La localización con vida del Leonardo Ariel Escobar Barrios, profesor de la Universidad Iberoamericana en Puebla, planteó cuestionamientos sobre la actuación de las autoridades en el estado de Nuevo León y la desaparición forzada como una práctica que continúa marcando al país.
Por Farah Medina / @_dtfarahm_
Después de dos semanas de desconocerse su paradero, Leonardo Ariel Escobar Barrios, ciudadano colombiano, fue localizado el 16 de enero en un centro de rehabilitación en el municipio de Apodaca, Nuevo León.
Esto fue confirmado por la Universidad Iberoamericana en Puebla, institución que agradeció públicamente la movilización y el acompañamiento de la comunidad universitaria, así como la de organizaciones civiles quienes ejercieron presión mediática, un factor importante que ha demostrado lo que puede lograr en medio de un panorama nacional donde más de 130 mil personas están desaparecidas.
Sin embargo, tanto la universidad como colectivos de familiares de personas desaparecidas recalcan que “la localización con vida no es sinónimo de justicia”. Esto, por el contrario, representa el inicio de un nuevo camino que permita la investigación correspondiente, que permita deslindar responsabilidades institucionales y garantizar un proceso justo a la víctima.
Colectivos como Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos en Nuevo León (FUNDENL) se sumaron y se solidarizaron con el mensaje del propio Leonardo, en este hacen un llamado a las autoridades estatales para que “investiguen de oficio” la posible desaparición forzada cometida por agentes del Estado en su contra.
De acuerdo con el colectivo, existen elementos para considerar el caso no como un hecho aislado o fortuito. FUNDENL exige que se investigue a las autoridades que omitieron registrar, informar y resguardar los derechos de Leonardo, así como de todas las personas que ingresan a centros de detención, hospitalarios o de rehabilitación.
Debido a qué, por ley, las comisiones locales de búsqueda, así como las fiscalías deben buscar en hospitales, centros de detención y anexos. Pero, en el caso de Leonardo, esto no ocurrió.
Leonardo fue localizado en un centro de la sociedad civil, lugar en el que de propia voz, explica Leonardo, estuvo casi 10 días. “La localización del maestro no fue resultado de actos de búsqueda ni de investigación institucional, sino de una llamada realizada por el propio centro que lo resguardó”, expresa FUNDENL.
El propio Leonardo, ha comenzado a tomar la narrativa de su caso, relatando los sucesos que llevaron a su desaparición el 31 de diciembre de 2025, cuando fue detenido en el Aeropuerto Internacional de Monterrey y el 16 de enero de 2026, cuando fue localizado.
Según cuenta, ese 31 de diciembre tenía programada una escala de tres horas en Monterrey antes de continuar su viaje a la Ciudad de México, su paso por migración ocurrió sin percances, pero nunca abordó su vuelo, debido a su detención por elementos de la Guardia Nacional, quienes lo trasladaron a una celda en el municipio de Apodaca en donde permaneció tres días.
Leonardo afirma ser golpeado y en consecuencia tener una fractura de costillas. Aquí, tanto él como la misma Ibero Puebla, señalan inconsistencias en la versión oficial. Desde los motivos de su detención hasta el origen de los golpes que tiene y que su nombre nunca apareció en el Registro Nacional de Detenciones.
Luego de su liberación, sus pertenencias fueron devueltas, pero a su retorno al aeropuerto al intentar abordar nuevamente su vuelo en dirección a la Ciudad de México, sus pertenencias le fueron arrebatadas y tuvo que salir a las calles de Monterrey, dónde deambuló sin comida, agua o forma de comunicarse con familiares. “Estuve cuatro días sin poder comer, sin tomar agua, completamente desprotegido”, relató.
Finalmente, fue recogido por una patrulla vinculada a una clínica de rehabilitación que lo encontró en condiciones críticas, “me recogieron porque me vieron al borde de la muerte”, explicó.
Durante los diez días que permaneció internado, Leonardo aseguró que no podía ni siquiera decir su nombre, hasta el 15 de enero que recobró la conciencia, recordó su identidad y comenzó a idear un plan para informar quién era y pedir ayuda para salir del lugar.
El caso sigue bajo investigación. Leonardo ha denunciado que pudo tratarse de un acto de discriminación por su nacionalidad, mientras que, la Guardia Nacional ha respondido que la detención se realizó por faltas administrativas y que existen registros de su liberación y detención, pero las lagunas, omisiones y contradicciones persisten.
Colectivos y la universidad Ibero, exigen a las autoridades esclarecer el caso y llevar justicia a Leonardo.


