanas de largo alcance.

El futuro inmediato de la plataforma contempla recuperar espacios de encuentro para la planta docente. El profe Lugo manifestó el interés de reactivar el seminario interno de profesores, un foro de discusión teórica que funcionó durante dos años con un enfoque libre de las presiones de la evaluación productivista institucional. Asimismo, se busca consolidar un modelo económico sostenible que garantice el pago de alquileres, retribuya dignamente el trabajo de los asesores y se mantenga accesible para el estudiantado mexicano.

Con el tiempo, el impacto de Tesicafé trascendió las fronteras físicas de la capital. El profe Lugo comparte testimonios de estudiantes en Argentina y Colombia que han utilizado las guías públicas de la plataforma para concluir sus posgrados, así como de profesionales que atribuyen parte de sus logros académicos al acompañamiento recibido. Estas experiencias dan cuenta del alcance social que el proyecto ha cosechado en América Latina.

Al reflexionar sobre el presente y el porvenir, el profe Lugo vinculó la labor de Tesicafé con la urgencia de defender una investigación científica con sentido social y compromiso público. Del mismo modo, enfatizó la necesidad de “tender puentes entre el periodismo independiente y la academia” para generar proyectos colectivos que analicen las problemáticas contemporáneas desde una postura crítica y accesible.

Más allá de las tendencias tecnológicas y las transformaciones mediáticas de la última década, la historia del proyecto retorna a su núcleo esencial: acompañar los procesos de indagación desde la empatía, escuchar a las personas y construir metodologías a la medida de sus realidades. En este aniversario, la trayectoria de Tesicafé invita a la comunidad académica a pausar y preguntarse, como planteó el profe Lugo: “para qué y para quién hacemos lo que hacemos”.

Para acceder mayor información o establecer contacto con Tesicafé, visita su página web www.tesicafe.com o a través de su perfil de Instagram donde les encuentras como: @tesicafe 

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Vanessa Briseno
Vanessa Briseno
Melómana por excelencia y apasionada de la lectura. Creo firmemente que el periodismo es una gran herramienta que te permite contar historias reales desde la verdad.

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