Los desaparecidos en México suman más de 130 mil. Este 10 de mayo, madres buscadoras y colectivos de todo el país tomaron las calles de la Ciudad de México en la XIV Marcha por la Dignidad Nacional para exigir al Estado resultados concretos en búsqueda, investigación e identificación.
Texto y fotografías: Mario Marlo / @Mariomarlo
Ciudad de México, 10 de mayo 2026.- Con las consignas “Vivos se los llevaron, vivos los queremos” y “¿Dónde están, dónde están, nuestros hijos dónde están?”, cientos de madres, hijos e hijas integrantes de colectivos buscadores tomaron este 10 de mayo las calles de la Ciudad de México. La XIV Marcha por la Dignidad Nacionalpartió desde el Monumento a la Madre y avanzó hacia el Ángel de la Independencia, en una jornada que los colectivos convocantes definieron desde el inicio: no hay nada que festejar.
Los contingentes de colectivos como Hasta Encontrarte, Mariposas Buscando Corazones y Justicia Nacional encabezaron el recorrido junto a familias llegadas desde Nuevo León, Coahuila, Guerrero y otros estados del país. La marcha es la expresión más visible de las jornadas del 9 y 10 de mayo convocadas por el Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM), que agrupa a más de 90 colectivos de 26 estados de la república, tres países de Centroamérica y Estados Unidos.


Desde Acapulco: la desaparición forzada que el gobierno “no quiere aceptar”
Socorro Gil Guzmán llegó desde Acapulco representando al colectivo Memoria, Verdad y Justicia. Busca a su hijo Jonathan Guadalupe Romero Gil, detenido y desaparecido por policías municipales el 5 de diciembre de 2018. Siete años después, la impunidad no se ha movido.
“Para nosotras no hay fiesta, para nosotras salimos a marchar para visibilizar a nuestros hijos, la desaparición forzada que vivimos en el país porque no solamente es Guerrero o algunos estados. Todo el país completo tiene personas desaparecidas forzadamente”, declaró en entrevista durante la marcha.
Socorro apuntó directamente al gobierno federal: “Aunque este gobierno lo niegue, no quiere aceptar su realidad, pero sabe perfectamente que hay tantas desapariciones forzadas y mi hijo es una prueba de ello. Se lo llevaron policías municipales y en la fiscalía desaparecieron todas las pruebas que teníamos para encarcelar a los policías. Siguen libres, sigue impune la desaparición forzada de mi hijo.”
El caso de Jonathan ilustra uno de los ejes centrales del comunicado del MNDM: la desaparición forzada no es solo consecuencia del crimen organizado, sino también de la colusión de agentes del Estado con estructuras delictivas, y de la destrucción deliberada de evidencia en instituciones que deberían garantizar justicia.

Desde Torreón: catorce años sin respuesta
Karla, integrante de Grupo Vida Torreón, Coahuila,marcha buscando a Alberto Grana, desaparecido el 16 de septiembre de 2011. Catorce años. La suya es una de las miles de carpetas que el Estado mexicano no ha podido —o no ha querido— resolver. Colectivos del norte del país se sumaron a la marcha capitalina para evidenciar que la crisis de desapariciones no tiene geografía acotada ni administración responsable única.
Entre los contingentes marchó también la Brigada de Acción La Comparsa, colectivo que desde 2016 acompaña movilizaciones sociales a través de la danza, la música y las tradiciones carnavalescas latinoamericanas. Yerbita, una de sus integrantes, explicó en entrevista por qué regresaron a la calle después de lo que habían considerado su despedida como colectivo el año pasado.
“Creemos que la desaparición es la expresión más terrible de este sistema necropolítico, de este sistema de muerte que atenta contra la vida en todas sus formas”, dijo. “Aunque no tendría por qué hacerse así, afortunadamente las mamás están ahí dándonos siempre la muestra más grande de dignidad y de lucha.”


La Comparsa representa una forma de resistencia que el movimiento buscador ha incorporado como propia: la apropiación del espacio público no solo como protesta, sino como afirmación de vida frente a un Estado que, señalan los colectivos, administra la muerte con impunidad.
El trasfondo político de la marcha es el comunicado que el MNDM emitió la víspera en la Velada por la Memoria. El movimiento exige que los acuerdos alcanzados en las mesas de abril de 2025 y las recomendaciones del Alto Comisionado de la ONU, Volker Türk, se traduzcan en acciones verificables: un Plan Nacional de Búsqueda que articule a fiscalías, comisiones y familias; transparencia en el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas; y atención a las más de 70 mil personas fallecidas no identificadas en el país.
“La escucha vale, sí, pero más vale el trabajo efectivo en campo: búsqueda, investigación, identificación”, señalaron en el comunicado. Y advirtieron que el Protocolo Homologado de Investigación para delitos de desaparición forzada quedó inconcluso: las mesas de diálogo con familias terminaron sin que se informara sobre la sesión final anunciada.
La consigna que abrió la marcha lo resume: el 10 de mayo no es de fiesta. Es la fecha que los colectivos buscadores han convertido en un termómetro político para medir cuánto —o qué tan poco— ha avanzado el Estado mexicano ante una crisis que suma más de 130 mil personas desaparecidas y 40 casos nuevos cada día.
¡Sin las familias no!















