Ortográfika es un centro cultural y cafetería, ubicado en el barrio del Santuario, el espacio articula actividades artísticas, sociales y culturales con una programación constante y abierta al público. Su enfoque se construye desde la escucha comunitaria y el trabajo colectivo, con el objetivo de ofrecer un lugar para el encuentro, el diálogo y el desarrollo de proyectos culturales en la ciudad.
Por Vanessa Briseño / @nevervb
Fotografías: Svenja Stamme
Ortográfika es un centro cultural y cafetería ubicado en el barrio del Santuario que funciona como un espacio comunitario para la lectura, el arte y el encuentro social. El proyecto se sostiene desde una lógica colectiva que articula actividades culturales con el servicio de café y alimentos, y abre sus puertas a propuestas artísticas, sociales y comunitarias.
La iniciativa surgió a partir de una necesidad concreta. Natalia Mariposa, directora del centro, comentó en diálogo con ZonaDocs que el proyecto nació tras el cierre del espacio donde se realizaba Los Martes de Poesía, un encuentro en el que participaba de forma regular. La cancelación del lugar dejó sin sede a una comunidad de alrededor de 30 personas que se reunían semanalmente para leer y compartir poesía.
Ante esa situación, las lecturas comenzaron de manera temporal en su casa, donde durante un par de semanas invitó a amistades a leer poesía. Sin embargo, pronto apareció la necesidad de contar con un espacio más amplio, abierto al público y con oferta de bebidas y alimentos. En febrero de 2023 decidió rentar la casa ubicada en el barrio del Santuario, donde actualmente opera y, con el acompañamiento de amigas, amigos y personas cercanas como Cosme Aguilera, comenzaron a estructurar el proyecto para que fuera sostenible como centro cultural y cafetería.
Ortográfika abrió en marzo de 2023 con una base comunitaria que aportó desde conocimientos técnicos hasta gestiones administrativas. Según Natalia, desde el inicio se pensó como un centro cultural impulsado de forma colectiva. “Siempre hubo pues una comunidad que impulsó el proyecto”, señaló. En marzo próximo, el espacio cumplirá tres años de actividades.
El enfoque artístico y cultural de Ortográfika se definió a partir de un proceso gradual. El proyecto no partió de una visión cerrada ni de una planeación previa prolongada, sino que se fue construyendo “escuchando las necesidades de la gente que nos acompañó en el proceso”, aclaró Natalia. En ese camino influyeron tanto las prácticas que ya existían, como su formación en trabajo social y su interés por la literatura y las historias.
A partir de ahí, la curaduría se amplió hacia propuestas diversas que transformaron el espacio en un proyecto colectivo y comunitario. Comenzó a abrirse a iniciativas externas para “que otras propuestas tuvieran un espacio para llevarse a cabo”, lo que definió un sentido social y de comunidad. En ese sentido, el proyecto se sostiene desde vínculos cercanos con amistades, colectivos y personas que buscan un lugar para compartir procesos culturales.
Ese enfoque se refleja en la programación de actividades como círculos de freestyle para morras y disidencias o espacios de diálogo sobre temas sociales. “Nos llaman mucho porque sabemos que luego de repente no hay tantos espacios donde tocar esos temas”, señaló. Para la directora, Ortográfika busca ser un lugar donde se puedan abordar asuntos políticos o incómodos que suelen quedar fuera de otros foros culturales.

Actualmente, Ortográfika mantiene una programación constante y diversa. El espacio difunde una cartelera mensual en la que se concentran alrededor de 120 actividades, cifra que rara vez baja de las 100 al mes. La oferta incluye talleres de escritura, clubes de lectura, círculos de poesía, conciertos, micrófono abierto en Los Martes de Poesía, Drink and Draw y proyectos como Mosaic Club, donde se elaboran piezas artísticas a partir de mosaicos reciclados.
Al ser una cafetería cultural, en la que el café y la comida conviven de forma permanente con actividades artísticas. “Siempre va a haber una actividad”, comentó, ya sea un club de escritura, juegos de mesa o un micrófono abierto. Así, muchas personas llegan por el servicio de cafetería, pero permanecen por la programación cultural que se desarrolla de manera continua.
En cuanto a su relación con el entorno, al estar ubicada en el barrio del Santuario, una zona habitada por artistas y con accesibilidad mediante transporte público. Ortográfika toma en cuenta el contexto barrial y las discusiones sobre la gentrificación, por lo que busca dialogar con la comunidad cercana. Como parte de ello, el espacio mantiene horarios que consideran la vida cotidiana de las y los vecinos, al cerrar a las 10 de la noche pese a contar con permisos para hacerlo más tarde.
Entre los principales retos y horizontes del centro, como equipo se plantean la necesidad de seguir fortaleciendo espacios culturales que permitan la construcción de comunidad. Para Natalia, el proyecto busca “abonar y seguir abonándole a la cultura en Jalisco”, así como mantener espacios abiertos para el encuentro, las alianzas y las conversaciones sociales. En ese sentido, el espacio se presenta como un lugar donde puedan darse “conversaciones incómodas” que aporten a la reflexión colectiva.
A largo plazo, la visión del proyecto apunta a compartir su experiencia con otras iniciativas culturales. Natalia explicó que el objetivo es impulsar espacios similares en distintas colonias del estado, más allá de una sola sede. Como parte de ese horizonte, el proyecto ya cuenta con una segunda sucursal en Arcos de Zapopan, donde buscan replicar el modelo de trabajo comunitario y acompañar a proyectos culturales que quieran “abonar a la sociedad de forma cultural”.

Finalmente, Natalia invitó a las personas a acercarse y apropiarse de los espacios culturales. Igualmente, remarcó la importancia de apoyar estos proyectos, ya que sostener un centro cultural implica un trabajo constante y, en muchos casos, la falta de presupuestos, becas o apoyos institucionales. En ese sentido, llamó a respaldar no solo a Ortográfika, sino a los centros culturales que existen en cada colonia para que puedan mantenerse activos.











