Jugar con el agua

#ZonaDeOpinión

Por Anashely Elizondo / @Anashely_Elizondo

El recuerdo de los veranos de mi niñez resalta siempre con lucidez. 

Puedo memorizar, sin problema alguno, el color verdoso de la pequeña alberca de plástico que mi madre inflaba, para mi hermano y para mí, en la cochera de nuestra casa. También tengo presente el olor a protector solar; los arcoíris que podías formar con tu dedo pulgar, una manguera y la luz del sol; y el tamaño y luminosidad de los pequeños globos que llenábamos de agua para encarar un enfrentamiento inocente. Los rociadores, las regaderas del jardín, los charcos y el lodo. 

Nunca -nunca- se desperdiciaba. Después de jugar en la alberca, regabamos el jardín; los globos eran reventados en enormes pastizales verdes o cerca de los rosales de los vecinos. Eso fue hace más de diez años. Cuando el agua que salía de nuestras llaves era potable. Cuando no olía a sucio, a metal, a caño. Sin color, sin residuos extraños.

Hoy, las infancias ya no juegan con el agua, ni en el calor asfixiante de la primavera, ni en la humedad tapatía del verano. Hoy, las infancias de al menos 94 colonias de la Zona Metropolitana de Guadalajara enfrentan falta de suministro. Ignorando el famoso calendario del “tandeo”, dependiendo del paso frecuente de las pipas o de las llenadoras de agua bebible más cercanas. 

Jugar con el agua era un privilegio. Ahora, no se puede jugar ni vivir con ella. No se puede utilizar para lavar las guayabas de los árboles o para curar los raspones. No se puede beber de la llave mientras juegas en la calle. Imposibles las mini albercas, los juegos con mangueras y los baños largos antes de dormir.

Porque privar del agua a una sociedad completa afecta no sólo en la comodidad y la dignidad de la vida. Afecta también la manera en la que nos relacionamos con el recurso, cómo lo vivimos, qué significa para nosotros.

Porque los niños y niñas merecen más el agua que las refresqueras, las cervecerías y las empresas que absorben y maltratan la tierra y la vida. Merecen albercas, globos con agua, macetas con vida, olor a ropa limpia.

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Anashely Elizondo
Anashely Elizondo
Licenciada en Artes Visuales para la Expresión Fotográfica y becada en taller de fotoperiodismo de National Geographic. Colaboradora de la Gaceta y el Área de Prensa de la Universidad de Guadalajara. Enfoca su visión en temas relacionados con derechos humanos, feminismo y arte/cultura.

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