El arte de cruzar el Periférico y no morir en el intento

Cruzar la lateral de Periférico Sur, Azalea, a su cruce con Lopez Mateos, implica correr entre autos que pasan a toda velocidad e improvisar rutas peatonales frente a una infraestructura pensada para los vehículos, donde el trayecto cotidiano se convierte en un riesgo diario. 

Por Montse Aburto / @montse.aburtoo )IG) y Paola Del Río / @pao.delrio (IG)

Aquí nadie espera la luz verde: aquí se calcula, se cruza y se corre cuando parece que todavía hay tiempo suficiente antes de que lleguen los coches a toda velocidad. 

Todo esto ocurre al salir de la calle Orquídea. En frente se extiende la lateral de la avenida Anillo Periférico Sur —conocida como Azalea— y a solo unos metros de su cruce con avenida López Mateos.

En teoría, este lado del cruce tiene todo para ser seguro: un puente peatonal, semáforos y señalización vial. Pero quédate unos minutos y pronto notarás que nada funciona como debería. El semáforo, del lado de Azalea, no emite ni una luz. El botón para pedir el paso está torcido, como si un choque hubiera sido la causante de su forma actual y el paso de cebra desaparece bajo las llantas de los coches que pasan a más de sesenta kilómetros por hora, aunque en esta lateral el límite permitido es de 30 km/h.

Según datos del Instituto de Información Estadística y Geográfica de Jalisco (IIEG), en 2022 este punto registró siete siniestros viales y fue catalogado como el segundo cruce más peligroso de la zona. Para quienes lo atraviesan todos los días, sin embargo, la realidad parece muy distinta.

A unos metros de ahí, a la altura de la estación “Agrícola” de Mi Macro Periférico- iniciativa impulsada y ejecutada durante el gobierno de Enrique Alfaro-, ves caminar a lo lejos a un hombre de mediana edad. Lleva puesta una gorra y un pants azul marino, tiene agarrados de la mano a sus dos hijos; una niña de no más de 5 años y un niño menor. Decides abordarlo, preguntarle sobre lo que observas y él te contesta lo siguiente: “Es lo normal, la inseguridad vial, así ha sido toda la vida”. Asimismo, te comenta que hay muchos choques en ese cruce, sobre todo en la curva que desemboca en López Mateos. Él camina muy seguido por ahí, incluso te comparte que el pasado domingo casi lo atropellaban en la mañana. “Una camioneta se pasó la desviación a los carriles centrales del periférico y se echó en reversa” cuenta.  

El último de los accidentes en esta zona ocurrió el 19 de marzo de 2026, ese día un camión de basura 20 toneladas chocó y dañó severamente la rampa peatonal de la estación Agrícola de Mi Macro Periférico.

Caminas a la par que el señor y sus hijos por el costado donde se alcanza a ver el puente peatonal. Desde ahí distingues a una mujer esperando su turno para cruzar la lateral. Lleva traje quirúrgico, el cabello recogido en un chongo y carga una mochila negra junto a una bolsa en la mano izquierda. Cuando finalmente encuentra un hueco entre los coches, se echa a correr hasta que llega del otro lado de la acera. Te sorprende su comportamiento, por lo que corres tras de ella para preguntarle su opinión sobre el nulo funcionamiento del semáforo peatonal. “Muy mala estructuración, mal hecho”, dice después. Te explica que solo de vez en cuando pasa por este camino y que la inseguridad es otro problema más para sumar a lo que ya ocurre en este lugar, “Sobre todo en las mañanas este cruce se siente muy vacío, muy solo” te afirma María. Ahí mismo te percatas que el puente peatonal no abarca toda la lateral, atravesar implica correr desde el puente hasta la calle antes de que los autos vuelvan a llenar los carriles. Para María, el problema combina mala infraestructura y falta de educación vial. 

Su carrera para cruzar la calle no es una excepción. En 2024, Jalisco registró 17 mil 956 accidentes de tránsito, un aumento del 25.6% respecto al año anterior. De estos, 435 peatones resultaron heridos y 76 murieron de acuerdo a Siniestros Viales Jalisco. 

Cabe resaltar que en este mismo año, 362 de los accidentes viales fueron fatales y más de 4 mil 700 personas resultaron víctimas entre heridos y fallecidos. Con estas cifras, el estado ocupó el segundo lugar nacional en accidentes fatales, mientras que el 77% de los siniestros con personas lesionadas o muertas ocurrió en vialidades principales como esta.Se trata de una vialidad estatal, por lo que su construcción y mantenimiento corresponden a la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública (SIOP) del Gobierno de Jalisco, en coordinación con el municipio de San Pedro Tlaquepaque.

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María tuvo que cruzar la lateral Azalea para llegar a la base de mototaxis, instalada justo en la calle aledaña, la calle Orquídea. Ahí coincides con Oscar, quien observa el movimiento diario desde su vehículo motorizado de color rojo, el resume todos los accidentes que ocurren en esa intersección como “lo normal, siempre andan apresurados”, abona a la conversación que la mayoría de los accidentes ocurren por motos que se estrellan entre sí porque vienen en sentido contrario. Oscar decide presentarte con Isidro, otro conductor de mototaxis, quien se refugia del sol en su vehículo rojo vivo.

 Isidro usa lentes negros, una gorra y porta orgullosamente una playera roji-blanca de su equipo de fútbol preferido. Él lleva 10 años trabajando en esa zona y te señala con frustración el puente peatonal, que pertenece a Mi Macro Periférico, el sistema de transporte público inaugurado a inicios de 2022 y mismo que lleva a los peatones a la estación Agrícola: “Está mal hecha, ¿por qué no hicieron el puente hasta acá?” Te explica que muchas personas prefieren cruzar corriendo porque el puente no conecta con la lateral y otro cercano ya comienza a deteriorarse. A cada rato presencia accidentes provocados por tráileres que bajan hacia el retorno de López Mateos o por autos que se meten en sentido contrario. Desde ese punto salen viajes de diez pesos hacia Santa Ana; la mayoría de quienes cruzan lo hacen para llegar ahí, poniendo su seguridad en juego antes incluso de iniciar el trayecto.

Pablo Vázquez Piombo, urbanista e investigador del Departamento de Hábitat y Desarrollo Urbano del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), este tipo de intersecciones responde a una forma de diseñar la ciudad donde el peatón queda en segundo plano.

“Son vialidades primarias, pensadas para que los vehículos circulen rápido. Eso termina favoreciendo al coche y perjudicando al peatón, que tiene que subir, bajar o rodear para poder cruzar”, explica. En avenidas como el Periférico, con carriles centrales, laterales y transporte masivo,  el cruce se vuelve un obstáculo enorme para quienes se mueven a pie. “Se crean fronteras dentro de la ciudad”, dice Piombo, “lugares que dividen a la población de un lado y del otro”.

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Decides ir al puesto de frutas que queda enfrente de la estación de Mi Macro, ahí conoces a Carlos, quien acomoda fruta bajo la sombra de su puesto. Usa mandil y gorra blanca. Solo permanece un par de horas por la mañana y regresa por la tarde, suficiente tiempo para haber visto más de un choque. “Una moto casi me pega a mí, casi tumba mi puesto”, recuerda. Te platica que no todos los días hay accidentes, pero sí los suficientes para mantener la atención constante: motocicletas invadiendo la ciclovía, peatones cruzando sin visibilidad completa y conductores que no respetan sentidos ni velocidades. Para Carlos, es tan normal presenciar siniestros que ya no les toma importancia, incluso te plática que hace un mes le tocó ver cómo un coche se metió en sentido contrario, hacia la calle Orquídea, y chocó contra una motocicleta. Carlos te resume de manera breve que el problema está en que no respetan, ni las motos, ni los coches e incluso ciertos peatones. 

Al menos en la normativa, la ley de Movilidad y Transporte del Estado de Jalisco establece un ordenamiento que otorga el derecho de preferencia de usuarios siendo estos personas peatonas, personas con discapacidad, personas con movilidad limitada, ciclistas, usuarios de movilidad activa, usuarios de vehículos de tracción animal y usuarios del transporte público “quienes gozarán de preferencia de paso sobre los vehículos motorizados”, lo que aquí en realidad no pasa. 

Sin embargo, las explicaciones se repiten entre quienes pasan horas en este punto: falta de educación vial, conductores imprudentes o motociclistas que circulan en sentido contrario. Para Vázquez Piombo, el problema no es solo la conducta de quienes manejan, sino también la forma en que están diseñadas las calles.“Es una combinación de ambas cosas: educación vial, pero también infraestructura”, explica. “Muchas veces no es claro dónde debe detenerse un vehículo, dónde tiene prioridad el peatón o cómo se debe cruzar una vialidad”. Cuando el diseño urbano no es claro, agrega, el riesgo se traslada a quienes están más expuestos: peatones, ciclistas o usuarios del transporte público.

A unos cuantos metros, frente la calle Azalea, Tania vende papas, palomitas y dulces desde el mediodía hasta la noche. Unas arracadas plateadas adornan sus orejas, usa blusa blanca, y tiene una hielera llena de bebidas frente a ella: electrolit, agua, gatorade, refrescos. “El problema es que no saben manejar”, te cuenta. Calcula que al menos una vez al mes presencia algún choque, casi siempre de motos que circulan en sentido contrario sobre la lateral. Tania está todos los días en ese lugar con su puesto preparado, aproximadamente de 12 del día a 8:30 de la noche. Te comenta que sí le ha tocado ver muchos accidentes, sobre todo choques y accidentes de motos, ya que muchos se meten en sentido contrario en la lateral. Ella considera que el problema es que “no saben manejar bien” o que no tienen una buena educación vial y que realmente no son tan seguidos los accidentes, pero que, fácil, una vez al mes sí les toca presenciar alguno. 

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“Las personas se vuelven complacientes con espacios que no son seguros”, señala Vázquez Piombo. “Se normaliza que aquí haya choques, que alguien tenga que correr para cruzar o que un semáforo no funcione”. Para el urbanista, cuando eso ocurre no solo falla la infraestructura, también falla la capacidad de la ciudad para exigir mejores condiciones. “Si un espacio público está mal diseñado y pone en riesgo a las personas, debería haber responsabilidad. No tendría que ser normal”.

Aquí se cruza para ir al trabajo, para regresar a casa, para comprar comida o venderla, para tomar un mototaxi o llegar a la estación. La siguiente vez podrías rodearlo o evitarlo, pero para muchos, este es el camino de todos los días donde el riesgo se vuelve parte de su rutina diaria. La falta de mantenimiento, de atención y de una infraestructura adecuada, obligan a normalizar el exponerse unos segundos más al tráfico de la ciudad que no se detiene.

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Somos un proyecto de periodismo documental y de investigación cuyo epicentro se encuentra en Guadalajara, Jalisco.

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