Tras las agresiones y detenciones denunciadas durante la marcha del 11 de octubre, la segunda megamarcha por el agua limpia en Guadalajara estuvo marcada por nuevas situaciones que comprometieron la seguridad y la tranquilidad de las personas asistentes.
Ante estos hechos, se organizaron brigadas de primeros auxilios, se distribuyeron cubrebocas y se establecieron medidas de seguridad para prevenir riesgos, responder ante posibles agresiones y proteger a quienes participaron en la movilización.
Texto y fotos por: Farah Medina / @_dtfarahm_
Después de los hechos de represión y las detenciones arbitrarias denunciadas durante la movilización del 11 de octubre, quienes volvieron a tomar las calles de Guadalajara, el domingo 18, organizaron redes de cuidado para proteger, acompañar y responder ante posibles agresiones y emergencias.
Incluyendo recomendaciones para evitar detenciones arbitrarias, puntos de encuentro para las familias y un comité de seguridad encargado de la toma de decisiones sobre el recorrido.
La movilización convocada por habitantes y colectivos independientes y autónomos, reunió a personas que exigían acceso a agua limpia, revocación de mandato y rechazo a la privatización. Sin embargo, desde antes de comenzar el recorrido hasta Palacio de Gobierno desde el Parque Rojo, la seguridad se convirtió en una de las principales preocupaciones.

Antes de salir a las calles
Los hechos del 11 de octubre fueron detonantes para la preparación de esta segunda movilización, pues frente a Casa Jalisco, manifestantes denunciaron detenciones arbitrarias, exceso de fuerza policial, uso de gas lacrimógeno y chorros de agua contra quienes participaban de forma pacífica. Entre las personas afectadas había familias, periodistas y personas adultas mayores.
Ante la posibilidad de la repetición, en redes sociales comenzaron a circular recomendaciones para asistir a la marcha y responder ante una situación de riesgo.
Se difundieron indicaciones sobre cómo actuar ante una posible detención arbitraria, la importancia de portar identificaciones oficiales, preparar un botiquín de primeros auxilios y evaluar riesgos durante el recorrido. También circularon recomendaciones relacionadas con la exposición al gas lacrimógeno.
Esta preparación también buscaba difundir formas de comunicación para responder ante una emergencia. Entre las señales se encontraba levantar el puño para pedir silencio y cruzar los brazos para indicar una emergencia médica.
A los parepatuvos, la prevención y la protección se sumaron brigadas integrada por personas voluntarias, encargadas de atender posibles emergencias médicas, responder ante la exposición a gas y apoyar en la organización de las personas durante la marcha.
Integrando también un c+omite de seguridad que tenía la tarea de comunicar indicaciones, mantener el orden del contingente y tomar decisiones para resguardar la seguridad de las personas asistentes.
Propósito que sería cumplido minutos después del inicio de la marcha cuando surgieron las primeras alertas de seguridad.

Las brigadas al frente
Cerca de las 11 de la mañana, miles de personas ya se encontraban concentradas en el Parque Rojo. Mientras el contingente buscaba organizarse por bloques, integrantes del comité de seguridad detectaron, alrededor de las 11:10, a un grupo de personas encapuchadas que portaban palos y tubos.
Aunque llevaban carteles de apoyo integrantes del comité y ciudadanos exigieron que se retiraran buscando mantener pacífica la marcha.
Las personas organizadoras lograron retirar algunos de los objetos que portaba el grupo y los llevaron a una de las ambulancias presentes. Un integrante del comité explicó que no quería entregarlos a las autoridades porque temía que fueran devueltos a quienes los portaban en primer lugar: “Esto fue recolectado antes de iniciar la marcha, entonces ya hay provocaciones, ya hay gente que enviaron para la marcha pacífica”, denunció. “Vamos a entregarlo a personal de ambulancia, primeros auxilios, por el temor de entregarlo a las autoridades y que lo divulguen”.
En este momento, integrantes del comité y brigadas identificaron al grupo como presuntos integrantes de un grupo de choque que, según sus declaraciones, habría sido enviado por el Gobierno de Jalisco.
Mientras tanto integrantes de las brigadas continuaron distribuyendo materiales con medidas de seguridad y direcciones de centros médicos y hospitales a los que podían acudir ante una emergencia.
Cerca de las 11:26 de la mañana, cuando el contingente apenas había avanzado unos metros, la marcha se detuvo para terminar de organizar e integrar a todas las personas, fue durante la pausa, que el comité compartió las últimas indicaciones antes de continuar a la brigada Anti-Gas y de Primeros Auxilios.
Estás brigadas llevaban consigo recipientes con agua y tenía instrucciones de no devolverlas bombas de gas lacrimógeno que pudieran ser lanzadas y evitar exponerse y exponer a los manifestantes a situaciones de riesgo.
Sus integrantes podían identificarse por una cruz roja o un listón rosa.
Mientras esperaban, las brigadas también repartieron cubrebocas N95 entre familias y personas que querían utilizarlos como medida de protección ante el gas lacrimogenmo, una medida, que si bien, no repele los efectos, disminuye el impacto de este gas en las vías respiratorias.
Ana fue una de las personas que recibió cubrebocas. Acudió con sus hijos y esta era la segunda vez que participaba en la marcha. Después de los hechos del 11 de octubre, decidió tomar precauciones para mantenerse junto a ellos:
“Mantenernos cerca, obviamente ya les dije a los niños de no separarnos, de que si ven algún alguna señal de que se sienten intimidados, pues también que nos pidan ayuda y pues los cubrebocas, pero esos nos los acaban de dar”., relató.

Detenerse fue una decisión colectiva
A las 11:45 de la mañana, mientras el contingente permanecía detenido, comenzaron a circular reportes de que el grupo identificado por el comité de seguridad había tomado rutas alternas, como la Calle Pedro Moreno, causando daños a su paso, como ZonaDocs pudo documentar.
Más adelante, retoman su avance hacia Palacio de Gobierno por la avenida Juárez. Ante estos reportes, el comité de seguridad comenzó a dar indicaciones para que la marcha no avanzara. La decisión fue tomada para protegera quienes exigían agua limpia.
Mientras integrantes del comité intentaban informar al contingente y mantener organizadas las brigadas de primeros auxilios, algunas personas insistían en continuar el recorrido, mientras otros esperaban instrucciones, sin saber cuánto tiempo permanecerían en el lugar o si sería seguro avanzar.
A las 12:09, el comité anunció la suspensión del avance al considerar que no existían condiciones de seguridad para continuar:
“Hemos hecho un balance de que no hay condiciones para marchar porque el grupo de choque que envió el Gobierno de Jalisco nos está esperando porque no enviaron policías en esta ocasión. Fue una estrategia que hicieron para encontrar la forma de reprimirnos”, denunciaron integrantes del comité ante los medios de comunicación presentes.
También señalaron:
“Nuestra nuestra lucha sigue siendo legítima e importante y urgente. Entonces seguiremos movilizándonos, seguiremos marchando, pero el día de hoy las condiciones no dan para hacerlo”.

La decisión generó diferencias entre quienes querían continuar y quienes consideraban necesario detenerse. El comité pidió mantener la calma, mientras las brigadas intentaban comunicar las indicaciones y evitar que la tensión aumentara.
Momentos más tarde, para evitar confrontaciones y priorizar la seguridad, integrantes de las brigadas de primeros auxilios y anti-gas formaron una barrera humana para separar a quienes participaban en la movilización de las personas que exigían avanzaran hacia Palacio de Gobierno a pesar de la posible amenaza que encontrarían a su paso.
Sin embargo, la incertidumbre, el caous y la desinformación crecieron entre los asistentes. Ya que había quienes señalaban a las brigadas como grupos de choque, quiene solo se encontraban apoyando y en momentos hincados y pidiendo silencio para poder distribuir las indicaciones del comité de forma uniforme, demostrando su proposito pacifico y soilidario.
Desde las banquetas, algunas personas respaldaron la decisión de permanecer en el lugar hasta contar con condiciones más seguras.
Un ciudadano que acababa de llegar a la marcha y escuchó los reportes sobre los daños a establecimientos consideró que el grupo que avanzaba hacia Palacio de Gobierno no formaba parte de la movilización: “Escuchamos que empezaron a reventar vidrios y ya cuando empezamos a caminar, nos dimos cuenta de que eran aquí en este hotel que está aquí en la esquina, en contraesquina del templo de la del Carmen y también en Coppel”, relató y agregó: “Vamos llegando, pero se ve bien. Como que están sacando a la gente que quiera hacer el desorden y eso me parece muy bien. Esperemos que no tardemos en ya empezar a caminar”.
Finalmente, cerca de la 1:30 de la tarde, el contingente avanzó rumbo a Palacio de Gobierno. El comité de seguridad reorganizó e hicieron uso de un listón amarillo para separar a las personas manifestantes de quienes identificaban como posibles responsables de generar daños en negocios sobre la avenida Juaréz.
El cuidado continuó en Palacio de Gobierno
Alrededor de las 2 de la tarde, el contingente llegó a Palacio de Gobierno. Las personas manifestantes se reunieron alrededor y gritaron consignas frente al recinto, que permanecía cerrado y protegido por vallas de seguridad.
En el lugar, integrantes de las brigadas continuaron repartiendo cubrebocas y compartiendo información sobre los puntos de atención médica disponibles. Las medidas de protección que habían acompañado la organización desde el Parque Rojo se mantuvieron durante la concentración.
Las personas manifestantes continuaron llegando de forma pacífica, mientras las brigadas permanecían atentas ante posibles emergencias y reiteraban el llamado a evitar provocaciones y cuidarse mutuamente.
La segunda marcha por el agua limpia no transcurrió como estaba prevista. Las alertas de seguridad modificaron el recorrido y las redes de cuidado organizadas por las propias personas asistentes fueron la forma de protección y seguridad más notoria para los asistentes ante la falta de elementos policiales durante todo el recorrido.



