#HastaEncontrarles
Por Michelle Correa / @michelle.correaa (IG)
La crisis de desaparición forzada en México ha estado latente en los últimos días, gracias a la movilización y bloqueo que madres buscadoras realizaron, gracias al colectivo Mariposas Buscando Corazones y Justicia se mantuvo un bloqueo de aproximadamente 36 horas en la carretera federal México-Toluca, un llamado más a las autoridades y sociedad para denunciar un estado de derecho fallido.
Familias de personas desaparecidas, entre ellas integrantes del colectivo de la glorieta de las y los desaparecidos, enviaron una carta pública a los ocho especialistas convocados por la Secretaría de Gobernación (SEGOB) para analizar el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas. En el documento, fechado el 19 de octubre de 2026, piden que la revisión “no sea un esfuerzo más para borrar a nuestros seres queridos”.
Las firmantes, que se identifican como madres, padres, hermanas, hijas y esposas de las más de 135 mil personas desaparecidas en el país, aseguran que se enteraron del grupo por las noticias y no porque se les consultara. La carta se dirige a Mayank Kejriwal, Zubin Jelveh, Ted Enamorado, Astrid Adriana Pozos, Ernesto Isunza Vera, Esteban Salmón, Guillermo Guevara y Rodrigo Canales.
Las familias recuerdan que, en marzo de este año, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) hizo una primera revisión del Registro Nacional. Señalan que hasta hoy no se ha dado a conocer la metodología utilizada.
Esa revisión, afirman, creó categorías “fuera de la ley”, como registros con “información suficiente”, los que “requieren completar sus datos” y aquellos con “actividad posterior” a la desaparición. Según la carta, el propio SESNSP reconoció que no tenía facultades para ese trabajo, lo que “ha generado más dudas que certezas” y reavivó la disputa por las cifras.
Las familias piden conocer los criterios de selección de los integrantes del grupo de personas expertas nacionales e internacionales convocado por la Secretaría de Gobernación para el análisis del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas antes de que se apliquen y no cuando ya se presentan a la población. Lamentan que sus seres queridos sean tratados “como cifras que van y vienen”.
Para las familias, el anuncio es una muestra más de que el Estado mexicano les falla y de que la crisis de desapariciones continúa. Acusan que el gobierno solo simula atención cuando se acerca una revisión de la ONU, mientras el trabajo de las personas buscadoras, que salen a las calles todos los días, no se refleja en acciones concretas.
Para las firmantes, el Registro Nacional no es una base de datos cualquiera: aunque reconocen que tiene aspectos por mejorar, es donde están el nombre y los datos de sus familiares para que las autoridades los busquen.
Cuestionan que desconocen los criterios de selección del grupo y que sus integrantes fueron elegidos por las mismas autoridades cuyo trabajo van a revisar. Preguntan cómo se cuidará su independencia y piden conocer el mandato, los objetivos, las funciones, los alcances, la duración del trabajo y si podrá ser evaluado de forma periódica.
Denuncian que las autoridades cuentan con inteligencia artificial, estadística y políticas públicas, pero dicen no saber quiénes conocen las voces de las familias en búsqueda ni los retos que han enfrentado con el Registro. “Una vez más se nos está dejando fuera”, sostienen.
La carta señala que el anuncio llega pocos días antes de que el Comité contra la Desaparición Forzada (CED) de la ONU presente su informe sobre México, y lo interpretan como un intento de simular atención al tema.
Critican además que la Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos en México haya acompañado el proceso de selección, pues, afirman, ha dejado de lado la centralidad de las familias. Hacen un llamado al nuevo representante para que deje atrás “la visión de ser una oficina de asistencia del Estado mexicano”.
Las familias solicitan que, una vez concluidos los instrumentos de “colaboración y confidencialidad” anunciados por SEGOB, se les convoque a una reunión pública donde se compartan sus términos completos y cómo se operarán. Piden también que los expertos no repliquen “las malas prácticas” de quienes trabajan frente a graves violaciones a derechos humanos.
Exigen ser escuchadas: son ellas quienes mejor conocen los criterios y las formas de búsqueda, tras años de ponerlos en práctica. Consideran que excluirlas es una falta de respeto, tanto a sus seres queridos como a ellas mismas, porque se ignora un esfuerzo construido con amor y constancia. Aseguran, además, que solo ellas podrán encontrarlos.
“No es necesario tener un familiar desaparecido para tener sensibilidad en el apoyo para encontrar a los miles de desaparecidos”, concluye la carta, que cierra con el lema “¡Hasta encontrarles!”.


