Pesimismo Esperanzador
Por Jorge Rocha, académico del ITESO / @JorgeRochaQ
Aunque todavía no se conoce la propuesta formal y completa de reforma electoral que se presentará desde el Poder Ejecutivo Federal, el debate en torno a estas modificaciones legislativas ya está presente en el espacio público. Aún antes de conocer el contenido definitivo de esta iniciativa de ley, ya cuenta con apoyadores y detractores, que incluyen a los aliados políticos del partido en el poder.
Hasta ahora, lo que sabemos de la reforma no es mucho, pero de lo poco que se ha filtrado en la opinión pública, resalta la intención de ajustar el número de legisladores plurinominales a la baja, la necesidad de disminuir el financiamiento público a los partidos políticos y al Instituto Nacional Electoral (INE), incentivar el voto electrónico en el país, reducir el costo de las campañas electorales, desaparecer e incorporar al INE a los institutos electorales locales, entre otros.
El propio INE presentó una serie de propuestas para esta reforma, donde en lo general, lo que se propone es mantener las cosas como están, pero con reglas más claras y estrictas, sobre todo en lo concerniente a la autonomía del propio Instituto. Para el gobierno federal una de las motivaciones explícitas más importantes para esta reforma política y electoral es la disminución de costos y la centralización de procesos.
Aún antes de comenzar con el proceso formal de discusión, estas intenciones ya tienen apoyadores y detractores de acuerdo a lo que se ha filtrado en la prensa nacional. En primer lugar, tanto los aliados políticos de Morena (Partido Verde y Partido del Trabajo) como los partidos de oposición (PAN, PRI y MC), no están de acuerdo en la reducción del financiamiento público a los partidos políticos, ni en la disminución de legisladores de representación proporcional. Estas modificaciones afectarían la presencia de estos partidos en el Congreso de la Unión, ya que les restaría la obtención curules. Sólo por citar el ejemplo de MC, donde sólo uno de sus diputados fue electo por mayoría relativa en la última elección y el resto de su bancada en San Lázaro es de representación proporcional. Por supuesto que tampoco ningún partido político está dispuesto a disminuir sus privilegios y prerrogativas. Hay que señalar que este punto ha generado tensión dentro de la alianza de gobierno que hoy existe y que podría poner en riesgo la mayoría calificada que ahora tienen Morena y sus partidos satélites.
Otro de los asuntos que genera más debate es la posible desaparición y fusión en el INE de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), ya que para el gobierno federal estos institutos sólo generan duplicidad de funciones y gastos innecesarios; y para los gobiernos locales esta medida vulneraría la soberanía de los estados. No podemos dejar de señalar que existen casos de OPLE cooptadas por gobiernos locales, pero una decisión de esta naturaleza no se puede tomar sólo contemplado las variables económica y logística.
Aunque existe un enorme consenso de que el sistema “artesanal” de realizar las elecciones está agotado y cada vez encuentra más problemas para su implementación, el tránsito al voto electrónico implica muchos retos logísticos y de confianza de las y los electores. Mientras que el INE propone un proceso más pausado para la implementación de este modelo, el gobierno federal plantea una estrategia más rápida y amplia. Esto provocará un fuerte debate por las implicaciones técnicas y de inversión que requerirá una medida de esta naturaleza.
Creo que también hoy existe un acuerdo de que las campañas electorales son muy poco significativas, que no dejan saldos de pedagogía política y son extremadamente caras. El modelo de comunicación política está agotado y existe una necesidad muy importante de regular la propagada digital y electrónica. En este punto es muy probable que existan muchas discusiones y desacuerdos, ya que está agenda en sí misma es controversial, pero además contempla muchos aspectos específicos, donde las posturas son distintas, que van desde los que quieren reducir los recursos destinados a ello a su mínima expresión, hasta los que ven este campo como un asunto clave para la equidad electoral.
Habrá que esperar la propuesta concreta de reforma electoral y política, porque aún sin conocerla, ya generó encontronazos, adhesiones y críticas. Esperemos que el Congreso de la Unión no realice un proceso “fast track” para su aprobación y que se otorgue el tiempo necesario para su debido debate y discusión. Este asunto es tan importante, que no se puede aprobar sin discutir.
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