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Las palabras que nos acarician tras 50 años

Las palabras que nos acarician tras 50 años

Crónicas Semana i

Por Tania Navarrete Macías, estudiante del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara.

1969 y 2019


Es un domingo de septiembre de 2019, la feliz pareja entra al salón. “Clap, clap, clap”, los invitados aplauden y el mariachi que está al centro en media luna, toca las primeras notas de “Qué bonito amor” de José Alfredo Jiménez.

Los enamorados suben a la pista. Un mesero acerca una silla para Adelita y le da un micrófono a Don Enrique.

Qué bonito amor, qué bonito cielo, qué bonita luna, que bonito sol, que bonito amor, yo lo quiero mucho, porque siente todo lo que siento yo.

Mientras Adelita escucha cantar a su esposo, sonríe y limpia un par de lágrimas que corren por sus mejillas.

– Si algo en mí cambió te lo debo a tí, porque aquel cariño que quisieron tantos, me lo diste a mí, que bonito amor.

“Clap, clap, clap”, los invitados aplauden. Adelita toma de la mano a Don Enrique y caminan a su mesa. Suena “Amor de mis amores” de Agustín Lara.

– Amor de mis amores, sangre de mi alma, regálame las flores de la esperanza, permite que ponga, toda la dulce verdad que tienen mis dolores, para decirte que tú eres el amor de mis amores.

Parece que varios de los invitados disfrutan de esa música que ahora casi no se escucha. El mariachi para de tocar y el cantante conserva el micrófono.

– Les pido su atención por favor. Los hijos de Adelita y Don Enrique les tienen preparada una sorpresa.

El mesero deja dos sillas al centro de la pista y los hijos ayudan a sus padres a llegar. Comienza una proyección de fotos y videos de la familia Macías Maravilla. De fondo se escucha “Nuestro gran amor” de Cuco Sánchez.

-Dime tú ¿Qué hay eterno en el mundo? No más nuestro amor y ya. Golondrinas, cenzontles, jilgueros, vengan todos que hoy van a escuchar, la canción más hermosa del mundo, que es la risa de quien quiero más.

Al final del vídeo “Clap, clap, clap”, los invitados aplauden. Adelita ​le truena un beso en la mejilla a​ Don Enrique y sus nietos arman tremendo alboroto.

– ¡Ay awelooooo! Esta noche cena Pancho.

“Jajaja, jajaja, jajaja” los invitados ríen a carcajadas y van a sus mesas para cenar.

El mariachi vuelve a tocar.

Cuando los meseros retiran los platos de las mesas, dos parejas suben a la pista, una de ellas, Isis la nieta de los festejados y su prometido Mauricio.

Suena “Mi cariñito” de Pedro Infante, Don Enrique va a la pista a bailar con su nieta.

– Cariño que Dios me ha dado para quererlo, cariño que a mí me quiere sin interés, el cielo me dió un cariño sin merecerlo, mirando ¡ay! esos ojitos sabran quien es, con ella no existe pena que desespere cariño que a mí me quiere con dulce amor.

La pista se queda sola para ellos y bailan el resto de la canción.

§

2019 y 1969

Es un sábado de octubre, la pareja entra al salón: “Clap, clap, clap”, los invitados aplauden. Isis y Mauricio rodean el salón y pasan a la mesa de los novios.

Los invitados botanean mientras beben tequila, whisky y/o vodka.

El Dj pone una canción especialmente para la pareja de recién casados.

– Invitamos a los novios a la pista a bailar el vals.

Isis y Mauricio bailan “No hay nadie más” de Sebastián Yatra.

– Hay algo más inexplicable como su mirada, inigualable como la manera en que me cela y trata de disimular que no está mal. Voy a cuidarte por la noches, voy amarte sin reproches, te voy a extrañar en la tempestad y aunque existan mil razones para renunciar, no hay nadie más.

Termina el vals. “Clap, clap, clap”, suenan los aplausos. Los novios regresan a sus asientos y los invitados siguen con la celebración en sus mesas.

En las bocinas, a todo volumen suena “Baby girl” de Mario Bautista y el Dj invita a la gente a bailar.

– Es que con tu piel me envuelves “Brrrp, brrrp” me envuelves como serpiente, veneno que no me mata, veneno que me hace fuerte “Brrrp, brrrp”.

Algunos de los invitados, eufóricos se paran y llenan la pista. Bailan y gritan una letra que no tiene mayor sentido.

– Muérdeme una y otra vez, una y otra vez, te quiero probar también, yeah, dale quítame el estrés, sé lo que quieres ser, se una baby girl.

Las canciones de moda suenan una tras otra y en la pista no cabe una persona más. Hay un cambio en la música, suena “Sabor a mí” de Álvaro Carrillo.

– Tanto tiempo disfrutamos de este amor, nuestras almas se acercaron tanto así, que yo guardo tu sabor, pero tú llevas también, sabor a mí.

Al parecer la canción indica la hora de la cena y en unos segundos, la pista queda vacía.

Después de la entrada, plato fuerte, el postre y una que otra copita, se escucha “Mala fama” de Danna Paola. Las amigas de la novia corren a la pista, bailan y cantan a todo pulmón desde el inicio hasta el final de la canción.

Fama, dicen que tengo mala fama, que me enamoro por la noche y se me pasa por la mañana, ah. Culpa, lo siento no tengo la culpa, que no me den lo suficiente, yo soy exigente y los nenes se asustan, hum.

Las horas pasan y poco a poco los invitados se despiden. Don Enrique, ya cansado de la música y de los gritos.

–  Adelita, qué diferente la música de ahora a la de nuestros tiempos ¿Verdad?

–  Sí Don Enrique, ya no cantan con el amor que usted me canta a mí. Soy una viejita muy afortunada.

Ya es tarde y quedan pocos invitados en la fiesta. Isis se acerca al Dj.

– ¿Podría poner “Mi cariñito” de Pedro Infante? por favor. Va a la mesa de sus abuelos y saca a bailar a Don Enrique.

– Cariño que Dios me ha dado para quererlo, cariño que a mí me quiere sin interés, el cielo me dió un cariño sin merecerlo, mirando ¡ay! esos ojitos sabran quien es, con ella no existe pena que desespere cariño que a mí me quiere con dulce amor.

Es la única pareja en la pista. Bailan toda la canción mientras los últimos invitados se retiran.

*

Crónicas realizadas durante la Semana i del Tecnológico de Monterrey, Campus Guadalajara, en el taller de Crónica coordinado por Anna Lozano y Diego Zavala.

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