Libertad para Arturo Lugo Macías “Sheveck”: denuncian persecución y violencia institucional tras ataque paramilitar en FES Acatlán

Hoy, años después, la detención de Arturo Lugo “Sheveck” por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) se reavivaron las denuncias sobre lo ocurrido aquella madrugada en la que agentes de la Fiscalía General de la República (FGR) detuvieron a Arturo bajo cargos de daño a la propiedad y un agravante de pandilla, referidos a los hechos ocurridos el 5 de abril de 2020 en las instalaciones de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), cuando estudiantes de la institución fueron víctimas de un ataque violento a manos de un grupo paramilitar.  

Durante este ataque, dos estudiantes fueron golpeados, humillados y torturados, estudiantes fueron agredidas sexualmente, y Sheveck sufrió quemaduras de tercer grado.

Por Elizabeth Vázquez / @maeliz_v

En la relatoría publicada bajo el título Libertad para Arturo Lugo Macías “Sheveck” se argumenta que esta detención se da tras años de señalar que la FES Acatlán ha sido escenario de violencia de género y represión estudiantil contra sus estudiantes. Para comprender la detención de Arturo Lugo es necesario situar lo ocurrido en un ambiente universitario marcado por impunidad y represión: el documento señalado enfatiza que las instalaciones de la FES Acatlán han sido un escenario en el que opera de manera constante la violencia de género, encubriendo en diversas ocasiones a acosadores, entre los que se encuentran profesores y altos funcionarios de la universidad, a lo que se suma un ambiente general de inseguridad y de represión a cualquier disidencia estudiantil.

En este contexto, el colectivo estudiantil Argüenderas y Revoltosas exigió protocolos de seguridad y acciones concretas para garantizar un espacio seguro para estudiantes, incluyendo consecuencias dirigidas a los perpetradores de diferentes tipos de violencia de orden sexual. Sin embargo, sus demandas no fueron escuchadas ni hubo disposición al diálogo por parte de la institución.

A manera de protesta, el 10 de marzo de 2020, un grupo de estudiantes tomó un espacio en el edificio 6 de la Facultad, buscando brindar un lugar seguro para aquellas personas que habían sido violentadas física, sexual y psicológicamente dentro de la institución, además de así propiciar la organización estudiantil de una corte feminista.

Durante la pandemia de COVID-19, las estudiantes permanecieron en el espacio ocupado y a ellas se sumaron un par de compañeros de un espacio estudiantil anarquista, conocido como Kubo 906, entre ellos Arturo Lugo, quienes acompañaron la ocupación en solidaridad.

Finalmente, la madrugada del 5 de abril de 2020 marcó el punto más violento del conflicto, cuando las y los estudiantes fueron víctimas de un ataque violento por parte del ya mencionado grupo paramilitar, compuesto por entre 7 y 10 hombres con vestimenta táctica como pasamontañas y chalecos antibalas. Armados con tubos, palos, un pico y armas de fuego, así como galones de gasolina, se dirigieron al edificio 9, espacio ocupado por integrantes del grupo Kubo 906.

“Lo golpearon a tal grado de romperle la mandíbula y dejarle varias heridas abiertas en la cabeza”, mencionan respecto a uno de los dos estudiantes que fueron agredidos, mientras que “a la compañera que se encontraba con él, la violentaron sexual y físicamente”.

Posteriormente, se dirigieron al edificio 6 encendiendo fuego a las puertas del cubículo para forzar su entrada, a pesar de encontrarse alumnas dentro. Al entrar, cercaron y golpearon con fuerza a las y los estudiantes, principalmente, a Arturo Lugo, quién ya había recibido varias quemaduras al intentar apagar el fuego que entraba por debajo de la puerta. Además, se declara que, en medio de la agresión, varias de las estudiantes fueron agredidas sexualmente.

La relatoría también afirma que durante el ataque se pronunciaron frases como: “… por eso las violan y las matan, por vergueras” y “Esto es un mensaje de Erasmo”, haciendo referencia a Erasmo González Castro, entonces jefe de vigilancia de la FES Acatlán.

Tras el ataque, la retirada del grupo paramilitar se realizó “al lanzar disparos al aire con las armas de fuego que portaban”.

Las consecuencias fueron graves: Arturo sufrió quemaduras de tercer grado, mientras las estudiantes del edificio 6 fueron agredidas física y sexualmente. Las dos personas torturadas y golpeadas previamente en el espacio ocupado por el grupo Kubo 906 presentaron heridas que casi le cuestan la vida a uno de ellos.

Se denuncia también que los servicios de emergencia no acudieron hasta después del incendio en el edificio de gobierno de la Facultad, donde actualmente las autoridades presumen la participación de Arturo. A partir de ese momento, se inició un proceso de persecución política y legal hacia tres estudiantes, incluyendo detenciones extrajudiciales, y entre ellas, un intento de secuestro dentro de un domicilio propio.

En el plano mediático, el documento sostiene que:

“gracias al alcance en los medios de comunicación y apelando a su ‘prestigio académico’, la UNAM logró manipular los hechos centrando su discurso en el daño sufrido a su propiedad y no en los diferentes tipos de agresiones que por poco y cuestan la vida de los y las estudiantes”.

El texto también señala que “la persecución política contra Arturo y las jóvenes estudiantes de ese 5 de abril es una prueba fehaciente de la irresponsabilidad criminal de las autoridades de la FES-A”, señalando además que la institución “intenta reiteradamente castigar los diferentes tipos de protesta que se desarrollan al seno de la comunidad estudiantil”.

Las personas firmantes demandan que la UNAM se haga responsable por los hechos cometidos a manos del grupo paramilitar, determine actores intelectuales de los hechos y retire los cargos judiciales en contra de Arturo. Además, hacen un llamado directo a los medios:

“pedimos máxima difusión; que este caso se divulgue por todos los medios de información y no permanezca en la ignorancia de la sociedad para que no se convierta en otro precedente de la represión sistemática”.

El cierre del documento es contundente: “Exigimos la libertad inmediata de nuestro amigo Arturo Lugo. Sheveck a las calles ya”.

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Elizabeth Vazquez
Elizabeth Vazquez
Periodista en formación, dedicada al desarrollo de proyectos narrativos, periodísticos y audiovisuales con enfoque en derechos humanos y memoria colectiva. Me apasiona contar historias porque creo que, a través de ellas, podemos comprender y transformar el mundo con empatía, ética e imaginación.

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