En Pie de Paz
Por Carmen Chinas*
Fotografía de portada @LulaOficial (X)
En un mundo donde las derechas y sus expresiones más radicales de carácter neofascista disputan hoy con fuerza la agenda política global, el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva se ha visto como una esperanza. Artistas, defensores de derechos humanos y líderes sociales de Brasil y de muchas regiones del mundo llenaron las redes sociales de mensajes expresando su respaldo al presidente Lula y a la continuidad de su mandato, frente a la posibilidad de que la derecha ultraconservadora se impusiera con Flávio Bolsonaro. El triunfo en segunda vuelta se ha calificado como una remontada histórica, pues, por primera vez desde hace casi treinta años, quien quedó en segundo lugar en la primera vuelta electoral en Brasil consigue ganar en la segunda.
Las corrientes progresistas y de izquierda han impulsado históricamente derechos laborales, programas sociales, igualdad de género y protección ambiental; las agendas conservadoras subordinan la igualdad a los roles tradicionales de género, cuestionan la diversidad y privilegian la rentabilidad empresarial sobre la protección laboral, lo que lleva a profundizar las desigualdades. Desde la construcción de paz, los procesos políticos que tienden a ampliar la protección de los derechos sociales y el bienestar colectivo pueden contribuir en mayor medida a sociedades más pacíficas, frente a aquellos que conservan o profundizan jerarquías sociales y desigualdades que limitan las posibilidades de una vida con dignidad.
Lula da Silva fue obrero metalúrgico y dirigente sindical. Su liderazgo surgió de las luchas laborales y participó en la fundación del Partido de los Trabajadores en 1980, gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó al cargo en 2023. Su campaña se ha sustentado en los derechos de los trabajadores, los programas sociales y el fortalecimiento de los servicios públicos. Durante el último debate presidencial, Flávio Bolsonaro utilizó la expresión “nueve dedos” para atacar a Lula, aludiendo al dedo que perdió en un accidente de trabajo durante su juventud; en respuesta, Lula exigió disculpas y recordó que había trabajado desde adolescente, incluso de noche, por la necesidad de subsistir, sus argumentos se enfocaron en la reivindicación de la dignidad de los trabajadores y de quienes llevan marcas físicas en su cuerpo como consecuencia de condiciones laborales inseguras. Bolsonaro pretendió convertir una lesión obrera en motivo de descalificación y de burla.
Como ha sucedido en otros procesos políticos, la derecha utilizó la desinformación a través de las redes sociales, mediante pautas pagadas, noticias falsas y videos manipulados. Incluso el Tribunal Superior Electoral de Brasil ordenó retirar publicaciones de Flávio Bolsonaro que representaban a Lula en situaciones inexistentes y que pretendían vincularlo con organizaciones criminales. Frente a ello, la respuesta ciudadana y la movilización convocaron a revertir el “algoritmo”, creando un canal directo de contacto que tenía como meta integrar a diez millones de personas que recibieran información certera para su difusión directa: el “Ejército de Lula” fue organizado por el diputado André Janones, hijo de una trabajadora doméstica.
Después del triunfo, se ha destacado particularmente el apoyo de las personas adultas mayores. En una transmisión, Lula las llamó especialmente a participar y pensar en el país que dejarían a sus hijos y nietos, luego del triunfo electoral, las redes sociales se llenaron de imágenes de personas de avanzada edad que no habían salido a votar en la primera vuelta por dificultades de movilidad, pero que esta vez pidieron apoyo a sus familias para llegar a las urnas y respaldar al candidato Lula.
La tradición política del bolsonarismo ofrece antecedentes para comprender el proyecto conservador representado por Flávio, podemos ver las acciones de Jair Bolsonaro, padre del candidato, quien promovió durante su Presidencia la flexibilización del acceso a las armas, su administración reforzó los ataques contra la educación sobre género y sexualidad. Por su parte, Michelle Bolsonaro, esposa de Jair, defendió en noviembre de 2025 una “sumisión saludable” de la esposa al marido.
Brasil tiene un peso político muy importante para América Latina. La protección de la Amazonía, los derechos de sus pueblos, la cooperación regional y la respuesta a la crisis climática trascienden sus fronteras. El gobierno de Lula ha situado el multilateralismo, el diálogo, el Mercosur y la articulación del Sur Global entre sus prioridades internacionales. El triunfo electoral de su proyecto abre una oportunidad no solo para Brasil, sino se observa como una esperanza para América Latina pues muestra que la movilización popular puede vencer, frente a la manipulación de redes y algoritmos mediáticos impulsada por el conservadurismo en la región.
Construir paz también implica bienestar, derechos y justicia social. La fuerza de un proyecto progresista como el de Lula debe orientarse a reducir desigualdades, proteger los derechos de la clase trabajadora, el medio ambiente y garantizar que ninguna persona sea menospreciada por su origen, su cuerpo, su género o su manera de vivir.
*Profesora investigadora de la Universidad de Guadalajara. Integrante del Centro de Estudios para la Paz (CEPAZ)


