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Por qué México no tiene los suficientes médicos en su lucha contra el COVID-19

Por qué México no tiene los suficientes médicos en su lucha contra el COVID-19

El Instituto de Salud para el Bienestar tiene mil 300 médicos y enfermeras para enfrentar la epidemia de COVID-19. Para operar necesita al menos 43 mil trabajadores de la salud. Pero la falta de doctores en el sector público no es un problema nuevo, sino uno que se gestó desde hace casi dos dácadas, cuando miles de doctores se alejaron del sistema de salud público

Texto: Arturo Contreras Camero

Foto: Cuartoscuro

“Médicas, médicos, personal de salud en general son una comunidad a la que se le abren las puertas para robustecer nuestro sistema”, dijo el pasado martes el subsecretario de salud, Hugo López-Gatell. Sabe que las filas de médicos y enfermeras del sistema público de salud escasean, y más aún las del nuevo Instituto de Salud para el Bienestar, Insabi, un nuevo órgano desconcentrado de la Secretaría de Salud creado en este sexenio.

De las 43 mil personas, profesionales de la salud que debería tener trabajando, sólo tiene unos mil 200, según expuso el subsecretario durante la conferencia de prensa matutina del presidente Andrés Manuel López Obrador.

Ese día presentó el plan de emergencia sanitaria, al que se sumaron médicos y enfermeras de la Marina y el Ejército para paliar un poco la falta de personal médico.

Desde inicios de este año, cuando inició operaciones el Insabi, el gobierno federal abrió una convocatoria para contratar a personal de salud general y especializado. “En este momento necesitamos acelerar el proceso de reclutamiento”, reconoció el martes el subsecretario,

Sin embargo, en México hacen falta más que esos miles de profesionales. En octubre del año pasado, el presidente reconoció un déficit de más de 123 mil médicos en el país. Actualmente las dos instituciones más grandes de salud del país, el IMSS y el ISSSTE, suman cerca de 90 mil médicos de distintas especialidades.

De acuerdo con el doctor Gustavo Leal Fernández, especialista en temas de seguridad social el déficit de profesionales de la salud se viene arrastrando en el país desde 2003.

“Desde entonces se fue acumulando una extraordinaria cantidad de trabajadores precarios. Fueron contratados bajo un régimen ilegal y esto no ha sido corregido estructuralmente”, acusa el investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana Xochimilco.

“En ese entonces dijeron: yo tengo recursos y voy a meterlos al Seguro Popular. No era más que una estrategia de financiamiento y se pusieron a contratar a un montón de gente en condiciones muy precarias. Fue una total falla del diseño de Julio Frenk (secretario de Salud durante el sexenio de Vicente Fox). Él fue el responsable”.

En 2003 en México habían 1.8 doctores por cada mil habitantes, según datos del Banco Mundial. Al año siguiente, en 2004 la cifra subió a 2.9, sin embargo, por la mala calidad de las plazas laborales, la cifra volvió a caer a 1.7. en 2005. Desde entonces, en el país no se ha logrado superar el límite 2.5 médicos por cada mil habitantes. Los datos de esa institución llegan a 2016, en la que la cifra de médicos era de 2.2. Ese número es muy cercano a los cálculos actuales que rondan entre los 1.7 y 2.3 médicos por cada millar.

Los estándares internacionales, como el de la OCDE, recomiendan que por cada mil habitantes debe haber en promedio 3.8 médicos.

“Fue una falla deliberada del seguro popular, que generó es un problema muy difícil de resolver”, cuenta. Los contratos que se ofrecían en ese momento eran temporales, con salarios muy bajos y no ofrecían ningún tipo de seguridad laboral. “Fue tan grave, que en el sexenio de Peña el gobierno intentó contratar médicos vía outsourcing”.

Las demandas de mejoras laborales de los trabajadores del sector salud fueron constantes. A los pocos años, algunas entidades del país iniciaron un proceso de regularización, que mejoró un poco las condiciones laborales de médicos y enfermeros. Pero esos puestos no se comparaban con un empleo de base en la Secretaría de Salud. O en alguno de los institutos de seguridad social del Estado.

Según el doctor Leal Fernández, eso demuestra la dificultad de resolver el problema, porque una base total es más cara que regularizar a los trabajadores.

“Parece que eso están ofreciendo en la nueva contratación, la de los mil 200 a los que se refiere Gatell, pero parece que esas plazas también van a ser cuasibases”, critica.

El doctor Federico Rodríguez Weber, médico internista y profesor en la Facultad Mexicana de Medicina de la Universidad La Salle, respalda esa parte de la idea de Gustavo Leal.

“Médicos hay de sobra. Lo que sucede es que no hay trabajos dignos. Una muestra es la proliferación de las farmacias con médico, que contratan a un montón. Eso quiere decir que las instituciones no están brindando una buena oportunidad para laborar.

“Una plaza que no te da lo mínimo no es algo que te interese como profesionista. Lo que han ofrecido de unos años para acá dista mucho de poder solventar los gastos de una familia. Inclusive, las plazas que se dieron recientemente (las mil 200 del Insabi) son plazas que no reúnen un perfil de crecimiento. Son contratos de tres meses y a los tres hay que renovarlos”, dice.

Sin médicos y sin insumos

Para sumar a la falta de personal médico, durante la reciente semana, enfermeras, doctoras y otros trabajadores de la salud llevaron a cabo manifestaciones afuera de diversas clínicas y hospitales en al menos ocho estados del país.

En la Ciudad de México se registraron tres: en el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, así como en la Clínica del IMSS y en el hospital general de La Raza.

Las demandas, parecían básicas. Según los trabajadores, los centros de salud carecen del equipo adecuado para enfrentar la pandemia. Y los trabajadores no ha recibido capacitaciones para saber cómo atender a los pacientes infectados por el SARSCoV2, el nombre del virus que transmite el COVID-19.

Ese mismo martes el titular del Seguro Social, Zoé Robledo, anunció a través de un video publicado en redes sociales que se estaba realizando una redistribución del inventario con el que ya cuenta el Seguro Social.

Reconoció, sin embargo, que la redistribución no llegaría al mismo tiempo a todos los centros de salud. Dijo que se daría prioridad a los sitios considerados como urgentes por la cantidad de casos confirmados de COVID-19.

Ese mismo martes, cuando se hizo un llamado a los médicos del país a sumarse al Insabi, el secretario de Hacienda y Crédito Público, Arturo Herrera, aseguró que el sector salud, así como el Ejército y la Marina recibirían una inyección de más de 34 mil millones de pesos para asegurar el abasto de insumos necesarios para enfrentar la pandemia.

Con esa inversión, el gobierno federal espera hacer frente a una epidemia. Según lo dicho por el propio subsecretario López-Gatell el Coronavirus podría afectar a un 70 por ciento de la población mexicana. Es decir, unos 75 millones de personas en el país.

De ésas, sólo el 12 por ciento (9 millones) podrían presentar síntomas y aún menos, un 2 por ciento (1.2 millones) podrían necesitar ir a un hospital a atenderse. La cifra de personas que podrían necesitar hospitalización sería mucho menor, al llegar a casi 250 mil personas; menos del .25 por ciento de la población.

Según las cifras de la Secretaría de Salud, México cuenta actualmente con 121 mil 435 camas de hospital para atender a esta población. Así como 2 mil 53 ventiladores mecánicos y 82 mil 892 consultorios.

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